Bloomberg Línea — Un fenómeno de El Niño fuerte podría restarle alrededor de 1,5 puntos porcentuales al crecimiento económico en Perú, con el impacto distribuido entre 2026 y 2027, proyecta Carlos Parodi, profesor e investigador de la Universidad del Pacífico.
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Los efectos sobre la economía peruana se concentrarían entre noviembre y diciembre de 2026 y entre enero y marzo de 2027, cuando se prevé la mayor intensidad del fenómeno.
Tomando como referencia el 3,5% de crecimiento proyectado por el Ministerio de Economía y Finanzas peruano (MEF), el PIB podría ubicarse alrededor de 2,9%-3%, según Parodi.
Según una reciente encuesta a analistas económicos realizada por el Banco Central de Reserva (BCR), la economía peruana crecería 3,2% en el 2026 y 3,3% en el 2027.
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El documento, citado por Scotiabank en su resumen diario, indica que la inflación registraría un alza de 4,2% en el 2026 y luego se moderaría al 3% en el 2027, mientras que el tipo de cambio sol/dólar se ubicaría en S/3,37 a fines del 2026 y en S/3,42 al cierre del 2027.
El Niño Costero se mantendría con una magnitud extraordinaria hasta enero 2027, reduciendo su magnitud hacia el otoño de 2027, según la Comisión Multisectorial encargada del estudio nacional del fenómeno El Niño (ENFEN).
Para el trimestre octubre-diciembre se esperan lluvias superiores a lo normal en la costa norte, costa central y valles de la vertiente occidental andina norte, dice la información reseñada por Scotiabank.
En contraste, la sierra sur y la región amazónica mantendrán lluvias de normal a inferior de sus promedios.
El Gobierno peruano publicó en días pasados el Decreto de Urgencia N.º 013-2026, que establece medidas para ejecutar intervenciones ante el riesgo de lluvias y precipitaciones asociadas con el fenómeno de El Niño 2026-2027.
Entre las recientes medidas, el Gobierno autorizó una transferencia de hasta S/129,4 millones a la Autoridad Nacional del Agua (ANA) para intervenciones de limpieza, descolmatación y conformación de bordos en puntos críticos de Áncash, La Libertad, Lambayeque, Lima, Piura y Tumbes.
Según reseña la Universidad del Pacífico, la medida busca reducir riesgos ante inundaciones y movimientos en masa.
La probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027 es prácticamente del 100%, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
La organización prevé que el fenómeno se fortalezca durante los próximos meses hasta alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026.
Los pronósticos apuntan a que un fenómeno de El Niño muy fuerte podría alterar notablemente los patrones de precipitación y temperatura en todo el mundo y agravar los fenómenos meteorológicos extremos.
El Niño puede afectar la disponibilidad de agua, la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia, la salud pública y las infraestructuras críticas.
“El episodio de El Niño se ha consolidado y en los próximos meses se intensificará hasta convertirse en un evento de intensidad muy fuerte”, indicó la OMM en un comunicado publicado a comienzos de septiembre. “Ello entrañará importantes cambios en los patrones de temperatura y precipitación, con los consiguientes riesgos en cuanto a inundaciones, sequías y calor extremo”.
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Qué sectores de Perú serían los más golpeados por El Niño
Parodi señaló que la pesca y el agro serían los sectores más afectados por fenómeno El Niño 2026 en Perú.
El fenómeno de El Niño puede reducir la disponibilidad de anchoveta y cambiar la composición de las especies marinas, lo que afectaría la pesca y la producción de harina y aceite de pescado.
En la agricultura, las altas temperaturas, las plagas, los huaicos y los desbordes pueden reducir las cosechas.
El analista comentó que la importancia económica está en el efecto de segunda ronda. Expuso que una menor producción significa menor oferta. Y una menor oferta puede generar presión sobre precios y reducir la oferta exportable.
El impacto también podría extenderse a la minería, la industria y el comercio a través de las interrupciones en el transporte.
La construcción, en cambio, podría registrar dos etapas: una caída de actividad durante el fenómeno y un repunte posterior por las obras de reconstrucción.
La proyección es que los daños en carreteras puedan reducir o impedir el transporte terrestre interprovincial y, con ello, el intercambio de bienes.
De acuerdo con el analista, el impacto económico también puede extenderse a otras zonas.
Señaló que una carretera dañada puede interrumpir el transporte de bienes y afectar a empresas, consumidores y mercados ubicados a cientos de kilómetros del lugar del daño.
De acuerdo a Parodi, prevenir daños físicos también significa proteger la continuidad de la actividad económica, porque una interrupción en carreteras, vías férreas o infraestructura hidráulica termina afectando producción, transporte, comercio y exportaciones.
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