Buenos Aires — La Reserva Federal de los Estados Unidos mantendrá su independencia y el dólar seguirá siendo la principal moneda de reserva global en el futuro próximo. Ese es el escenario base de la calificadora Moody’s, y que delineó en una entrevista exclusiva con Bloomberg Línea la managing director y directora global de riesgo soberano, Marie Diron.
Según esbozó Diron, la Fed continuará tomando decisiones alineadas con su mandato, más allá del inminente cambio en su conducción. “Asumimos que la independencia se mantendrá. La Fed tiene un historial muy largo de tomar decisiones en línea con su mandato. Asumimos que eso sigue siendo el caso, incluso con un cambio en el liderazgo del banco”, afirmó.
El Senado de Estados Unidos confirmó este martes 12 a Kevin Warsh como miembro de la Reserva Federal, despejando el camino para que asuma la presidencia del banco central una vez finalizado el mandato de Jerome Powell el 15 de mayo. La votación para confirmarlo específicamente como chairman de la Fed está prevista para este miércoles y, de completarse el proceso, Warsh encabezaría su primera reunión de política monetaria el 16 y 17 de junio.
Sobre el dólar, sostuvo que no se vislumbra por ahora una alternativa capaz de reemplazar su rol dominante en el sistema financiero internacional.
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Para Moody’s, las disrupciones al suministro energético por el conflicto en Medio Oriente se extenderán durante buena parte de 2026, mucho más de lo que la calificadora preveía inicialmente. Eso hace que los recortes de tasas por parte de la Fed que Moody’s esperaba antes del conflicto sean “mucho menos probables” este año.
Según explicó, el banco central norteamericano enfrenta ahora el desafío de navegar entre el impacto inflacionario del shock petrolero y los riesgos para el crecimiento y el empleo. De ese modo, el escenario base contempla de Moody’s una pausa en los recortes, mientras las autoridades evalúan esos efectos contrapuestos.
Un año después del downgrade: la deuda de EE.UU. sigue bajo presión
En una decisión histórica, hace casi exactamente un año Moody’s rebajó la calificación de Estados Unidos a Aa1 con perspectiva estable desde un AAA con perspectiva negativa.
Diron explicó que el driver principal en aquel momento fue la expectativa de un deterioro fiscal y de deuda sostenido durante la próxima década, con déficits amplios y presión creciente del gasto en programas sociales e intereses. “Lo que hemos visto en el último año es en líneas generales consistente con nuestras expectativas de hace un año”, afirmó.
La métrica clave para Moody’s es lo que llaman “debt affordability”: la proporción de los ingresos fiscales que se destina al pago de intereses. Esa proporción viene aumentando rápidamente a medida que el stock de deuda se hace más oneroso a las tasas actuales, más altas. Diron señaló que los aranceles han aportando ingresos por encima de lo esperado, pero dijo que la presión por el lado del gasto sigue muy presente.
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El dólar sigue siendo rey
Consultada sobre el debate en torno al debilitamiento del dólar como moneda de reserva global, Diron señaló que todas las métricas —comercio internacional, transacciones de divisas, reservas de bancos centrales— indican que el dólar sigue siendo la moneda de elección. Aunque persiste que una tendencia gradual de largo plazo de menor dependencia del dólar, en el futuro previsible seguirá siendo la moneda de reserva global, argumentó.
“Eso es muy importante para la calificación soberana de Estados Unidos porque le permite al gobierno apoyarse en el ahorro global como fuente de financiamiento de su deuda. Es una capacidad realmente única”, explicó.
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Japón y Reino Unido: sin cambios de calificación a la vista
Ante las preocupaciones globales por el fin del carry trade con el yen japonés y la suba de tasas en el país asiático —calificado A1 pese a registrar la mayor carga de deuda entre los soberanos evaluados por Moody’s—, Diron explicó que el financiamiento a bajo costo sustentado en el ahorro doméstico continúa siendo extremadamente sólido y resiliente frente a shocks.
Dijo que Moody’s analizó escenarios de estrés sobre las tasas de interés y que incluso en escenarios plausibles de aumento en el costo de la deuda, eso por sí solo no apuntaría a un cambio significativo en la calificación.
En cuanto al Reino Unido, donde el Partido Laborista perdió bancas en elecciones locales recientes, Diron separó la turbulencia política de las decisiones de calificación.
“Lo que realmente importa para nuestras calificaciones son las decisiones de política, más que los políticos individuales”, sostuvo. Dijo que la deuda del Reino Unido, en torno al 100% del PBI, es alta pero estable, y que se necesitaría un shock económico o de tasas muy severo para desestabilizar esa dinámica.
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Los soberanos entran al shock desde una posición de fortaleza
Diron destacó que el shock en Medio Oriente llega en un momento en que los soberanos están en una posición relativamente robusta: Moody’s mejoró más calificaciones de las que bajó tanto en 2025 como en lo que va de 2026, especialmente en la parte baja de la escala, donde hay países saliendo de crisis severas e implementando medidas de consolidación fiscal.
“El punto de partida es relativamente robusto. Y eso significa que las implicancias de este shock estarán determinadas por la exposición —Asia más que América Latina— pero también por la respuesta de política de los gobiernos”, señaló, apuntando a la dependencia de la importación de combustibles por parte de los países asiáticos.
Qué dice el récord histórico del S&P 500 sobre el ciclo del crédito
Con respecto a las valuaciones récord en la Bolsa de los Estados Unidos, Diron enfatizó que el devenir de los mercados de renta variable tiene un impacto especialmente relevante en las economías avanzadas, donde las bolsas representan una parte más importante tanto del financiamiento de la economía como de la riqueza de los hogares.
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En ese contexto, advirtió que una eventual corrección bursátil podría amplificar los efectos negativos del actual shock energético y geopolítico, pero
“Si hubiera una corrección allí, probablemente amplificaría el impacto negativo del shock”, afirmó Diron. No obstante, aclaró que “es realmente bastante raro que una corrección del mercado accionario en sí misma tenga implicancias para las calificaciones soberanas”.
IA: productividad vs. empleo
Consultada sobre el avance de la inteligencia artificial, Diron dijo que las mejores de productividad deberían ser “realmente significativas” para quienes logren aprovecharlas, pero advirtió que según el trabajo de Moody’s, aproximadamente la mitad de esas ganancias provendrán de empleos desplazados.
“Eso significa que el rol de las políticas de gobierno para mitigar esos efectos también va a ser muy significativo”, sostuvo. Mencionó que varios gobiernos ya están explorando cómo usar la IA para mejorar la eficiencia en la recaudación y focalizar mejor el gasto.
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Cuatro factores a monitorear
Diron identificó cuatro temas que Moody’s monitorea más allá del conflicto en Medio Oriente. Primero, la fragmentación geopolítica como fenómeno estructural, con menor previsibilidad en las relaciones internacionales y los flujos comerciales.
Segundo, las vulnerabilidades en cadenas de suministro que van más allá de la energía: al inicio del conflicto, Moody’s empezó a analizar la disponibilidad de helio, por ejemplo.
Tercero, los desastres naturales, un riesgo relevante para muchos de los más de 140 países que califica Moody’s. Y cuarto, el crecimiento acelerado del crédito privado, donde la calificadora empieza a ver las primeras señales de ajuste y volatilidad en partes del sector tras años de expansión muy rápida.