Bloomberg Línea — La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, logró mantener temporalmente vigente el arancel global de 10% luego de que un tribunal federal de apelaciones suspendiera por ahora la orden que los declaraba ilegales.
La corte de apelaciones mantuvo vigentes el martes los aranceles del 10% impuestos por Donald Trump bajo la Ley de Comercio de 1974, mientras evalúa una suspensión de más largo plazo.
La orden significa que los importadores seguirán pagando los aranceles del 10% en virtud del uso que hace el presidente Donald Trump de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, informó Bloomberg.
Para América Latina, “el efecto inmediato es limitado porque la decisión no elimina los aranceles; solo mantiene su vigencia mientras avanza la apelación judicial en EE.UU”, dijo a Bloomberg Línea Nicolás Potdevin, socio del bufete de abogados Pérez-Llorca, Gómez-Pinzón.
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“Lo relevante es que vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre los límites legales de la política comercial de Trump y genera más incertidumbre para exportadores e importadores de la región”, dijo Nicolás Potdevin.
El abogado manifestó que, en la práctica, los países latinoamericanos deben asumir que por ahora las tarifas siguen aplicándose y que cualquier alivio definitivo dependerá de decisiones posteriores de las cortes estadounidenses o de eventuales negociaciones políticas y comerciales.
El economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Jonathan Fortun, recuerda en conversación con Bloomberg Línea que en primera instancia la Corte Suprema tumbó los aranceles globales originales que Trump había impuesto bajo poderes de emergencia.
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Luego la administración intentó reemplazar ese esquema con un arancel global de 10% usando la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, bajo el argumento de problemas de balanza de pagos.
El Tribunal de Comercio Internacional volvió a cuestionar ese uso de la ley, porque “un asunto es el déficit de balanza de pagos y otro muy distinta es déficit comercial”, indicó Fortun.
Y más recientemente la Corte de Apelaciones suspendió temporalmente ese fallo.
“Entonces el arancel sigue vigente mientras avanza el proceso. Para la región, esto deja un escenario bastante incómodo. No es simplemente si el arancel queda o cae. El problema es que la política comercial de EE.UU. se volvió mucho más discrecional, más litigiosa y menos predecible”, dijo Fortun.
Explicó que incluso si este instrumento termina bloqueado, la administración puede intentar moverse hacia otras vías legales, como investigaciones bajo Sección 301 o medidas sectoriales bajo Sección 232.
La Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) indica que mientras avanza el frente judicial, EE.UU. se enfrenta a la devolución de aranceles ya cobrados.
Comenta que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) había procesado al 11 de mayo US$35.460 millones en devoluciones de aranceles, tras validar 86.874 solicitudes vinculadas a 15,1 millones de importaciones.
Impactos impactos en la región
Para el economista Jonathan Fortun, “México es claramente el caso más sensible”.
Su economía no solo exporta a EE.UU., sino que está integrada dentro de la maquinaria industrial estadounidense.
Autopartes, maquinaria, electrónicos y bienes intermedios cruzan la frontera varias veces antes de llegar al consumidor final.
“Entonces un arancel general de 10% no funciona solo como un impuesto a la exportación, sino como una cuña sobre márgenes, inversión y decisiones de localización productiva”, indicó Fortun.
Además, señaló que México aparece dentro de las investigaciones comerciales bajo Sección 301, “así que probablemente seguirá bajo presión, aunque este caso judicial termine mal para la administración”.
En el resto de América Latina considera que el impacto es más desigual.
De un lado, Fortun describe que Centroamérica y el Caribe están más expuestos por manufacturas livianas, textiles, agroindustria y exportaciones directas a EE.UU.
En Sudamérica, el golpe agregado probablemente es menor, pero puede ser importante en sectores específicos como acero, aluminio, alimentos, productos agrícolas y algunas manufacturas.
Y esto llega en un momento en que varios países tienen poco espacio fiscal, crecimiento débil y condiciones financieras todavía exigentes.
“Mi lectura es que esto no marca una vuelta a la normalidad comercial. Más bien confirma que la política comercial estadounidense entró en una fase de mayor incertidumbre”, según Fortun. “Los tribunales pueden poner límites, pero el sesgo proteccionista sigue ahí. Para América Latina, y sobre todo para México, el riesgo es que esa incertidumbre se vuelva parte permanente del costo de hacer negocios con EE.UU.”.
Adaptarse a tiempos de incertidumbre
Esteban J. Elías, socio de Leech Tishman y líder de la práctica de América Latina, indicó en un análisis reciente que el desafío ya no es solo prever si sube el costo de importar, sino entender quién absorbe el golpe hoy y quién capturaría un potencial reembolso mañana.
“Muchas veces el arancel se ‘traslada’ en la cadena, al distribuidor, al retailer o al cliente final. Si luego existe un reembolso, la pregunta práctica es: ¿quién tiene el derecho económico a esa devolución? Esa respuesta suele estar, o no estar, en los contratos”, advierte el abogado.
Por lo anterior, Elías recomendó que las empresas que planean expandirse a EE.UU. integren el tema en su “checklist” de entrada, con foco en cinco frentes interconectados:
- Contratos (pricing y asignación de costos): incorporar o revisar cláusulas de “change in law”, mecanismos de ajuste y definiciones claras sobre quién asume aranceles y quién se beneficia si hay devoluciones.
- Trazabilidad (origen, clasificación y documentación): fortalecer compliance aduanero para reducir riesgos en escenarios de mayor fiscalización y eventuales reclamaciones.
- Supply chain (resiliencia operativa): alternativas de proveedor, ruta e inventario para amortiguar cambios repentinos de reglas.
- Finanzas (escenarios de caja): considerar no solo si hay o no arancel, sino también el escenario mixto.
- M&A y estrategia de expansión (valuación y mecanismos de ajuste): si la entrada a EE.UU. incluye adquisiciones, joint ventures o compras de activos, sugiere incorporar la volatilidad arancelaria en la due diligence y en los términos económicos (ajustes de precio, earn-outs, covenants, asignación de riesgos).
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