Buenos Aires — La decisión del Gobierno argentino de flexibilizar las normas para que bancos puedan otorgar préstamos en dólares a empresas que no generen divisas no tardó en dividir las aguas y cosechar opiniones contrapuestas.
Economistas y exfuncionarios de peso en gestiones pasadas se refirieron en las últimas horas a la medida que anunció el jueves el ministro de Economía, Luis Caputo, en conferencia de prensa, y dejaron reflejadas sus posiciones respecto de la modificación de una norma que desde hace un cuarto de siglo ha actuado como una suerte de mantra respecto de la solidez del sistema financiero argentino.
A través de redes sociales y entrevistas, los economistas y exfuncionarios Gabriel Lopetegui, Hernán Lacunza y Guido Sandleris fijaron su posición respecto de la decisión del Gobierno de modificar el Decreto 905/02.
Lopetegui, director ejecutivo de la Argentina ante el FMI durante el gobierno de Mauricio Macri y con pasos por el Ministerio de Economía y el Banco Central en la década de 1990, dijo que no ve como un problema la relajación de las normas.
“Es cierto que se deben mantener estándares prudenciales adecuados, y así lo ha anunciado el BCRA. Lo que es obvio, para mí, es que un sistema que capta dólares para tenerlos encajados en el BCRA sin remuneración no tiene posibilidad de crecimiento”, marcó en X.
Esa misma vía utilizó el expresidente del BCRA Guido Sandleris para explicar el motivo por el que en esta oportunidad no ve con buenos ojos la medida del equipo económico del gobierno de Javier Milei.
Tras recordar que apoyó muchas de las decisiones económicas en los dos últimos años y medio, señaló que cree que la flexibilización “es una mala idea”.
“La medida erosiona uno de los pocos consensos relevantes que la Argentina había logrado construir en materia de política económica: una regulación prudencial muy estricta del sistema bancario en dólares”, recordó.
Por ello, consideró que si bien la autorización a prestar un 15% de los depósitos representa un monto “acotado”, advirtió por el “precedente” que sienta la modificación del artículo 23 del Decreto 905/02.
“Después de la crisis de 2001 se establecieron regulaciones que dividieron al sistema bancario en dos segmentos —pesos y dólares—, aislados entre sí. Los depósitos en dólares sólo podían prestarse, esencialmente, a quienes también generaban dólares. El objetivo era evitar que una fuerte depreciación del peso volviera impagables esos créditos y terminara poniendo en riesgo la capacidad de los bancos para devolver los depósitos en dólares”, recordó Sandleris.
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“Esa regulación prudencial permitió que la Argentina atravesara todas las crisis cambiarias desde 2001 sin sufrir una crisis bancaria. No fue casualidad: fue el resultado de haber aprendido una lección muy costosa”, agregó.
Por último, el expresidente del BCRA entre septiembre de 2018 y diciembre de 2019 marcó que “históricamente, Argentina ha tenido enormes dificultades para construir reglas estables” y por ello dijo que “no parece una buena idea debilitar una de las pocas que funcionó durante más de dos décadas con el fin de expandir el crédito ante una necesidad coyuntural”.
“Las regulaciones financieras prudenciales suelen implicar costos de corto plazo, pero existen para proteger un bien mucho más valioso: la estabilidad financiera”, cerró.
En esa misma sintonía se mostró el exministro de Economía Hernán Lacunza. Consultado al respecto en una entrevista que brindó a Futurock, quien fue el último ministro de Economía del gobierno de Macri y aspira a competir por la presidencia en 2027 recordó que “ya hicimos eso a fines de los 90 y terminamos con la pesificación asimétrica”.
Por ello, pidió no cometer los mismos errores que en el pasado. En cambio, consideró necesario generar un mercado de crédito en pesos para el que recauda pesos.
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