Bloomberg — Un presunto capo de la cocaína, por cuya cabeza se ofrecía una recompensa de US$2 millones, fue capturado por las fuerzas bolivianas, en un momento en que la nación andina reanuda su cooperación con Estados Unidos tras décadas de hostilidad.
Docenas de policías antinarcóticos asaltaron dos casas en Santa Cruz en las primeras horas del viernes, con francotiradores posicionados en los tejados cercanos. Su objetivo, el ciudadano uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera, fue puesto inmediatamente en un avión para ser trasladado a EE.UU. por la Agencia Antidroga.
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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, dijo que el arresto sería el primero de muchos para liberar a la nación de “la delincuencia, el narcotráfico, la corrupción y la impunidad”. Paz, aliado de Donald Trump, asumió el cargo en noviembre, poniendo fin a dos décadas de gobierno socialista casi ininterrumpido en el país.
La captura se produjo menos de una semana después de la primera reunión cara a cara entre Paz y Trump en la Cumbre del Escudo de las Américas en Doral, Florida.
La Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley dijo en un post en X que “el reinado de terror y caos de Marset ha terminado”, y señaló el “rápido fortalecimiento de la cooperación entre EE.UU. y Bolivia en materia de aplicación de la ley”.
Marset era buscado desde hacía tiempo por las autoridades de varios países y era objeto de una notificación roja de Interpol. La DEA lo incluyó en su lista de “fugitivos más buscados” y ofreció US$2 millones por información que condujera a su captura.
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La DEA vinculó una red criminal dirigida por Marset con más de 16 toneladas de cocaína incautadas en Europa, incluida una incautación de 11 toneladas en el puerto de Amberes en abril de 2021 y otra incautación de 4,7 toneladas de cocaína en Paraguay. Bolivia es el tercer productor mundial de cocaína, después de Colombia y Perú.
La captura de Marset se produjo tras semanas de trabajo de inteligencia y vigilancia en Santa Cruz, donde el traficante había establecido su base de operaciones, dijo el ministro del Interior, Marco Antonio Oviedo. La policía allanó primero la casa donde se alojaban cuatro miembros del equipo de seguridad de Marset, y luego se trasladó a una segunda casa, a unos ocho minutos de distancia, donde detuvo a Marset, según Oviedo.
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