Caputo flexibiliza límites para prestar dólares a empresas en busca de mayor dinamismo de la actividad

En conferencia de prensa desde el microcine del Palacio de Hacienda, el ministro de Economía argentino presentó los detalles de la medida.

Daza, Caputo y Furiase

Buenos Aires — Con el objetivo de recuperar el dinamismo del crédito e impulsar la actividad, el Gobierno argentino avanzó con una flexibilización de los límites para prestar dólares a empresas.

Mientras aguarda señales de alivio en los niveles de mora que permitan pensar en un horizonte de reactivación del crédito en pesos, el ministro de Economía, Luis Caputo, precisó en conferencia de prensa que la decisión de relajar las normas para los créditos en dólares alcanzará únicamente a personas jurídicas y que los bancos podrán prestar solo hasta 15% de sus depósitos en dólares.

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En su exposición, el ministro de Economía argentino dijo que la medida llega tras un pedido de las industrias que venían requiriendo mayor flexibilidad, al tiempo que anticipó que en el equipo económico consideran que ayudará a reactivar la economía y tendrá un efecto positivo en la generación de empleo.

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“Hasta ahora los bancos solo podían prestarle dólares a empresas que generaran divisas o vía garantías de empresas que generaran dólares. Hoy estamos ampliando esa posibilidad a todas las empresas”, dijo el titular del Palacio de Hacienda.

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La medida, añadió Caputo, tiene por objetivo que haya un mayor nivel de crédito en momentos en los que las tasas en pesos todavía son elevadas. No obstante, implicará la obligatoriedad de las empresas tomadoras del crédito en dólares a liquidar esas divisas en el Mercado Único y Libre de Cambios.

De hacerlo, dada la normativa vigente, quedarán excluidas de realizar operaciones con títulos valores que impliquen liquidación en moneda extranjera por 90 días.

Según pudo saber Bloomberg Línea de una persona con conocimiento directo del asunto, que pidió reserva, la liquidación deberá efectuarse al momento de obtener el crédito.

A diferencia de lo que ocurre con las Obligaciones Negociables, en las que las empresas pueden liquidar las divisas cuando quieren acceder al pago de intereses o de capital, en este caso, la pesificación del crédito se hará al momento de obtener el crédito. Después, añadió, esas mismas empresas tendrán acceso al mercado de cambios para ir pagando las cuotas.

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Además, el titular del Palacio de Hacienda recordó que la flexibilización llega en momentos en que el Gobierno impulsa una nueva ley de Inocencia Fiscal, que apunta a que los ahorristas argentinos formalicen sus ahorros en dólares que atesoran bajo el colchón, que según cálculos oficiales alcanzan los US$170.000 millones, y obtener un rendimiento.

A modo de ejemplo, reiteró que 100.000 dólares invertidos hace 20 años a una tasa de 6% le hubiera permitido a un ahorrista tener hoy unos US$320.000.

“Creemos que es una medida que será excelentemente bien recibida por todas las industrias y por todo el sistema financiero”, marcó.

La decisión, dijo Caputo, “va a ayudar a reactivar la economía” y tendrá también efecto positivo en la generación de empleos. “Estamos convencidos que estamos dando un paso en la dirección correcta de manera muy prudencial para no generar ningún problema”, expresó.

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DNU y adecuación del BCRA

La modificación del artículo 23 del Decreto 905/02, anticipó Caputo, será oficializada en las próximas horas mediante la publicación de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU). En paralelo, el Banco Central argentino (BCRA) emitió un comunicado a través del cual informó que adecuará el marco prudencial para las financiaciones en moneda extranjera.

Según explicó la entidad que preside Santiago Bausili, la norma permitirá “ampliar la oferta de crédito, impulsar la actividad económica, la productividad y el empleo, y reducir la dependencia del financiamiento externo”.

Pese a ello, el Central añadió que la implementación de la medida “estará acompañada por un esquema prudencial destinado a que la expansión del financiamiento se desarrolle de manera sostenible, resguardando la solvencia y la liquidez del sistema financiero y limitando los riesgos asociados al potencial descalce de moneda de los tomadores de crédito”.

Para ese fin, el BCRA dispuso que las financiaciones provenientes de los depósitos en moneda extranjera otorgadas a clientes que no se encuentren comprendidos en los destinos previamente admitidos por la regulación no podrán superar, en conjunto, el 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada entidad financiera.

Asimismo, agregó que “esas financiaciones estarán sujetas a un tratamiento prudencial más exigente”.

En primer lugar, marcaron que en materia de capital, el requisito de capital mínimo será equivalente al 125% del aplicable a otras financiaciones de características comparables. Pero además, añadieron que a los efectos de los límites de exposición crediticia, estas financiaciones computarán por 1,25 veces la exposición que correspondería de no encontrarse alcanzadas por este tratamiento específico. Por último, agregaron que las entidades deberán evaluar la capacidad de repago de los tomadores bajo escenarios de variación del tipo de cambio de diferente magnitud.

Estas medidas, explicó el BCRA, “buscan reforzar la cobertura de los riesgos asumidos por las entidades financieras y establecer límites de exposición más restrictivos para las financiaciones alcanzadas por el nuevo régimen”.

Empujón adicional al crédito para estimular la economía

El gobierno de Javier Milei hace tiempo que veía con buenos ojos la posibilidad de avanzar con medidas que le permitan reimpulsar el crédito al sector privado, uno de los principales motores de la economía en 2024 y que se detuvo en el primer semestre de 2025, en medio del avance de la incertidumbre electoral.

Entre esas medidas, referentes del equipo económico han reconocido que la flexibilización de los créditos en dólares era un debate que valía la pena discutir. Y si bien puertas adentro aseguran que no harán hacer nada que ponga en riesgo la estabilidad del sistema, también consideran que la protección que ha resguardado la solidez del sistema desde la crisis de 2001 también actúa como un límite al desarrollo.

La iniciativa del equipo económico liderado por Caputo apunta a canalizar la capacidad prestable ociosa —estimada por el propio BCRA en un 17% de los depósitos en moneda extranjera o unos US$6.000 millones— hacia la economía real para reimpulsar el crédito y dinamizar la actividad productiva.

La medida apunta a apuntalar el crecimiento de los préstamos en moneda dura durante la gestión de Javier Milei, donde los depósitos privados treparon 185% hasta superar los US$40.000 millones y los préstamos en moneda extranjera se dispararon 598% alcanzaron casi US$25.000 millones.

Esta expansión ayudó a que el crédito total al sector privado pasó del 4% al 12,5% del PBI. Sin embargo, datos del BCRA reflejan que esa expansión estuvo liderada por los préstamos en pesos, que explican 9,2 puntos porcentuales de esos 12,5 puntos del producto.

BCRA

Reacción de bancos

Tras la presentación de estas medidas, un alto ejecutivo de un banco local, que pidió reserva, consideró que la flexibilización de las restricciones al crédito en dólares tendrá un alcance acotado en esta primera etapa.

Si bien se mostró en favor de que la flexibilización sea solo para empresas al marcar que no hubiera estado de acuerdo que alcanzara a individuos, el ejecutivo señaló que su banco mantendrá una postura prudente frente a la expansión de estos préstamos.

Al respecto, reconoció que existe cierta demanda potencial entre empresas no exportadoras, hasta ahora marginadas, aunque marcó que de momento esa demanda lejos está de ser masiva.

A su vez, destacó que el impacto de la medida dependerá en parte de que avance del nuevo régimen de Inocencia Fiscal y de que se canalice hacia el sistema financiero parte de la liquidez que permanece fuera de los bancos.

En ese escenario, consideró que el mayor margen de liquidez de las entidades podría favorecer una expansión del crédito en dólares al sector corporativo.

A la espera de la reglamentación definitiva para dimensionar con mayor precisión alcances e implementación, desde Banco Supervielle apoyaron la medida al considerar que “representa un paso muy positivo” para expandir el crédito, movilizar el ahorro hacia la inversión y potenciar el desarrollo productivo del país.

“Al ampliar la capacidad de los bancos para otorgar financiamiento en dólares, se generan más oportunidades para que las empresas inviertan, crezcan y generen empleo”, expresaron.

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