Ciudad de México — La orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump para restringir el acceso al sistema financiero a los no ciudadanos estadounidense tiene impactos potenciales sobre los envíos de remesas a México, el acceso a los créditos de los inmigrantes sin autorización legal en EE.UU. y los procesos de instituciones financieras a ambos lados de la frontera, señalan especialistas.
En el documento, Trump dice que la política de su administración es “restaurar la integridad del sistema financiero estadounidense, proteger a las instituciones financieras contra los riesgos estructurales y disuadir el fraude y el abuso”.
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Aunque no habla expresamente de remesas, la orden refiere que se han utilizado transferencias de bajo monto para el financiamiento del terrorismo y narcotráfico; que los empleadores que infringen la Ley de Inmigración pueden vulnerar al sistema financiero con prácticas como el subregistro de salarios y que los préstamos hipotecarios, automotrices o la entrega de tarjetas de crédito a migrantes sin documentos o que enfrentan una posible deportación, minan la solidez del sistema bancario.
La directiva se enmarca en el endurecimiento de la política migratoria del Gobierno de Trump, la adopción de medidas con mayor alcance para proteger la seguridad nacional estadounidense, en un momento complejo en la relación bilateral con México.
El documento instruye a las autoridades estadounidenses a emitir avisos a instituciones financieras, hacer valoraciones y proponer cambios regulatorios en plazos que van de los 60 a 180 días posteriores a la fecha de emisión, el 19 de mayo de 2026.
Remesas y créditos
Esto significa que los detalles sobre la ejecución de la orden, alcances e impacto estarán en las disposiciones secundarias y evaluaciones que resulten en las vertientes de remesas y de otorgamiento de crédito u otros servicios financieros, dijo en entrevista con Bloomberg Línea, Luis Bartolini, consultor financiero y exfuncionario de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
También podrían revisarse las medidas como resultado de las evaluaciones de las autoridades o a petición de las propias entidades financieras en EE.UU.
“Dependerá del nivel de rigidez con que se terminen implementando estas medidas, pero, en principio, es probable que haya una disminución en los montos de remesas”, dijo el socio de Bartolini Consultoría a Bloomberg Línea.
Los economistas del banco BBVA México prevén que la afectación al flujo de remesas no sea relevante, considerando que de los 12,6 millones de migrantes mexicanos que se estima residen en Estados Unidos, 8,1 millones cuentan con ciudadanía o residencia permanente. En una nota de análisis publicada el miércoles, señalaron que los 4,5 millones de personas restantes sí podrían enfrentar impactos, aunque también podrían apoyarse de familiares o conocidos para enviar lod recursos.
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En la vertical de crédito, Bartolini destacó que las medidas podrían tener un impacto importante tanto para los migrantes sin documentos, como para las instituciones financieras porque el crédito es fundamental en la economía estadounidense.
“Las personas que no tienen la calidad migratoria autorizada pueden tener problemas en la medida en que las disposiciones lleguen a ser tan estrictas que no sólo compliquen las nuevas contrataciones, sino que obliguen a las entidades a revisar las contrataciones existentes”, explicó.
El documento contempla que las instituciones financieras puedan solicitar información para verificar el estatus migratorio de un cliente y cambios que limitarían la aceptación de la matrícula consular mexicana para la apertura y uso de productos financieros.
Cautela
La ponderación de riesgos por parte de las instituciones financieras podría detonar medidas incluso antes de que entre cualquier disposición en efecto.
“Por prudencia, cualquier entidad seria que esté realizando estas actividades (crédito o remesas) tendría que estar ya analizando escenarios, tomando decisiones y robusteciendo medidas de control tanto en México como en Estados Unidos”, comentó Luis Bartolini.
Aunque la vertical de crédito está más relacionada con instituciones financieras estadounidenses, las remesas y operaciones transfronterizas involucran a participantes en ambos lados de la frontera.
Salvador Mejía, socio del despacho especializado en prevención de lavado de dinero Asimetrics, señaló que el efecto más importante podría ser una reacción defensiva del sistema financiero al elevar el escrutinio, revisar cuentas, reducir límites transaccionales, disminuir el apetito de riesgo, cancelar relaciones comerciales o restricciones de corresponsalía.
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“Bancos, fintechs, corresponsales y reguladores estadounidenses podrían comenzar a incorporar de forma más intensa variables migratorias, laborales y documentales dentro de sus procesos de AML/KYC (prevención de lavado y conocimiento del cliente), evaluación crediticia, monitoreo transaccional y gestión de riesgo reputacional”, escribió Mejía en una nota el pasado 20 de mayo.
El socio de Asimetrics señaló que Estados Unidos está empezando a poner en el mismo mapa de riesgos temas que antes formaban parte de agendas separadas, como la migración irregular, remesas o el fentanilo, y que la orden debe leerse como una advertencia estratégica.
“Confirma que Estados Unidos está dispuesto a utilizar su sistema financiero como infraestructura de seguridad nacional, inteligencia económica y control estratégico”, escribió en la nota.