Bloomberg Líne — Luego de un prolongado intercambio de señalamientos públicos —en el que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Gustavo Petro, presidente de Colombia, cruzaron acusaciones personales y políticas—, el diálogo directo marcó un giro en el tono entre ambos líderes.
VER MÁS: Colombia busca aliviar tensiones tras llamada entre Petro y Trump: embajador García-Peña
Una llamada telefónica del miércoles 7 de enero de 2026 es vista como el primer paso hacia una desescalada diplomática entre Bogotá y Washington.
“Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien me llamó para explicar la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido. Agradezco su llamada y su tono, y espero reunirme con él próximamente. Se están realizando los preparativos entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia. La reunión tendrá lugar en la Casa Blanca, en Washington, D.C.“, dijo Trump en su red social.
Durante la conversación, el presidente Petro expuso su visión sobre el problema estructural del narcotráfico y reiteró que la estrategia de su Gobierno está enfocada en atacar las causas del negocio ilícito, más que en sus consecuencias.
En ese contexto, explicó los cambios que Colombia ha impulsado en su política antidrogas, con énfasis en desarrollo rural, sustitución de economías ilegales y control territorial.
VER MÁS: Colombia busca gas venezolano más barato al tiempo que EE.UU. abre puerta al diálogo con Petro
Por su parte, Trump escuchó los planteamientos del mandatario colombiano y manifestó su interés en mantener los canales de cooperación abiertos, especialmente en temas de seguridad regional, lucha contra el crimen transnacional y estabilidad económica.
La conversación también abordó asuntos migratorios y comerciales, en un momento en el que ambos países enfrentan presiones internas por el flujo de migrantes y por el entorno económico global.
Aunque no se anunciaron decisiones concretas, el contacto directo fue interpretado como una señal de distensión tras meses de fricciones diplomáticas.
El acercamiento ocurre en un momento clave para el Gobierno colombiano, que entra en la recta final de su mandato en medio de desafíos económicos y políticos.
VER MÁS: EE.UU. revela estrategia sobre el petróleo venezolano y provoca una carrera por el acceso
Para analistas, el restablecimiento de un diálogo pragmático con Washington podría contribuir a reducir la incertidumbre en la relación bilateral y a recomponer una agenda común basada en cooperación, más que en confrontación.













