Buenos Aires — El desarrollo de la formación no convencional de Vaca Muerta en Argentina no está ajeno a un desafiante frente internacional. Y la intervención de Estados Unidos en Venezuela, con el petróleo como protagonista, es un condimento más que puede impactar en las estrategias de las empresas locales e internacionales.
Este lunes, los contratos a futuro del brent (referencia para gran parte del comercio global) registraron una suba del 1,6% a US$61,7 el barril y el WTI (referencia del petróleo de EE.UU.) reportó una moderada caída del 0,2% a US$58,1. Las acciones de petroleras norteamericanas con activos o litigios en Venezuela como Chevron (CVX), ExxonMobile (XOM) y ConocoPhillips (COP) reaccionaron al alza.
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Más volatil fue el caso de las petroleras argentinas con ADR en Wall Street. YPF operó a la baja durante gran parte del día para cerrar con una suba del 0,25%. Pampa Energía (PAMP) y Vista Energy (VIST) reportaron caídas del 0,25% y el 3,15% respectivamente, pese a que la mayoría de los papeles argentinos cerraron la jornada financiera con subas de hasta el 8,8% para MercadoLibre (MELI).
Para la mayoría de los analistas consultados, aún es pronto para sacar conclusiones y avizorar un 2026 hostil para las operadoras argentinas. “Las noticias de Venezuela añaden ruido geopolítico, pero las perspectivas a corto plazo para las empresas petroleras argentinas son limitadas”, señaló Matías Cattaruzzi, analista de renta variable de AdCap Grupo Financiero.
Y esto responde a que las proyecciones para que Venezuela recupere una producción de su petróleo pesado a 3 millones de barriles diarios demandaría más de una década y al menos US$75.000 millones en inversiones en exploración, producción e infraestructura, según la consultora noruega Rystad Energy.
Para Daniel Guardiola, analista de BTG Pactual, “más allá del deterioro operativo, sigue existiendo una incertidumbre crítica en torno a quién comprometerá los miles de millones de dólares en gastos de capital necesarios tras más de dos décadas de mala gestión e inversión insuficiente, especialmente en un entorno de precios del petróleo relativamente bajos y riesgo político elevado”.
“Incluso los impactos indirectos en compañías argentinas a través del precio del petróleo llevarían tiempo, por no decir años, dado que todavía hay bastante incertidumbre sobre lo que va a suceder”, agregó el broker Puente.
Al cierre del 2025, el consenso de los analistas que consulta Bloomberg se mantenían alcistas con recomendación de compra para el ADR en Wall Street de las petroleras argentinas.
Efectos de la intervención y diferencias con Vaca Muerta
Claudio Galimberti, economista jefe y director global de analisis de mercado de Rystad Energy, dijo a Bloomberg Línea que mientras no se resuelva la fase de transición en Venezuela, “la presión sobre los precios será al alza, ya que Venezuela corre el riesgo de reducir su producción”. Una vez que esa transición se resuelva, “se espera que la presión disminuya”.
Galimberti menciona un aspecto clave relacionado al tipo de petróleo que se produce en Venezuela y en la formación no convencional de Vaca Muerta. Mientras que el de la Faja Petrolífera del Orinoco es un crudo pesado, el shale argentino es liviano. “Los dos crudos son muy diferentes en términos de calidad y no compiten directamente entre sí en los sistemas de refinación”, marcó el especialista.
Destacó también que una potencial recuperación de Venezuela como productor petrolero es una buena señal para la industria: “América ha experimentado un renacimiento en la última década. No solo Guyana y Argentina, sino también Brasil, Canadá y, por supuesto, Estados Unidos. Sin embargo, a finales de esta década, ese auge habrá terminado en casi todas partes. Por lo tanto, la perspectiva de la reapertura de Venezuela y el retorno gradual de su producción a 2-3 millones de barriles diarios (actualmente se encuentra en 1 mbd) es una buena noticia para los mercados petroleros mundiales, ya que llenará un déficit creciente”.

¿A qué precio es rentable la operación en Vaca Muerta?
En 2025 Vaca Muerta surfeó entre el récord de producción mensual histórico de petróleo en octubre para Argentina y una caída en la actividad petrolera que respondió a la baja del precio del brent pero también a la transformación que atraviesa el sector con el declino de la explotación convencional.
El consenso de los analistas proyectaban, previo a los sucesos del fin de semana, un precio por barril entre US$55 y US$60 para el primer semestre, recuperándose al alza hacia el final del año.
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“El precio del brent impacta en Argentina por el desarrollo de Vaca Muerta (petróleo ligero API 40) pero tienen un breakeven (punto de equilibrio) de US$40 por barril. Las empresas en Argentina vienen sosteniendo que sólo revisarán inversiones o cambiarán estrategia de desarollo si hay un brent por debajo de US$55 sostenido por un tiempo prolongado”, señaló Guido Bizzozero, analista de renta variable de Allaria Ledesma.
Según un informe de Daniel Dreizzen, director de la consultora Aleph Energy, el breakeven de un pozo de petróleo Vaca Muerta promedio, que acumule un millón de barriles y considerando una rentabilidad del 15% en dólares, está alrededor de los US$45 el barril. Destaca que a US$60 continúa siendo atractivo, pero la baja respecto a los US$76 promedio de 2024 “disminuyó el margen dejando menos flujo para reinvertir”.













