Bloomberg Línea — Colombia completó en 2025 seis años con la inflación por fuera del rango meta. Para 2026 el mercado ya proyecta un IPC por encima de 6%, lo que traería nuevas dinámicas para el consumo.
“El aumento desproporcionado del salario mínimo cambió de forma significativa el panorama macroeconómico de 2026″, señala un análisis de Corficolombiana. “Ahora esperamos que la inflación se acelere a 6,5%, superior al 4,9% que proyectábamos previamente, donde el mayor impacto provendría de comidas fuera del hogar y otros servicios".
Pronóstico con el que coincide el equipo de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, que explica que con la decisión del Gobierno Petro de incrementar 23% el salario mínimo, la inflación rebotaría a 6,2% en 2026.
“El resultado no sería peor por los efectos de la fortaleza del peso colombiano (COP) sobre el precio de los bienes, alimentos y algunos regulados, así como de la ausencia de anomalías climáticas graves", refiere la entidad financiera.
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Sin embargo, aclara que un cambio en ese panorama haría que la inflación alcance o supere el 7%. Asimismo, que con una situación así, la Junta Directiva del Banco de la República subiría su tasa de interés hasta 11,25% al cierre de 2026, aunque no se descarta que alcance o supere el 12%.
Luego de una reducción acumulada de 407 puntos básicos en 2024, la inflación apenas descendió 10 pbs en 2025, cerrando el año en 5,1% y manteniéndose la mayor parte del periodo por encima del 5%.
La moderación observada respondió principalmente al aporte desinflacionario de los servicios (42 pbs) y de los precios regulados (34 pbs), el cual fue compensado por presiones alcistas provenientes de los bienes (34 pbs) y los alimentos (32 pbs).
La inflación sin alimentos cerró 2025 en 5,1%, por debajo del 5,6% registrado en 2024, mientras que la inflación sin alimentos ni regulados se ubicó en 5,0%, ligeramente inferior al 5,2% observado el año anterior.
El aporte desinflacionario de servicios se explicó por la menor indexación de los arriendos, que pasó de 9,28% a 5,2%, efecto parcialmente contrarrestado por el aumento de la inflación de servicios sin arriendos, sensible al incremento del salario mínimo, que excedió en 300 pbs el nivel técnicamente deseable (inflación + productividad: 6,56%).
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En regulados, la moderación respondió a la reducción de las tarifas de electricidad y a menores aumentos en gasolina y educación.
En contraste, los bienes aportaron presiones inflacionarias por el encarecimiento de vehículos, productos de aseo y farmacéuticos, así como de bebidas alcohólicas, mientras que en alimentos el aumento estuvo liderado por los procesados, especialmente carne de res y café, parcialmente compensado por la caída de los perecederos ante un mayor abastecimiento y menores precios al productor del sector agrícola.
Colombia, el único entre sus pares fuera de la meta
Colombia terminó el 2025 cómo el país con el peor desempeño en inflación respecto a sus pares de la región –Brasil, Chile, México y Perú, siendo el único que no tiene su IPC dentro del rango meta.
Tras el choque inflacionario 2021-2022, explica Corfi, Colombia tuvo una persistencia de la inflación mayor que sus pares de la región, al punto que se ha mantenido por encima del rango meta cinco años consecutivos.
En 2025, el promedio de inflación de 5,1% fue muy superior al promedio regional de 3,23%. "Esto se explica por el hecho de que dos terceras partes del aumento de la inflación en Colombia corresponden a servicios, y el resto a componentes volátiles (alimentos y regulados), compensados parcialmente por presiones a la baja en los bienes”, explica la firma.
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Lo que indica que las presiones inflacionarias en el país tienen un origen más estructural y aún más difícil de corregir mediante aumentos en la tasa de interés.
En México, aunque los servicios también aportaron de forma importante al incremento de la inflación respecto al periodo prepandemia, los demás componentes lograron contrarrestarlo por completo.
En Chile, la inflación aumentó en una magnitud similar a la de Colombia, pero la mayor parte se explicó por cambios en las tarifas de los servicios regulados.
Y en Perú tuvo lugar un descenso de la inflación respecto a la década prepandemia, debido a presiones a la baja de los cuatro componentes













