Comprar las caídas: así recomienda invertir JPMorgan con la volatilidad por la guerra en Irán

El banco sostiene que la volatilidad ligada al conflicto en Irán no altera el escenario de fondo y recomienda aprovechar las caídas, con beneficios al alza y un contexto macro distinto al de 2022.

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En la foto, un letrero de JPMorgan Chase & Co. en el parqué de la Bolsa de Nueva York.

Bloomberg Línea — La volatilidad asociada al conflicto en Irán ha reconfigurado el posicionamiento de los inversionistas globales, pero no ha alterado la recomendación central de JPMorgan (JPM). La entidad sostiene que los retrocesos del mercado continúan ofreciendo puntos de entrada, incluso tras el rebote observado en las últimas semanas.

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Desde marzo, el banco había anticipado que, tras una fase inicial de reducción de riesgo, la debilidad debía ser utilizada como una oportunidad de compra. “Los riesgos de titulares del conflicto permanecen, así como el potencial de una renovada escalada, pero hemos llamado consistentemente hasta marzo que, tras el período inicial de reducción de riesgo, uno debería usar la debilidad del mercado para comprar”. escribieron los analistas del equipo liderado por Mislav Matejka.

La tesis se apoya en restricciones militares, políticas y económicas que limitan la duración del conflicto, junto con un contexto macro distinto al de 2022.

En ese marco, advierten que adoptar una postura bajista implicaba riesgos elevados. Los analistas dicen que “si uno se volvía bajista, el riesgo de ser sacudido era alto y que las señales de compra comenzaron a aparecer en la segunda mitad de marzo”, en línea con indicadores técnicos y el comportamiento histórico de los mercados tras episodios de sobreventa.

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Señales técnicas y fundamentales respaldan la estrategia

El informe destaca que el RSI del EuroStoxx 50 alcanzó niveles de sobreventa en 30 puntos, un umbral que históricamente ha precedido subidas en los mercados. En 11 episodios desde 2017, las acciones registraron avances el 82% del tiempo en el mes siguiente, con retornos medianos de 5% a tres meses y 8% a seis meses.

A nivel global, el banco mantiene una visión constructiva pese al rebote. “Seguimos positivos en acciones (...), y aconsejamos continuar utilizando caídas impulsadas por titulares geopolíticos adversos para añadir posiciones”, dice el informe. El soporte fundamental se encuentra en la evolución de beneficios, con crecimiento esperado de utilidades de 20% para el S&P 500 en 2026, 19% en la Eurozona y hasta 45% en mercados emergentes.

El contexto macro también refuerza esta lectura. A diferencia de 2022, el crecimiento salarial se ha moderado hacia el 4,0%, lejos del 6% previo, reduciendo el riesgo de espirales inflacionarias. En paralelo, los bancos centrales operan con tasas cercanas a niveles neutrales, lo que limita la probabilidad de un endurecimiento agresivo.

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En ese sentido, el ajuste alcista en expectativas de tasas durante el conflicto es considerado excesivo, en un entorno donde “es muy difícil creer que los bancos centrales endurecerían en medio de un shock de suministro energético impulsado geopolíticamente que es claramente negativo para el crecimiento”.

Rotación de liderazgo y oportunidades

El análisis también introduce un cambio relevante en la estructura del mercado. Aunque el rebote inicial estuvo liderado por las grandes tecnológicas, el banco anticipa una ampliación del liderazgo sectorial. Si bien mantiene una visión favorable sobre el grupo de las siete mayores compañías, reconoce que “creemos que el liderazgo general del mercado se ampliará y no igualará el comportamiento del año pasado”.

En 2025, Nvidia (NVDA) impulsó una subida del 120% en seis meses tras un primer trimestre débil, mientras que en 2026 acumula un rebote cercano al 25% desde mínimos. Sin embargo, el entorno actual difiere en términos de concentración y valoración. El múltiplo relativo del grupo Mag-7 cayó desde 1,8x a 1,2x frente al S&P 500, alcanzando mínimos de una década.

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El informe también señala oportunidades tácticas en sectores castigados por la inteligencia artificial, donde las valoraciones han tocado mínimos históricos, lo que abre la puerta a rebotes técnicos. No obstante, el enfoque sigue siendo prudente en horizontes de 12 a 18 meses, en particular en software y servicios.

En paralelo, el debilitamiento esperado del dólar y la caída de los rendimientos de los bonos podrían favorecer estilos value y compañías de pequeña capitalización. Históricamente, estos segmentos han mostrado mejor desempeño en entornos de dólar débil, lo que refuerza la expectativa de rotación.

Mercados emergentes y liquidez, claves para la siguiente fase

A nivel regional, el banco reitera su preferencia por mercados emergentes, que cotizan con un descuento del 38% frente a mercados desarrollados, en torno a 12 veces beneficios futuros. La entidad mantiene su recomendación de sobreponderar estos activos por segundo año consecutivo, en un contexto de mejora de flujos y fundamentales.

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El posicionamiento de los inversionistas también juega un rol relevante. A pesar del rebote, la exposición no ha regresado a niveles previos, lo que sugiere que existe capital al margen que podría reincorporarse gradualmente. Este factor, junto con la mejora en liquidez y condiciones financieras, podría sostener la siguiente fase del mercado.

Finalmente, el banco recuerda que, incluso en escenarios de fuertes subidas del petróleo superiores al 50%, las acciones han registrado retornos positivos a 12 meses en el 73% de los casos, con una ganancia mediana del 14% en el S&P 500. Las excepciones (1974, 2000 y 2022) respondieron a condiciones macroeconómicas que no están presentes actualmente.

En este contexto, la evolución del dólar, las tasas de interés y la amplitud del mercado serán variables determinantes para evaluar la sostenibilidad del rebote y la materialización de una rotación más amplia en la segunda mitad del año.

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