El país más pequeño de Sudamérica podría convertirse en la próxima potencia petrolera, tras Guyana

Olacde dice que los descubrimientos petroleros han colocado a Surinam entre “las nuevas historias energéticas más prometedoras” de América Latina y el Caribe.

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Bloomberg Línea — Surinam se perfila como una de las nuevas potencias petroleras de América gracias a los hallazgos de hidrocarburos en alta mar, pero el desafío será convertir ese potencial en un crecimiento sostenible mediante una gestión fiscal sólida, políticas de contenido local y una administración macroeconómica prudente.

El país más pequeño de Sudamérica, tanto por población como por territorio (aproximadamente 645.000 habitantes y 163.820 km²), está emergiendo rápidamente como una nueva frontera de hidrocarburos.

Esta antigua colonia de los Países Bajos que obtuvo su independencia en 1975 tras un proceso de negociaciones con el gobierno neerlandés podría convertirse en uno de los nuevos protagonistas del mercado petrolero.

Esto gracias a la extensión geológica de la prolífica cuenca Guyana-Surinam y a los importantes descubrimientos de crudo costa afuera.

Los trabajos de exploración offshore realizados en los últimos años han permitido confirmar importantes descubrimientos de petróleo en aguas profundas y revelar el potencial de una cuenca que comparte características con la vecina Guyana, una de las zonas de exploración más exitosas del mundo durante la última década.

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“Traducir esta riqueza de recursos en un crecimiento económico sostenible requiere una ejecución estratégica”, dijo a Bloomberg Línea Sheldon Mc Lean, coordinador de la Unidad de Desarrollo Económico de la Sede Subregional de la Cepal para el Caribe. “El éxito del país dependerá de la implementación de un sólido marco fiscal, una política integral de contenido local y una gestión macroeconómica prudente”.

Considera que este marco debe priorizar la transferencia de conocimientos y el fortalecimiento de las empresas nacionales, con el fin de que el auge petrolero impulse un crecimiento económico más amplio e inclusivo. Esto implica establecer marcos legales y regulatorios que prioricen la contratación de bienes, servicios y trabajadores nacionales.

De acuerdo con el especialista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Estado aún carece de la capacidad técnica y del personal especializado necesarios para supervisar eficazmente a las empresas multinacionales y calcular con precisión la renta generada por los recursos naturales desde el inicio del proyecto.

Para cerrar esta brecha, apuntó, Surinam necesitará asistencia técnica específica, incluida la incorporación de expertos de largo plazo en política macrofiscal y econometría.

“Dado que la capacidad productiva local aún es limitada para atender las necesidades de la industria, el país deberá facilitar una transición gradual”, consideró Mc Lean. “Surinam tendrá que permitir temporalmente la contratación de expertos extranjeros, siempre acompañada de mecanismos obligatorios de transferencia de conocimiento y tecnología”.

Para hacer frente a los retos que abre ese potencial petrolero, el Gobierno está impulsando un Programa Nacional de Contenido Local, que contempla la creación de instituciones de formación especializadas.

Entre ellas, el Instituto de Hidrocarburos de Staatsolie (SHI, por sus siglas en inglés), además de centros regionales de desarrollo de habilidades y programas como Blue Wave Supplier Development Program, cuyo objetivo es elevar a los proveedores locales a estándares operativos internacionales.

Actualmente existe un debate sobre si el país debe adoptar cuotas obligatorias de empleo y compras locales, similares a las implementadas por Guyana, o mantener esquemas más flexibles basados en contratos.

En visión de los analistas, el principal desafío consiste en acelerar el desarrollo de capacidades nacionales sin comprometer la calidad operativa ni generar una dependencia prolongada de la experiencia extranjera.

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Ventajas de Surinam

El país sudamericano cuenta con una ventaja geológica estratégica, dado que comparte con su vecino la cuenca Guyana-Surinam, una de las zonas petroleras más prometedoras del mundo.

“Este potencial geológico ha despertado un fuerte interés por parte de las principales compañías petroleras internacionales”, anotó Sheldon Mc Lean.

Explica que el principal motor de esta transformación es el proyecto GranMorgu, ubicado en el Bloque 58 y desarrollado por TotalEnergies (TTE) y APA Corporation (APA).

Tras una serie de descubrimientos iniciados en 2020, el proyecto alcanzó la Decisión Final de Inversión (FID, por sus siglas en inglés) a finales de 2024.

Con un aporte estimado entre US$9.000 millones y US$10.000 millones, representa la mayor inversión de capital en la historia de Surinam, según el especialista de Cepal.

Asimismo, se refiere al potencial de las alianzas público-privadas estratégicas.

“Siguiendo un modelo similar al de Guyana, Surinam aprovecha el capital, la tecnología y la experiencia técnica de compañías multinacionales”, comentó Mc Lean.

La empresa estatal Staatsolie actúa como representante del Gobierno y posee una participación del 20% en el proyecto GranMorgu.

Este esquema, comparable al utilizado por Trinidad y Tobago, permite al Estado beneficiarse de la eficiencia y las inversiones del sector privado a cambio de una participación significativa en los ingresos provenientes de los hidrocarburos.

El potencial energético de Surinam

“La aprobación de GranMorgu, demuestra la confianza que existe en el potencial energético de largo plazo del país”, dijo a Bloomberg Línea el secretario ejecutivo de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), Andrés Rebolledo.

En este contexto, “Surinam está pasando a ser un actor relevante dentro de la industria petrolera y uno de los productores emergentes más prometedores de América Latina y el Caribe”.

En su opinión, la entrada en operación de GranMorgu en 2028 marcará un antes y un después para Surinam.

Para un país de su tamaño, dice que las implicaciones económicas y energéticas pueden ser “extraordinarias”, ya que le permitirá incorporarse al grupo de nuevos productores offshore con presencia significativa en los mercados internacionales.

“Aunque Surinam no modificará por sí solo los equilibrios del mercado petrolero, sí confirma la creciente importancia estratégica de una región que continúa incorporando nueva oferta energética al mercado internacional”, anotó Rebolledo.

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GranMorgu ha sido concebido como una plataforma de desarrollo de largo plazo, con infraestructura preparada para incorporar futuros descubrimientos.

En su punto máximo, el yacimiento producirá entre 200.000 y 220.000 barriles diarios, apoyado en reservas probadas estimadas entre 700 y 750 millones de barriles.

Surinam podría maximizar no solo la producción sino también los ingresos fiscales derivados de su actividad petrolera.

El Estado captará ingresos mediante un régimen fiscal estructurado que incluye una regalía del 6,25%; un mecanismo de participación en las utilidades petroleras (profit oil) vinculado a los precios internacionales del crudo; y un impuesto corporativo estabilizado del 36%.

A lo largo de la vida útil del proyecto, este esquema podría generar entre US$16.000 millones y US$26.000 millones para las finanzas públicas de Surinam.

Desafíos petroleros

Según Mc Lean, un desafío clave para Surinam será evitar la denominada “maldición de los recursos” y la “enfermedad holandesa”, fenómenos en los que el auge del sector extractivo aprecia el tipo de cambio real y reduce la competitividad de otros sectores exportadores.

“Esto requiere una gestión fiscal muy disciplinada”, comentó Sheldon Mc Lean.

Para mitigar estos riesgos, Surinam ya ha establecido un Fondo de Ahorro y Estabilización, respaldado por normas fiscales diseñadas para evitar el gasto procíclico.

Sin embargo, Mc Lean considera que “el verdadero desafío radica en mantener la voluntad política y la disciplina institucional necesarias para cumplir estrictamente estas normas durante los períodos de abundancia de ingresos”.

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“Garantizar el éxito a largo plazo requerirá una gobernanza transparente, instituciones independientes de supervisión y una gestión estratégica de los ingresos extraordinarios para evitar el sobrecalentamiento de la economía”, anotó.

A propósito de estos desafíos, indica que si bien los ingresos petroleros pueden destinarse estratégicamente a diversificar la economía, modernizar la infraestructura crítica e invertir en capital humano, los responsables de las políticas deben calibrar cuidadosamente el gasto público.

“Una inyección descontrolada de la riqueza petrolera en la economía nacional corre el riesgo de provocar una inflación grave, lo que, en última instancia, erosionaría la competitividad macroeconómica a largo plazo del país”, remató Mc Lean.

En este sentido, sintetizó que entre las principales prioridades figuran mantener una estricta disciplina fiscal para controlar el gasto público y priorizar la gestión de la deuda utilizando los ingresos provenientes de los hidrocarburos para reducir la deuda soberana existente.

También ve importante crear un Fondo Soberano de Recursos Naturales que permita administrar los ingresos extraordinarios, amortiguar la volatilidad de las materias primas y evitar el sobrecalentamiento de la economía y las presiones inflacionarias.

Resiliencia de los mercados energéticos

Para la Cepal, la enorme magnitud de la inminente producción petrolera de Surinam alterará inevitablemente el panorama regional de suministro.

Al alcanzar su capacidad máxima, el proyecto GranMorgu posicionará a Surinam como uno de los principales productores de petróleo del Caribe.

“Esta producción aumentará de manera significativa el suministro regional de crudo”, según Sheldon Mc Lean. “El gobierno de Surinam debe enfocarse en maximizar los beneficios económicos nacionales y proteger la economía interna de los riesgos relacionados con las materias primas”.

En un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y preocupaciones sobre la seguridad de suministro, Olacde señala que la incorporación de nuevos productores también contribuye a fortalecer la resiliencia de los mercados energéticos.

Desde esta perspectiva, el desarrollo petrolero de Surinam es “una noticia positiva para América Latina y el Caribe porque amplía la base de recursos disponibles y diversifica la oferta regional”, apuntó Rebolledo.

“Más allá de los volúmenes que pueda producir, su importancia radica en que contribuye a una región más diversa y resiliente desde el punto de vista energético”, agregó el ejecutivo.

Además, forma parte de una tendencia más amplia que está consolidando a América Latina y el Caribe como una de las pocas regiones del mundo con capacidad para ampliar y diversificar su oferta energética.

“El desafío será asegurar que esos beneficios se traduzcan en resultados sostenibles de largo plazo. La buena gestión de los ingresos, el fortalecimiento institucional, la formación de talento local, la protección ambiental y la diversificación económica serán factores clave para que la riqueza petrolera se convierta en una verdadera palanca de desarrollo”, remató el secretario ejecutivo de Olacde.

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