Bogotá — El sector porcícola colombiano atraviesa la triada perfecto: mayor producción, consumo dinámico y menores costos de sus materias primas.
“Una mayor producción presiona los precios del cerdo, pero fortalece su competitividad frente a otras proteínas”, señala un análisis de Investigaciones Bancolombia.
Asimismo, de acuerdo con PorkColombia, gremio porcicultor, la carne de cerdo continúa siendo la de menor incremento en sus precios, lo que favorece su comercialización, en un contexto de alzas continúas en la carne de res y el pollo.
El punto de partida es la oferta. En 2025, la producción nacional de carne de cerdo alcanzó 663.885 toneladas, con un crecimiento anual compuesto del 7,2% entre 2020 y 2025.
Además, hay una aceleración reciente: a junio de este año, el sector más que duplicó ese ritmo histórico. “Una mayor producción presiona los precios del cerdo, pero fortalece su competitividad”, destaca el informe.
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Y añade que detrás de las cifras hay inversiones sostenidas de los productores para ampliar su escala, mejorar la genética y optimizar los procesos de sacrificio. El resultado es una industria más robusta, capaz de abastecer un mercado interno que crece a un ritmo saludable sin depender tanto del exterior.
El consumo aparente de carne de cerdo en Colombia superó las 840.000 toneladas en 2025 y lo relevante no es solo el volumen, sino su composición: mientras el consumo interno crece, las importaciones pierden peso relativo. A mayo de este año, las compras externas cayeron 19,3%, reduciendo su participación al 18,6% del consumo total.
Lo que evidencia que el mercado colombiano está siendo abastecido, cada vez más, por la producción nacional. Los porcicultores del país no solo están vendiendo más: están ganando terreno frente a un producto que antes llegaba mayoritariamente de otros países, especialmente Estados Unidos y Canadá, principales orígenes de cortes como la carne deshuesada y las chuletas-costilla.
En el primer semestre de 2026, según cifras de PorkColombia, el sacrificio de ganado aumentó en 452.387 cabezas respecto al mismo periodo del año anterior, destacándose que el sector de ganado porcino aportó el 98,1% del volumen adicional del periodo que corresponde a 455.448 cabezas.
Del total de ganado porcino beneficiado, el 69,5% fueron machos y el 30,5% hembras.
En materia de estructura de gastos, que en la porcicultura depende en buena parte del alimento balanceado, elaborado con insumos importados como el maíz amarillo, la soya y la torta de soya, hay que tener en cuenta que en 2025 los precios internacionales de estas materias primas cayeron cerca de 7%.
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Aunque en lo corrido de este año la soya y la torta de soya han repuntado, el maíz, componente principal del alimento, se ha mantenido estable. A esto se suma una tasa de cambio menos volátil, que ha contenido los costos de importación.
El resultado se refleja en la estabilidad del precio del bulto de concentrado para cerdos durante el año.
Esta combinación de mayor oferta, consumo creciente y costos contenidos ha tenido un efecto directo sobre los precios. A junio, el precio promedio del cerdo en pie fue 26,5% inferior al de un año atrás, mientras que en canal la caída rondó el 25%. Para el consumidor, esto se ha traducido en menores precios minoristas.
De hecho, el IPC de la carne de cerdo registró una variación anual de -6,7% en junio, en contraste con el alza de 14,3% en la carne de res, el 3,3% del pollo y el 2,0% del pescado. Esta brecha de precios está abriendo una oportunidad real de sustitución en la canasta de los hogares colombianos.
Si esta tendencia se mantiene, el cerdo podría seguir ganando participación frente a otras proteínas, apoyado en una oferta amplia y precios competitivos.
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El reto, señala el informe de Bancolombia, es que los productores logren preservar sus márgenes en medio de esta corrección de precios, apostando por la eficiencia en conversión alimenticia, un manejo sanitario adecuado y, cuando la escala lo permita, mayor integración vertical y comercial.
El desafío hacia adelante será sostener este equilibrio. La expansión de la oferta seguirá presionando los precios, lo que exige a los porcicultores redoblar la eficiencia operativa.
Al mismo tiempo, la ventana de competitividad frente a otras proteínas representa una oportunidad estratégica para consolidar al cerdo como una opción central en la dieta de los hogares colombianos, siempre que la industria logre traducir estas condiciones favorables en una posición de mercado más sólida y duradera, concluye el documento.