Bloomberg Línea — La guerra en Medio Oriente introduce un quiebre en la trayectoria de los mercados de materias primas en 2026, con una subida proyectada del 24% en los precios de la energía y un aumento general del 16% en los commodities, en un escenario definido por interrupciones en el suministro y restricciones al comercio marítimo.
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Un informe del Banco Mundial, publicado el martes, establece que “el estallido de la guerra en Medio Oriente representa un shock histórico para los mercados de productos básicos”. Para el organismo, el conflicto ha generado “la mayor pérdida de suministro de petróleo registrada” con una caída cercana a 10 millones de barriles diarios en marzo.
El ajuste en precios se articula sobre la disrupción del estrecho de Ormuz, donde los buques que atravesaban este paso “representaban cerca del 35% y el 20% del comercio marítimo mundial de petróleo crudo y productos refinados, así como el 20% del comercio de gas natural licuado”, configurando una restricción crítica para el flujo global de energía.
El escenario base incorpora una normalización progresiva, aunque con niveles elevados de precios, con el índice general de commodities que elabora el Banco Mundial registrando su primer aumento anual desde 2022.
Del petróleo al gas
El petróleo concentra la mayor parte del ajuste, con un comportamiento que refleja la magnitud del shock de oferta. El informe señala que “el precio del petróleo Brent subió de US$72 por barril al final de febrero a US$118 por barril al cierre de marzo, el mayor aumento mensual registrado”, consolidando el punto de inflexión en el mercado energético.
Las proyecciones sitúan el Brent en US$86 por barril en 2026, frente a US$69 en 2025. “El precio del petróleo Brent se espera que se mantenga elevado en el corto plazo, mientras los volúmenes de exportación desde Medio Oriente permanecen significativamente reducidos”, dice el informe.
El balance de riesgos incorpora escenarios más extremos, en los que “el precio promedio del petróleo Brent en 2026 podría situarse entre US$95 y US$115 por barril”, en función de la duración de las disrupciones y el daño sobre la infraestructura energética.
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En gas natural, el ajuste se distribuye de forma heterogénea entre regiones. En Europa, “los precios del gas natural europeo se proyectan que aumenten bruscamente un 25% en 2026”, impulsados por la caída en la oferta de GNL y la competencia por cargamentos disponibles.
En Asia, el impacto se intensifica, dado que “el referente asiático de gas natural licuado se disparó un 94% durante el mes de marzo”, reflejando la reducción de exportaciones desde el Golfo y la presión sobre los mercados spot.
El mercado estadounidense presenta una dinámica más contenida. El informe asegura que “los precios del gas natural en Estados Unidos se proyectan que aumenten de manera más moderada en 2026 y 2027”, debido a su menor exposición a los flujos internacionales.
El carbón emerge como sustituto parcial en la matriz energética y el organismo “prevé que el suministro ajustado de gas sea parcialmente compensado mediante sustitución hacia el carbón”, lo que sostiene una proyección de aumento del 20% en 2026.
El conjunto del mercado energético se configura bajo una restricción de oferta que también afecta la producción de petróleo, pues se anticipa que disminuya un 1,5% en 2026, marcando una de las mayores caídas en cuatro décadas.
Las proyecciones para 2026 y 2027:
- Carbón (Australia): US$130 y US$115
- Petróleo Brent: US$86 y US$70
- Gas natural (Europa): US$15 y US$12
- Gas natural (EE.UU.): US$3,8 y US$4,0
- GNL (Japón): US$16 y US$13
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El impacto de los fertilizantes
El impacto en agricultura se concentra en los fertilizantes, cuya dinámica responde directamente al encarecimiento de la energía. El informe indica que “el índice de fertilizantes del Grupo Banco Mundial se proyecta que aumente un 31% en 2026”, con disrupciones en exportaciones y aumento de costos de insumos.
La urea lidera este movimiento, con una subida del 60% en el precio, que depende en gran medida del gas natural, evidenciando la transmisión directa desde el mercado energético hacia los costos agrícolas.
La presión sobre fertilizantes contrasta con una evolución más moderada en alimentos, ya que el Banco Mundial calcula que “el índice de precios de alimentos se proyecta que aumente alrededor de un 2% en 2026”, apoyado en una oferta global de granos que se mantiene amplia.
Dentro de este segmento, los aceites vegetales muestran mayor sensibilidad, dado que “los precios del aceite de palma y del aceite de soja se proyecta que aumenten ambos un 8% en 2026”, en línea con la mayor demanda vinculada a biocombustibles.
El índice agrícola agregado presenta una caída de 6%, debido principalmente a la corrección en bebidas tras shocks previos.
La relación entre fertilizantes y seguridad alimentaria se mantiene condicionada por el acceso. Para el Banco Mundial, “la asequibilidad de los fertilizantes se espera que se deteriore hasta los peores niveles desde 2022”, afectando márgenes agrícolas y decisiones de siembra.
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El informe incorpora además un riesgo sobre la oferta futura de alimentos, donde “precios más altos de fertilizantes podrían resultar en menores rendimientos de cultivos en algunas regiones”, lo que introduce presión adicional en el mediano plazo.
Las proyecciones para 2026 y 2027:
- Cacao (kg): US$3,80 y US$4,20
- Café arábica (kg): US$7,25 y US$7,00
- Café robusta (kg): US$4,00 y US$3,90
- Té (kg): US$2,85 y US$3,00
- Aceite de soja (toneladas métricas): US$1.233 y US$1.236
- Soja (toneladas métricas): US$441 y US$446
Los precios de metales y metales preciosos
El mercado de metales industriales registra un aumento sostenido en precios, impulsado por restricciones de oferta y demanda estructural. El informe establece que “el índice de precios de metales y minerales se proyecta que aumente un 17% en 2026”, alcanzando niveles récord en varios componentes.
Entre los principales metales, “los precios del aluminio, el cobre y el estaño se proyecta que alcancen máximos históricos en 2026”, con niveles de US$3.200, US$12.000 y US$41.000 por tonelada, respectivamente.
El comportamiento responde a limitaciones en la capacidad productiva, dado que “la capacidad de producción de metales básicos es inflexible en el corto plazo”, lo que restringe la respuesta de la oferta ante incrementos en la demanda. “El consumo de metales básicos se mantiene estructuralmente fuerte, impulsado por la energía renovable, la electrificación y los centros de datos”, dice el informe.
En metales preciosos, la dinámica se intensifica bajo condiciones de incertidumbre, pues “los precios promedio de los metales preciosos se proyecta que aumenten un 42% en 2026”, alcanzando máximos históricos en términos anuales.
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La demanda de inversión se sostiene en el entorno, pues la “incertidumbre geopolítica probablemente proporcione un apoyo continuo a la demanda de inversión en metales preciosos”.
Los niveles proyectados reflejan una desviación significativa respecto a promedios históricos. “Los precios del oro y la plata este año se proyecta que estén cerca de cuatro veces sus promedios de 2015 a 2019”, mientras que el platino se sitúa en torno al doble de ese nivel.
Las proyecciones para 2026 y 2027:
- Aluminio: US$3.200 y US$3.000
- Cobre: US$12.000 y US$11.000
- Mineral de hierro: US$97 y US$95
- Plomo: US$1.950 y US$1.950
- Níquel: US$17.000 y US$17.500
- Estaño: US$41.000 y US$37.000
- Zinc: US$3.000 y US$2.750
Metales preciosos
- Oro: US$4.700 y US$4.300
- Plata: US$70 y US$65
- Platino: US$1.950 y US$1.700
Banco Mundial espera más inflación
El impacto del shock se extiende a inflación y crecimiento, particularmente en economías emergentes. El informe señala que “el aumento de los precios de la energía este año está destinado a desacelerar el crecimiento en las economías de mercados emergentes y en desarrollo”, en un contexto de presión sobre costos y demanda.
En inflación, el escenario base incorpora un aumento y las autoridades esperan que “la tasa de inflación promedio en las economías en desarrollo alcanzará el 5,1% en 2026”, con riesgos al alza en función de la evolución del conflicto.
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El canal de transmisión entre commodities se mantiene activo, ya que “un aumento del 10% en el precio del petróleo contribuye a que los precios del gas natural alcancen alrededor del 7% y los de los fertilizantes superen el 5%”, reforzando la interconexión entre mercados.
La trayectoria futura de precios depende de la normalización logística. Los desafíos permanecen y el Banco Mundial advierte que “los riesgos para las proyecciones de precios de los productos básicos están claramente inclinados hacia precios más altos”.