Del crecimiento al dólar: los escenarios que ve Santander para Latinoamérica ante choques globales

Latinoamérica enfrenta riesgos inflacionarios, fiscales y en su crecimiento, ante los shocks energéticos generados por la guerra en Medio Oriente, según Santander.

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Bloomberg Línea — América Latina enfrenta un nuevo foco de incertidumbre por el alza del petróleo derivada de las tensiones en Medio Oriente, con un impacto previsible en inflación, cuentas fiscales y crecimiento económico, dijo a Bloomberg Línea el economista para Colombia y Perú del Banco Santander, Sergio Cruz Raad.

Cruz Raad señaló que el principal canal de transmisión del choque sería inflacionario, similar al observado en 2022, aunque advirtió que si el episodio se prolonga podría trasladarse al crecimiento económico.

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“El riesgo en el crecimiento este año es alto con la dinámica en Medio Oriente. La primera preocupación que empezamos a ver en el mundo es una inflación similar a la de 2022 y esto se ha trasladado en los mercados”, dijo Cruz en una entrevista con Bloomberg Línea en Bogotá. “La discusión de los economistas se está empezando a trasladar hacia el crecimiento y eso no necesariamente está reflejado en las cifras”.

El economista señala que la duración y la profundidad del choque por cuenta de la guerra en Medio Oriente va a determinar el impacto no sólo en crecimiento económico sino también en otras variables en la región. “Creo que en el crecimiento sí hay un riesgo muy importante a tener en cuenta en los países de la región”, dijo.

Cuestionado sobre las similitudes con ciclos anteriores de altos precios de las materias primas y una expansión del gasto público, como ocurrió a comienzos de siglo, Sergio Cruz Raad dijo que la postura fiscal de los países es hoy más responsable. “Veo algo más de responsabilidad en reglas fiscales y, si bien hay algo de presión fiscal, no estamos tan expuestos como estábamos antes”.

Aunque persisten estas presiones fiscales, la región exhibe mejores niveles de reservas internacionales, menor endeudamiento externo y reglas fiscales que “así no se cumplan, generan algo de estabilidad para que el gasto no crezca tanto”.

El economista cree que el principal riesgo sigue siendo un eventual deterioro de los términos de intercambio por los choques globales.

En segundo lugar, ve riesgos ante la incertidumbre fiscal asociada al ciclo electoral regional. Y, en tercer lugar, un posible deterioro de la evolución del crecimiento global.

Los escenarios que ve Santander

El escenario base de Santander contempla un período de alrededor de tres meses con precios del petróleo elevados, en un rango de US$95 a US$100 por barril.

Asimismo, contempla un alza cercana al 20% en los precios del gas.

Se trataría, en principio, de un choque “transitorio”, aunque de mayor magnitud al previsto anteriormente por Santander.

El impacto en América Latina sería heterogéneo dependiendo de la exposición a la exportación o importación de hidrocarburos.

Por un lado, están los exportadores netos de crudo, como Argentina, Brasil y Colombia, que podrían beneficiarse por mayores ingresos externos.

Por otro, figuran importadores como Chile, Perú y México, donde el encarecimiento del crudo presionaría más los costos internos.

En cualquier caso, “sí vemos un choque que va a ser inflacionario a lo largo de la región”, según Sergio Cruz Raad.

Si bien el alza del petróleo tendería a elevar los precios en toda la región, algunos países podrían amortiguar el golpe con mecanismos de estabilización de combustibles o políticas fiscales similares.

De prolongarse el choque, el efecto podría trasladarse con mayor fuerza a la actividad económica.

“Al ser economías exportadoras de commodities, puede haber efectos importantes sobre el crecimiento vía una menor demanda, pero también a través de los términos de intercambio”, afirmó.

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¿Qué le depara el dólar en Latinoamérica?

Sergio Cruz Raad dijo que la trayectoria global del dólar dependerá, principalmente, de factores geopolíticos, el comportamiento de los precios del petróleo y el diferencial de crecimiento entre Estados Unidos y sus principales socios.

Por ahora, señala que el mercado parece anticipar un período de mayor estabilidad en términos del dólar.

“No estamos viendo necesariamente un dólar barato”, apuntó. Sin embargo, cree que el escenario estará marcado por una “alta incertidumbre” y la influencia de “las intenciones políticas”.

En América Latina, el desempeño cambiario seguirá atado a los fundamentos propios de cada economía.

En el caso de las monedas regionales, dijo que el deterioro de los términos de intercambio en Chile y Perú, en medio de la reciente escalada de tensiones en Medio Oriente, ha presionado a la baja sus divisas.

Además, un mayor episodio de aversión global al riesgo ha influido en el comportamiento de las monedas de México, Brasil y Colombia.

Pero Colombia, por ejemplo, ha tenido un desempeño relativo mejor al resto de pares “al ser uno de los mejor posicionados en cuanto a su estructura exportadora de petróleo”.

Según cifras de Bloomberg, en lo corrido del año las monedas de la región más apreciadas frente al dólar son el peso dominicano (6,64%), el colón costarricense (6,46%) y el peso argentino (4,34%).

En la otra cara, las de peor desempeño son el peso chileno (3,37%), el sol peruano (-3,38%) y el peso uruguayo (4,43%), hasta las 14.00 ET del viernes 20 de marzo.

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Latinoamérica llega mejor posicionada

Sobre la capacidad de América Latina para enfrentar nuevos choques externos, el economista señaló que la región llega en una posición relativamente mejor que en episodios recientes.

Indicó que el año pasado fue positivo tanto para América Latina como para otros mercados emergentes, lo que permitió fortalecer algunos fundamentos macroeconómicos.

A nivel general, destacó que la región cuenta con factores que actúan como amortiguadores ante choques externos, entre ellos bancos centrales independientes y con credibilidad.

Asimismo, se refirió a reservas internacionales que en promedio rondan el 15% del PIB —con Perú por encima de ese nivel—, lo que ofrece un margen de protección frente a episodios de volatilidad global.

“Es decir, es una región preparada para estos choques internacionales, pero cuando vemos la idiosincrasia de cada uno de los países hay unos que seguramente podrían llegar a sufrir más y otros menos”, apuntó.

Para el economista de Santander, la diferencia radica en una combinación de sus balances fiscales y externos.

En el frente fiscal, señaló que Brasil y Colombia presentan posiciones relativamente más frágiles, mientras que Perú y en menor medida Chile muestran fundamentos más sólidos desde esa perspectiva.

De Argentina, comentó que atraviesa un proceso de estabilización, con recomposición de reservas internacionales y ajustes macroeconómicos, mientras que México mantiene una fuerte vinculación con el ciclo económico de Estados Unidos, la inversión extranjera directa y el tratado de libre comercio.

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Panorama político

Sobre el ciclo político en la región, señaló que el escenario debe analizarse no solo desde los factores idiosincráticos de cada país, sino también desde una dinámica regional.

A diferencia de las elecciones posteriores a la pandemia -cuando las principales preocupaciones eran empleo y crecimiento-, en este nuevo ciclo los votantes parecen tener otro enfoque, apuntó. Y “ya hemos tenido un adelanto de cómo se están reflejando esos resultados en los países”.

Citó el caso de Argentina, donde la derecha ganó las elecciones legislativas el año pasado, y el de Chile, con un giro político tras la victoria de José Antonio Kast.

En ese contexto, indicó que “los mercados están descontando”, particularmente en Colombia y Perú, la posibilidad de que los procesos electorales resulten positivos” hacia ellos.

“Brasil también está dentro de esa tendencia. Hace unos meses veíamos una carrera que no sería tan cerrada como la actual, pero hoy las encuestas muestran un escenario bastante cerrado”, apuntó.

Añadió que las economías de la región muestran hoy “menor sensibilidad” a los eventos electorales.

Recordó que en Colombia, en un primer momento, el riesgo político generó una sobrerreacción en el tipo de cambio y en las tasas de interés.

Pero posteriormente el mercado reconoció la existencia de un balance de poderes y una institucionalidad fuerte, lo que redujo el impacto de las noticias políticas sobre los mercados.

En Perú, dijo que, pese a los reiterados cambios presidenciales, el tipo de cambio incluso se ha apreciado en algunos episodios, lo que sugiere una “menor elasticidad” frente al ruido político.

“Creemos que el escenario político está marcando algo de sentimiento en la región, pero arriba de esto hay un sentimiento favorable en cuanto a la estabilidad”, señaló el economista en la entrevista.

Proyecciones de Santander

Balance de 2025 y previsiones de Santander para Latinoamérica en el escenario base (resolución del conflicto en un mes):

Brasil

2025: PIB 2,3% | IPC 4,3% | Tasa de política 15,00 | USD/BRL 5,47

2026E: PIB 1,5% | IPC 3,7% | Tasa de política 12,25 | USD/BRL 5,60

2027F: PIB 1,0% | IPC 4,0% | Tasa de política 11,50 | USD/BRL 5,70

México

2025: PIB 0,8% | IPC 3,7% | Tasa de política 7,0 | USD/MXN 18,00

2026E: PIB 1,4% | IPC 4% | Tasa de política 6,50 | USD/MXN 18,00

2027F: PIB 1,8% | IPC 3,8% | Tasa de política 6,50 | USD/MXN 18,75

Argentina

2025: PIB 4,4% | IPC 31,5% | USD/ARS 1.451

2026E: PIB 3,5% | IPC 23% | USD/ARS 1.700

2027F: PIB 3,5% | IPC 14% | USD/ARS 1.836

Chile

2025: PIB 2,6% | IPC 3,0% | Tasa de política 4,5 | USD/CLP 910

2026E: PIB 2,8% | IPC 3,0% | Tasa de política 4,5 | USD/CLP 860

2027F: PIB 3,1% | IPC 3,3% | Tasa de política 5,0 | USD/CLP 850

Colombia

2025: PIB 2,6% | IPC 5,1% | Tasa de política 9,25 | USD/COP 3.780

2026E: PIB 2,90% | IPC 6,2% | Tasa de política 12,50 | USD/COP 4.000

2027F: PIB 2,9% | IPC 4,9% | Tasa de política 11,25 | USD/COP 4.100

Perú

2025: PIB 3,4% | IPC 1,5% | Tasa de política 4,25 | USD/PEN 3,35

2026E: PIB 3,6% | IPC 2,8% | Tasa de política 4,25 | USD/PEN 3,25

2027F: PIB 3,7% | IPC 2,5% | Tasa de política 4,50 | USD/PEN 3,30