Bruselas (Bélgica) — La Unión Europea ve en América Latina un socio estratégico para que la producción y adopción de combustibles sostenibles para la aviación (SAF, por sus siglas en inglés) despegue gracias a su riqueza de materias primas estratégicas.
Los combustibles limpios para la aviación están llamados a desempeñar un papel central en los esfuerzos para reducir las emisiones del transporte aéreo durante las próximas décadas, confirmaron personas de la comunidad europea a Bloomberg Línea, en Bruselas (Bélgica) y que carecen de autorización oficial para hacer declaraciones.
Si bien la transición energética y la expansión de las energías renovables podrían reducir progresivamente la demanda europea de combustibles fósiles, la ampliación de las fuentes de abastecimiento seguirá siendo un objetivo estratégico para la Unión Europea, indicaron dichas fuentes, que optaron por el anonimato por no estar autorizadas a hablar públicamente del tema.
A comienzos de junio durante su 82.ª Asamblea General Anual en Río de Janeiro, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) destacó que países como Brasil tienen el potencial de convertirse en una potencia mundial en la producción de SAF.
Estima que el gigante sudamericano tiene una capacidad para aumentar la producción de SAF de cerca de 12 millones de toneladas al año hacia 2030 y de hasta 60 millones de toneladas hacia 2050 gracias a su amplia disponibilidad de biomasa.
“América Latina ofrece una combinación particularmente atractiva caracterizada por abundancia de recursos, potencial de crecimiento productivo y estabilidad relativa frente a otras regiones productoras”, dijo a Bloomberg Línea Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde).
En este escenario, “América Latina no sólo puede consolidarse como un importante proveedor de petróleo y gas, sino también como un socio estratégico en el suministro de los recursos y tecnologías que demandará la transición energética durante las próximas décadas”.
El Plan de Inversión en Transporte Sostenible de la Unión Europea busca acelerar la producción de combustibles renovables y de bajas emisiones para la aviación y el transporte marítimo.
La iniciativa prevé movilizar al menos 2.900 millones de euros en inversiones a 2027 para ampliar la capacidad de producción y facilitar el desarrollo de proyectos de energía limpia a gran escala.
Para cumplir con los objetivos, se requerirá un volumen de más de 20 millones de toneladas de combustibles renovables y bajos en carbono.
La Unión Europea mantiene una cooperación sostenida con América Latina y el Caribe desde al menos 2018 para explorar mecanismos que permitan ampliar el mercado de los SAF.
Y en este marco financia estudios de viabilidad para evaluar el potencial de producción de SAF (procedente de recursos biológicos) en distintos países, incluyendo proyectos en América Latina y el Caribe.
De hecho, los proyectos SAF forman parte de la estrategia Global Gateway de la UE, cuyo objetivo es apoyar el desarrollo de infraestructura sostenible y las alianzas económicas en América Latina y el Caribe, África y Asia-Pacífico.
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Entre 2018-2023, la Unión Europea financió estudios de viabilidad sobre combustibles sostenibles de aviación (SAF) en República Dominicana y Trinidad y Tobago.
De acuerdo con un estudio publicado en marzo por la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, los combustibles sostenibles de aviación (SAF) representan una nueva frontera de crecimiento para el sector de los biocombustibles.
La necesidad de reducir la huella de carbono de la industria aérea ha abierto una nueva fuente de demanda para aceites vegetales y materias primas renovables.
Según indicaron los analistas de Bancolombia, esta tendencia también abre una oportunidad para países en la región como Colombia, que cuenta con una industria de palma desarrollada y potencial para participar en la cadena de valor de estos combustibles sostenibles.
La carrera por descarbonizar la aviación
En 2022, los Estados miembros de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) acordaron que quieren lograr un sector de la aviación con cero emisiones netas para el año 2050.
En 2023, decidieron reducir las emisiones de la aviación en un 5% para 2030 en comparación con lo que se conoce como un escenario sin cambios.
Para lograrlo, se requiere fortalecer las capacidades y la cooperación en el marco de la adopción de combustibles más limpios en la aviación, manifestaron los funcionarios europeos durante una visita de periodistas a Bélgica en el marco del proyecto Diálogos sobre el clima de la UE 2 (EUCDS 2).
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La UE es responsable de aproximadamente entre el 13 y el 15% de las emisiones de CO2.
Fuentes del sector energético estiman que más del 75% del consumo energético mundial puede electrificarse de manera técnica y económicamente viable.
A pesar de esto, sectores como la aviación y el transporte marítimo siguen dependiendo en un 99,9% de combustibles fósiles.
IATA calcula que las aerolíneas necesitarán unos 500 millones de toneladas (Mt) de combustible de aviación sostenible (SAF) para alcanzar su compromiso de cero emisiones netas de CO2 para 2050.
Costos, seguridad energética y expansión de la oferta
Uno de los desafíos actuales para la adopción masiva de combustibles sostenibles de aviación (SAF) sigue siendo su elevado costo.
Funcionarios europeos dijeron a Bloomberg Línea en Bruselas que el combustible de aviación sostenible HEFA puede costar hasta el doble que el jet fuel convencional.
Entre tanto, el e-SAF (SAF sintético)) puede ser entre siete y diez veces más caro.
La industria también advierte que las exigencias regulatorias más estrictas en Europa podrían poner a sus aerolíneas en desventaja frente a competidores de otras regiones.
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En marzo, grandes aerolíneas europeas advirtieron que la producción de combustibles sostenibles de aviación sigue siendo insuficiente para atender las exigencias impuestas por la regulación.
“El mandato de SAF debe posponerse hasta que esté disponible”, dijo el consejero delegado (CEO) de EasyJet, Kenton Jarvis.
A estas consideraciones económicas se suma una preocupación cada vez más relevante en Europa: la resiliencia estratégica y la seguridad desde una óptica de defensa.
Para las fuerzas militares, la prioridad no es tanto el precio del combustible de aviación como la certeza de contar con un suministro disponible cuando sea necesario.
Por ello, una de las estrategias que se está implementando en Europa consiste en desarrollar una red de pequeñas plantas de producción de SAF, distribuidas por todo el continente, con el objetivo de fortalecer la seguridad energética y reducir la dependencia de unos pocos centros de producción.
La UE y el Reino Unido han fijado un objetivo de producción de e-SAF de alrededor de 0,6 millones de toneladas para 2030.
Sin embargo, dice IATA, la capacidad de producción mundial actual y en fase de desarrollo asciende a unas 0,02 millones de toneladas, con una sola planta de producción en funcionamiento.
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Se necesitarían aproximadamente 20 refinerías a gran escala para alcanzar el volumen exigido.
Ritmo de adopción lento
Se estima que la actual producción mundial de combustible sostenible para aviación (SAF, por sus siglas en inglés) tan solo cubre el 0,8 % del consumo total de las aerolíneas, según cifras de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
Según IATA, que agrupa a unas 470 aerolíneas responsables de más del 80 % del tráfico aéreo mundial, la producción de SAF alcanzará en 2026 unos 2,4 millones de toneladas, con un coste para las aerolíneas de US$4.300 millones.
Esta cifra representa una mejora frente a los 1,9 millones de toneladas de producción de SAF en 2025 y al millón de toneladas de 2024, pero se encuentra por debajo de los volúmenes necesarios para cumplir con las metas hacia 2050.
“Parece que va a ser otro año decepcionante para la producción de SAF. Cinco años después de comprometernos a alcanzar las cero emisiones netas para 2050, la producción de SAF solo representará el 0,8% del consumo de combustible de las aerolíneas este año”, dijo Willie Walsh, director general de IATA.
La organización advirtió que alcanzar el objetivo de cubrir el 65% de las necesidades del sector en 2050 será cada vez más difícil debido a la falta de coordinación de las políticas públicas y al limitado interés de las compañías petroleras.
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También señaló que, aunque la crisis energética, la necesidad de reducir la dependencia energética, la generación de empleo y la urgencia de combatir el cambio climático deberían acelerar el desarrollo de los combustibles sostenibles para la aviación (SAF), esos factores aún no se han traducido en incentivos suficientes para crear un mercado viable para esta industria.
Para acelerar la expansión de los combustibles limpios en la aviación, IATA aboga por aumentar el suministro de energías renovables para respaldar la producción de SAF y garantizar la disponibilidad de materias primas y energía limpia suficientes.
Para IATA, es importante garantizar el libre acceso a las infraestructuras, como oleoductos, almacenes y sistemas de abastecimiento de combustible de los aeropuertos, para permitir “una competencia leal y una distribución eficiente”, según informó en un comunicado el pasado 6 de junio.
Asimismo, ve clave reforzar el apoyo normativo mediante una combinación eficaz de incentivos a la producción y marcos de inversión, que proporcione seguridad y reduzca el riesgo antes de imponer cualquier requisito.
Además de estas acciones, aboga por facilitar un mercado mundial de SAF con volúmenes suficientes a precios viables, “un aspecto fundamental para la sostenibilidad financiera y económica de las aerolíneas”.
Oportunidades en hidrógeno verde
En visión de Olacde, América Latina tiene condiciones muy favorables para convertirse en uno de los principales hubs mundiales de producción y exportación de hidrógeno verde y de bajas emisiones hacia Europa.
La región dispone de algunos de los mejores recursos solares, eólicos e hidroeléctricos del mundo, lo que permite proyectar costos de producción inferiores a US$1,5 por kilogramo de hidrógeno en varios países, ubicándolos entre los más competitivos a nivel global.
Sin embargo, advierte que la viabilidad de esta oportunidad no dependerá únicamente de producir hidrógeno a bajo costo.
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El principal desafío será desarrollar la infraestructura necesaria para transportarlo y exportarlo, incluyendo redes eléctricas, puertos, terminales de almacenamiento, plantas de conversión a amoníaco y corredores logísticos especializados.
Asimismo, dice que será fundamental asegurar una gestión sostenible del agua, especialmente en aquellas zonas donde existe estrés hídrico.
Otro elemento clave será el cumplimiento de los estándares internacionales.
En el caso de la Unión Europea, según Olace, el hidrógeno deberá demostrar emisiones inferiores a 28,2 gCO₂eq/MJ a lo largo de toda la cadena de valor.
Además, exige requisitos como garantía de origen renovable, adicionalidad, correlación temporal y correlación geográfica entre la generación renovable y la producción de hidrógeno. “Estos criterios serán determinantes para acceder al mercado europeo y requerirán sistemas robustos de certificación y trazabilidad”, según Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de Olacde.