Barclays sube recomendación sobre bonos de Venezuela, pero estos son los riesgos que ve

Tras la caída de Maduro, Barclays ajustó su visión sobre los bonos venezolanos, pero advierte que la recuperación dependerá de la transición política, el alivio de las sanciones y la inversión en petróleo.

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Una sucursal bancaria de Barclays Plc en Woking, Reino Unido. El banco considera que el inicio de una transición política abre espacio para una recuperación económica parcial y para un eventual proceso de reestructuración de la deuda
05 de enero, 2026 | 10:41 AM

Bloomberg Línea — El giro político en Venezuela tras la intervención militar de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro han obligado a los mercados a recalibrar rápidamente sus proyecciones. El país, aislado de los mercados internacionales y bajo sanciones desde hace años, entra ahora en una etapa de transición incierta con implicaciones relevantes para su economía, su industria petrolera y el precio de sus activos financieros.

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Barclays, que apenas horas antes había rebajado su recomendación sobre los bonos soberanos y de PDVSA, revirtió su decisión tras los eventos del fin de semana. El banco considera que el inicio de una transición política abre espacio para una recuperación económica parcial y para un eventual proceso de reestructuración de la deuda, aunque con una serie de advertencias clave sobre la sostenibilidad del camino que se abre.

El escenario de transición todavía presenta interrogantes sobre el rumbo político, el rol de actores internos como Delcy Rodríguez, el futuro de las sanciones, la capacidad de recuperación del sector petrolero y la posición de los acreedores.

Bonos venezolanos: rebote inmediato y márgenes de alza

Barclays subió su recomendación sobre los bonos soberanos y de PDVSA de Venezuela de Underweight a Market Weight, apenas 14 horas después de haberla rebajado. La sorpresiva captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos alteró por completo el escenario de riesgo y abrió nuevas expectativas sobre el proceso de transición política y económica del país.

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“Después de que Venezuela y los bonos de PDVSA se duplicaran en valor el año pasado, sugerimos que el equilibrio entre riesgo y retorno estaba demasiado ajustado en las valoraciones actuales”, según el equipo de estrategia de crédito soberano de Barclays. La intervención militar de Estados Unidos y la captura de Maduro en Caracas provocaron un giro en la recomendación. “Con nuestro cambio de visión rápidamente superado por los acontecimientos sobre el terreno, actualizamos Venezuela de nuevo a Market Weight“, según el banco.

Los analistas estiman que los bonos podrían subir entre 5 y 15 centavos por dólar, dependiendo del horizonte temporal del mercado. “Si asumimos que los bonos se alinean de inmediato con los valores de recuperación de 35c/40c/45c, podemos esperar que los bonos no garantizados de Venezuela y PDVSA suban en promedio 5,4c, 10,1c y 14,9c, respectivamente”, según el equipo de estrategia. Sin embargo, si se estima que el proceso de reestructuración tomará dos años, “los bonos podrían subir solo 1,7c, 6,0c y 10,2c, respectivamente”.

La posibilidad de una reestructuración efectiva sigue abierta, pero condicionada a la evolución del proceso político. Venezuela acumula US$56.500 millones en bonos soberanos y de PDVSA en default desde 2017. El monto total de reclamos, incluidos intereses acumulados y fallos judiciales, podría superar los US$140.000 millones. “Los valores de recuperación definitivos serán muy sensibles a una variedad de variables que son increíblemente difíciles de prever”, según los analistas de Barclays.

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Recuperación petrolera y fragilidad macroeconómica

La caída de Maduro abre un nuevo ciclo de incertidumbre con potencial de estabilización en el largo plazo. La intervención militar estadounidense concluyó con la captura del ahora exmandatario y su esposa, y una redistribución del poder interno liderada, por ahora, por la vicepresidenta Delcy Rodríguez.

“Esta es sólo la primera etapa de un proceso que aún es frágil y probablemente complejo”, según el economista Alejandro Arreaza de Barclays. La administración Trump anunció que gobernará Venezuela hasta que una transición institucional esté lista. “Trump dijo que Rodríguez está ‘dispuesta’ a hacer ‘lo que creemos que es necesario’ para ‘hacer grande a Venezuela otra vez’”, según el análisis de Barclays.

El reconocimiento internacional de una nueva autoridad transicional podría habilitar el acceso a unos US$5.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) en el FMI, además de permitir la recuperación de activos congelados. “Una base relativamente baja podría conducir a un crecimiento del PIB de dos dígitos”, según el banco.

El alivio de sanciones es una condición clave. “Este podría estar condicionado al cumplimiento de las exigencias de Estados Unidos por parte del gobierno transicional o, como ocurrió durante la administración Biden, podría revertirse si hay retrocesos”, según el informe.

La producción petrolera se estima actualmente en torno a 1 millón de barriles por día. En un escenario optimista, podría incrementarse entre 200.000 y 300.000 barriles diarios hacia 2026. “Esperamos un aumento de 200-300 kb/d en la producción de petróleo del país hasta finales de 2026 y una ganancia de 1 mb/d hacia el final de la década”, según Amarpreet Singh, analista de commodities del banco.

Sin embargo, el impacto en los precios internacionales sería bajista. “Esperamos una debilidad de US$2-3 por barril en el corto plazo, ya que la discusión sobre Venezuela ha pasado de una posible interrupción a una posible recuperación de la producción”, según Singh.

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Para que Venezuela vuelva a producir entre 2,5 y 3 millones de barriles diarios, serían necesarias inversiones anuales de entre US$10.000 y US$12.000 millones durante los próximos cinco a siete años. “Dado que PDVSA tiene limitaciones, solo los socios privados podrían aportar capital de esa magnitud”, según el banco.

Los riesgos de inestabilidad, fragmentación del poder interno y subordinación de acreedores frente a nuevos inversionistas siguen pesando. “Trump dejó claro que quería ver miles de millones de dólares en inversión privada en la industria petrolera venezolana”, según Barclays. Sin claridad sobre las condiciones contractuales, los derechos de los acreedores podrían verse relegados.

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