Gasolina y diésel cuestan más: así enfrenta Centroamérica el alza de precios

Los países netamente importadores se ven sometidos a las variables del mercado internacional, pero en busca de alivio, los gobiernos han aprobado subsidios a las gasolinas y el diésel

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Bloomberg Línea — En lo que va de 2023, los carburantes cuestan más, siendo el repunte del precio del petróleo por la reapertura de China y el consecuente aumento de la demanda de combustibles en la potencia asiática la principal causa.

A pesar que los precios se mantienen lejos de los máximos registrados a mediados de 2022, los aumentos son significativos y para los países de Centroamérica, como importadores netos, el impacto está sintiéndose.

“Tenemos una tendencia alcista de precios”, dijo Carlos Posas, director general de Hidrocarburos y Biocombustibles de la Secretaría de Energía (SEN) de Honduras.

Según el funcionario, “en el caso del diésel, el invierno sigue arreciando los países europeos y en algunos estados del norte de Estados Unidos, en donde el consumo se ha elevado exponencialmente y en este mercado de oferta y demanda, por supuesto que tiene un impacto en los precios de referencia”.

Posas agregó que el hecho que China eliminó las restricciones de circulación, “ha hecho que su consumo de gasolinas se haya también aumentado de forma exponencial”.

Históricamente, en esta temporada del año, el mayor consumo de diésel, pero la mayor demanda de gasolinas en China ha hecho que se genere un desbalance en los inventarios de combustible refinado, “porque no se tenía una planificación para esta demanda que está surgiendo en el mercado chino”, dijo el funcionario hondureño.

Según Posas, los países netamente importadores se ven sometidos a estas variables del mercado internacional “y no podemos hacer nada más que sufrirlas y tomar las medidas que hemos venido tomando”.

¿Qué están haciendo los países?

Durante 2022, los precios de los carburantes fluctuaron como efecto de la invasión rusa en Ucrania. En busca de disminuir el impacto al bolsillo de los consumidores, los gobiernos de la región centroamericana aprobaron medidas de congelamiento de precio a los derivados del petróleo.

Por su lado, Nicaragua mantiene desde abril la congelación de los precios de los combustibles para “mitigar el impacto” que producen las alzas en la economía de las familias, según Ministerio de Energía y Minas (MEM).

En ese país, la gasolina superior cuesta US$ 5,13 dólares el galón; y el de la gasolina regular, para automóviles antiguos y todoterreno, en US$ 5,00; mientras el diésel, empleado en el transporte de carga y colectivo, en US$ 4,52 por galón.

En Panamá el Gobierno otorga actualmente un subsidio al combustible para que se venda al público en US$ 3,25 el galón de 95, 91 y diésel, pero, solo estará vigente hasta el 15 de febrero próximo.

En Honduras, se mantiene vigente una reducción de impuestos a los combustibles, equivalente a 10,13 lempiras (HNL), US$ 0,41. La medida supone un impacto fiscal de 600 millones de lempiras (US$ 24,3 millones).

En Costa Rica, la Autoridad Reguladora de Servicios Públicos (Aresep) anunció la semana pasada una propuesta para reducir los precios por litro de las gasolinas súper y regular, y si no hay contratiempos o gestiones adicionales de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), la reducción en estos productos entraría en vigor el 3 de febrero.

Sin subsidios en estos países

En Guatemala, el titular del Ministerio de Energía y Minas (MEM), Alberto Pimentel, dijo a medios locales que “este año hemos visto cierta volatilidad, pero como he dicho en ocasiones anteriores si bien ha habido un incremento general en enero, no han habido crecimientos abruptos”.

Por ello, hasta ahora no existe el planteamiento para que continúen en 2023 los subsidios a los precios del diésel y las gasolina superior y regular, como los tres aprobados el año pasado.

En El Salvador, el gobierno fijó de abril a diciembre el precio de las gasolinas y el diésel entre US$ 4,31 y US$4,14 por galón, con la aprobación de la Ley Transitoria para Fijar Precios Máximos de los Combustibles.

Sin embargo, esta medida, que según Hacienda significó un gasto mensual de US$ 50 millones para el Estado, perdió vigencia el pasado 31 de diciembre y desde entonces, los precios se han encarecido.