El financiamiento de la inteligencia artificial puede presionar aún más a los Treasuries

Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle captaron US$157.000 millones en bonos hasta agosto, mientras el IIF advierte sobre el efecto de una mayor demanda de capital.

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Un letrero generado por IA que se muestra en una pantalla en el stand de Siemens en la feria internacional de tecnología del transporte InnoTrans 2026.

El boom de inversión en inteligencia artificial (IA) se convirtió en un nuevo demandante de ahorro de largo plazo y puede ejercer presión alcista sobre las tasas reales, incluso si los precios relativos de los bonos se mantienen estables, según un informe del Institute of International Finance (IIF).

Amazon.com Inc. (AMZN), Alphabet Inc. (GOOGL), Meta Platforms Inc. (META), Microsoft Corp. (MSFT) y Oracle Corp. (ORCL), las cinco empresas del sector que el IIF identifica como intensivas, captaron US$157.000 millones mediante bonos senior denominados en dólares hasta agosto de 2026.

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La cifra contrasta con un promedio anual de US$22.800 millones entre 2022 y 2024 y con la ausencia de emisiones en 2018 y 2019.

El cambio no solo se observa en el volumen de deuda. Durante los 12 meses hasta junio de 2026, estas cinco empresas emitieron US$188.000 millones en bonos en dólares, equivalentes a aproximadamente un tercio de los US$566.000 millones que gastaron en bienes de capital. Al mismo tiempo, el plazo promedio de sus emisiones bajó de 22,2 años en 2024 a 18,6 años en 2025 y a 16,5 años en 2026.

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La cuestión adquiere importancia en un momento en que los instrumentos que emite el Tesoro estadounidense han tocado rendimientos que no se veían desde 1997. Por ejemplo, la tasa a 10 años roza el 5,3%.

¿Cómo absorbió el mercado la nueva oferta de bonos?

El IIF calcula que las cinco compañías aportaron US$108.000 millones en emisiones expresadas en equivalentes a diez años hasta agosto, una medida que permite comparar el riesgo de tasa de interés de títulos con distintos vencimientos. Ese monto representó alrededor de una quinta parte de los US$536.000 millones aportados por el Tesoro estadounidense desde los segmentos de 20 y 30 años.

La oferta adicional todavía no produjo un deterioro persistente en los precios relativos de los bonos. El 23 de septiembre, el spread corporativo de largo plazo se ubicaba en 96 puntos básicos, frente a 95 puntos básicos a fines de 2025, mientras que el diferencial entre el Treasury a 30 años y el OIS era de 72,7 puntos básicos, frente a 73,6 puntos básicos. Ambos indicadores se habían ampliado durante la ola de emisiones de marzo, pero retrocedieron posteriormente.

Para el IIF, esto indica que los mercados pudieron absorber la nueva oferta sin exigir una prima persistente y específica a los emisores. Sin embargo, esa estabilidad no descarta que parte del ajuste se produzca a través de una tasa real más alta para todos los prestatarios.

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¿Por qué la inversión en IA puede elevar las tasas reales?

La razón es que el aumento de la inversión deseada en relación con el ahorro disponible puede elevar la tasa real de largo plazo compartida por prestatarios públicos y privados.

El IIF señala que la inversión privada en equipos y software para procesamiento de información alcanzó el 4,96% del PIB en el segundo trimestre de 2026, por encima del máximo de 4,46% registrado en 2000.

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¿Qué implica para los mercados emergentes?

El impacto también alcanza a los mercados emergentes. Al 23 de septiembre, el rendimiento del Treasury a diez años era unos 95 puntos básicos superior al de fines de 2025, mientras que el spread soberano de los mercados emergentes se había reducido unos tres puntos básicos. Como resultado, el rendimiento que los soberanos emergentes pagarían por nueva deuda en dólares era aproximadamente 90 puntos básicos más alto.

El IIF concluye que, si la inversión en IA continúa creciendo más rápido que el ahorro disponible para financiarla, las tasas reales de largo plazo pueden permanecer elevadas aun cuando los spreads corporativos y el diferencial Treasury-OIS se mantengan estables. Esa dinámica, advierte, podría terminar desacelerando la inversión agregada.

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