¿Fabricar startups en serie? El negocio de los ‘venture studio’ que puede aprovechar LatAm

La sistematización que ofrece un ‘venture studio’ puede abordar barreras tradicionales que enfrentan las startups en América Latina, como la falta de acceso a redes globales de capital y la escasez de mentores con experiencia internacional

Employees work at their desks in the offices of a branch of Metro Bank Plc in London, U.K., on Thursday, Aug. 26, 2021. Some two dozen Metro Bank office staff got an early taste of what hybrid working will look like this week as they trialled their firm's new approach to office life. Photographer: Chris Ratcliffe/Bloomberg
29 de mayo, 2024 | 05:00 AM

Bloomberg Línea — Pese a que la inversión en venture capital ha caído en los últimos años en América Latina, pasando de los US$16.000 millones en 2021 a los US$4.000 millones en 2023, de acuerdo con la Asociación Latinoamericana de Capital de Riesgo & Capital Privado (LAVCA, por sus siglas en inglés), la creación de startups no para y son muchos los involucrados buscando modelos sostenibles.

Uno de estos modelos es el ‘venture studio’ (estudios de riesgo, en español), que se distinguen por crear nuevas startups y ayudarlas a crecer; pero a diferencia de una aceleradora o incubadora tradicional, este tipo de empresas proporciona más que recursos o financiación, pues están involucradas en la creación y desarrollo de las ideas de negocio a nivel interno, apoyando también a través de talento en tecnología, diseño, marketing, finanzas, entre otras áreas.

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“Un venture studio es una fábrica de startups: crea startups en serie, conectando una idea validada con un emprendedor comprobado, y ofreciendo a los nuevos emprendedores un equipo extendido y recursos compartidos, algunos accesos y financiamiento para llevar esta idea de cero a uno, creando una startup a partir de un business plan hasta una operación funcional que genere dinero”, explicó Corentin Larue, cofundador Fundamental, un venture studio de proyectos sociales, a Bloomberg Línea.

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Y aunque cada firma tiene sus particularidades, Larue detalló que, por lo general, un ‘venture studio’ se crea junto con un fondo de inversión, en donde se destina 30% de los recursos a la gestión y gastos operativos del estudio y el 70% a la creación de una o más startups.

Escalar startups más rápido y de manera más rentable

Cifras de Idealab, un laboratorio creativo, señalan que una startup promedio creada a través de un ‘venture studio’ arroja una TIR media (tasa interna de rentabilidad o de retorno) del 53%, frente al 21,3% de una startup tradicional. Al tiempo, en cuanto al Valor Total Pagado, las startups de ‘venture studio’ son 3,7 veces más grandes que una startup tradicional, consiguen financiamiento de Serie A de 2,2 a 3,3 veces más rápido.

Y pese a que no es un modelo nuevo en el ecosistema, pues Estados Unidos, Europa y Asia tienen ya una ventaja significativa en este manera de crear y hacer crecer startups, América Latina todavía tiene un largo camino que recorrer. Por ejemplo, en Francia, está el ‘venture studio’ Hexa, con diez años de trayectoria y tres unicornios dentro de su portafolio. Este estudio crea de dos a cuatro startups al año.

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El analista de capital de riesgo y CEO de Lanchmon, Boris Lancheros, describió a Bloomberg Línea que el modelo de ‘venture studio’ es no solo aplicable sino beneficioso para América Latina, al ofrecer una estructura sistemática y recursos especializados que pueden aumentar las tasas de éxito de las startups.

“Este modelo es oportuno y factible en nuestra región, especialmente si consideramos la necesidad de profesionalizar y sofisticar los procesos de creación y financiación de startups (...) Este enfoque integrado facilita no solo la rápida iteración y validación de ideas, sino también una transición más fluida hacia la escalabilidad y el crecimiento sostenido”, dijo.

Los ‘venture studio’, por lo general, trabajan en varias startups al mismo tiempo, por lo que el equipo puede combinar conocimientos y recursos entre los emprendimientos a su cargo, identificando modelos de negocio con mayor facilidad, de allí que su popularidad esté creciendo en la región.

Customers use mobile devices while sitting at tables in a Luckin Coffee outlet in Beijing, China, on Tuesday, Jan. 15, 2019. Luckin, the Chinese startup that's banking on selling cappuccinos to on-the-go office workers, is spending millions of dollars a year opening outlets to unseat Starbucks Corp. as the top java seller in the country. Photographer: Gilles Sabrie/Bloombergdfd

El negocio del venture studio, ¿una mejor opción para los emprendedores?

En palabras de Larue, cofundador de Fundamental, cuando una startup logra llegar a una Serie A de financiamiento, el ‘venture studio’ es “el primero en diluirse”, de manera que el emprendedor mantenga una posición principal.

No se trata de hacer la misma startup cinco veces. Es crear 10 startups diferentes, que puedan tener estrategias de escalamiento, pero no se crea la misma”, dijo, al señalar que Fundamental trabaja en emprendimientos en cuatro países.

Las empresas de este venture studio basado en México son Simón (México), una EdTech de microaprendizaje para grandes empresas; Ékole (México); una foodtech de productos que se compran a pequeños productores para ser vendidos a supermercados y oficinas; Reciclamos Juntos (Colombia), una cleantech que facilita una red de centros de acopio para los recicladores y de compra de material con precio adelantado; y Voalá (Guatemala), una beautytech que ofrece franquicias de salones de belleza.

Estas startups fabricadas por el ‘venture studio’ tienen ingresos que parten en los US$50.000 anuales, estando unas en un mayor nivel de desarrollo de otras.

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Larue precisa que en la actualidad “ninguna de las cuatro es rentable aún”, pero Simón, que es una Saas, es la más cercana a lograr rentabilidad a finales del año o inicios de 2025, pues el año pasado generó ventas por US$700.000, estando cerca del punto de equilibrio, después de las inversiones hechas en el producto.

“Lo que podemos brindar como ‘venture studio’ es una cultura, desde el inicio, de crear startups con pocas cosas, de ser muy frugales en el uso de los recursos, y tener y validar un modelo de negocio a pequeña escala antes de crecer. Esto a veces es una tentación del emprendedor, casi que natural”, añadió.

La línea de trabajo de Fundamental es la social, pues es un ‘venture studio’ creado con la organización social Fundes, por lo que deben seguir su misión. En sus poco más de dos años de operación han levantado para las diferentes startups US$6 millones que se concretan etapa por etapa.

Las bases de este ‘venture studio’ no permiten “invertir más de US$500.000 o US$1 millón en cada startup”, pues hay un tope dispuesto a financiar por cada etapa.

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Activos repetibles: la sistematización que ofrecen los venture studio

Los expertos consultados refuerzan la idea de que para los inversores, los ‘venture studio’ ofrecen una forma de invertir en varias startups al mismo tiempo, lo que se traduce en diversificación y menor riesgo.

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“La sistematización que ofrece un venture studio puede abordar algunas de las barreras tradicionales que enfrentan las startups en América Latina, como la falta de acceso a redes globales de capital y la escasez de mentores con experiencia internacional. Al incorporar prácticas globales y una gobernanza robusta desde el inicio, los ‘venture studio’ pueden preparar a las startups para competir y colaborar en mercados internacionales, aumentando su atractivo para co-inversiones y alianzas estratégicas con fondos globales”, insistió Lancheros, el CEO de Lanchmond.

¿Pero cuáles son los procesos a sistematizar? Larue resumió para Bloomberg Línea los principales pasos, definidos como “activos repetibles” y que se pueden aplicar a la creación en serie de las startups, sin que suponga un “copy-paste” de los emprendimientos:

  1. Conocimiento del sector
  2. Acceso a grandes empresas de consumo masivo, sector financiero y sector industrial, buscando que las startups creadas tengan como go to market el sector corporativo.
  3. La metodología. “Nos basamos en crear empresas entre 24 y 36 meses”. Durante este tiempo, dice Larue, los emprendedores tienen que pasar ciclos: exploración, ideación, producto mínimo viable, entre otros pasos. “Es una matriz de indicadores o hitos que permiten validar si la idea está generando tracción o impacto, y está camino a la rentabilidad o no”, dijo.
  4. La centralización de la tecnología para todas las startups del ‘venture studio’.

Pero aunque estas prácticas y los ‘venture studio’ pueden elevar el perfil de la región como un destino atractivo para inversionistas globales, según Lancheros, promoviendo un ecosistema de startups más dinámico y robusto, no son la única necesidad en el ecosistema de América Latina.

“Aunque son un vehículo útil, la verdadera necesidad radica en que los fondos que ya existen en la región puedan profesionalizarse e incorporar modelos sofisticados en sus operaciones. Esto permitirá a estos fondos levantar más capital, liderar más rondas de inversión y participar en etapas más avanzadas de las startups, lo que a su vez traerá mayor liquidez a la región”, finalizó.