Bloomberg Línea — SpaceX presentó oficialmente su salida a bolsa con un documento de más de 300 páginas que muestra una compañía muy distinta a la imagen tradicional de fabricante de cohetes.
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El S-1 revela una empresa que genera miles de millones de dólares con internet satelital, pierde dinero en inteligencia artificial y busca convencer a Wall Street de que su futuro está en construir infraestructura computacional en órbita.
La compañía fundada por Elon Musk reportó ingresos consolidados por US$18.674 millones en 2025, aunque registró pérdidas operativas de US$2.589 millones y una pérdida neta de US$4.937 millones mientras aceleraba inversiones en inteligencia artificial e infraestructura espacial. Detrás de esos números aparece una estructura desigual: Starlink produce la mayor parte del flujo operativo mientras la nueva división de inteligencia artificial consume capital a una velocidad mucho mayor.
El prospecto también deja ver que la Oferta Pública Inicial (OPI) todavía está incompleta. SpaceX no informó aún el precio definitivo de la oferta, la valuación buscada, ni la cantidad final de acciones que colocará en el mercado.
Aun así, el filing ya perfila la operación como una de las más grandes en la historia del mercado estadounidense. George Ferguson y Wayne Sanders, analistas de Bloomberg Intelligence, estimaron que “las comparables de empresas públicas más cercanas a SpaceX implican un valor patrimonial entre US$864.000 millones y US$2,25 billones”.
1. SpaceX quiere que Wall Street la vea como una empresa de IA
La señal más evidente del documento aparece en la propia estructura narrativa del prospecto. SpaceX dedica una parte sustancial del filing a Grok, xAI, centros de datos, entrenamiento de modelos, infraestructura energética y capacidad de cómputo para inteligencia artificial.
La compañía define a Grok como “un modelo de IA orientado a la búsqueda de la verdad” y sostiene que la integración entre xAI, X y la infraestructura satelital de SpaceX crea una ventaja estratégica difícil de replicar.
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El cambio no es menor porque redefine cómo SpaceX quiere ser valuada. La empresa ya no intenta presentarse únicamente como un proveedor aeroespacial o un operador de lanzamientos. El prospecto describe una plataforma integrada de espacio, conectividad e inteligencia artificial.
La adquisición de xAI en febrero de 2026 aparece como una pieza central de esa transformación. El filing sostiene que la combinación entre capacidad de lanzamiento, manufactura satelital y desarrollo de modelos de IA permitiría desplegar centros de cómputo orbitales a gran escala durante los próximos años.
Esa narrativa también ayuda a explicar por qué las comparaciones tradicionales resultan insuficientes. Bloomberg Intelligence señaló que Rocket Lab “es una comparable imperfecta, porque no tiene un negocio de IA, mientras SpaceX agregó uno a través de su fusión con xAI”.
2. Starlink es el negocio que sostiene las cuentas del grupo
Aunque la atención pública suele concentrarse en Starship o en los proyectos de colonización espacial, el S-1 muestra que el negocio que hoy financia a SpaceX es Starlink.
La división Connectivity, impulsada principalmente por el negocio satelital, generó ingresos por US$11.387 millones en 2025 e ingresos operativos por US$4.423 millones. El EBITDA ajustado del segmento alcanzó US$7.168 millones.
La magnitud del negocio contrasta con el resto de las divisiones. El segmento Space, que incluye Falcon, Dragon y Starship, reportó ingresos por US$4.086 millones y pérdidas operativas por US$657 millones en 2025.
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La diferencia es todavía más visible en inteligencia artificial. La nueva división AI generó ingresos por US$3.201 millones, pero registró pérdidas operativas por US$6.355 millones.
El documento muestra así una estructura en la que Starlink funciona como motor financiero del grupo mientras SpaceX utiliza ese flujo para financiar proyectos con horizontes mucho más largos y necesidades masivas de capital.
La expansión de Starlink también explica parte del crecimiento consolidado de la empresa. SpaceX informó que opera aproximadamente 9.600 satélites Starlink y presta servicios en 164 países, territorios y mercados. La compañía dijo además que tenía 10,3 millones de suscriptores al cierre de marzo de 2026.
3. La apuesta es construir infraestructura de IA en órbita
La parte más ambiciosa, y también más especulativa, del prospecto aparece en la estrategia de infraestructura computacional espacial.
SpaceX sostiene que los centros de datos terrestres enfrentan restricciones crecientes por consumo energético y capacidad eléctrica. El filing afirma que “la expansión masiva de capacidad de centros de datos para soportar la creciente demanda de cómputo está superando significativamente la generación eléctrica”.
La compañía plantea entonces una solución basada en satélites de inteligencia artificial alimentados por energía solar en órbita. Según el prospecto, esos sistemas podrían desplegarse desde 2028 y procesar cargas de trabajo de IA a una escala superior a la infraestructura terrestre.
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El proyecto ayuda a entender por qué el gasto de capital se disparó en la división AI. SpaceX informó inversiones de capital por US$12.727 millones en esa unidad durante 2025, muy por encima de los US$4.178 millones de Connectivity y los US$3.832 millones del segmento Space.
La empresa también afirma haber desplegado “el primer clúster coherente de entrenamiento de IA a escala gigawatt”. El mensaje apunta directamente al mercado de inteligencia artificial, donde el acceso a capacidad computacional se convirtió en uno de los principales factores competitivos.
4. Musk mantendrá control casi total
El filing deja claro que la salida a bolsa no modificará el control interno de la empresa.
SpaceX emitirá acciones Clase A y Clase B. Las acciones Clase B tendrán diez votos por papel frente a un voto de las Clase A.
La compañía indicó que Musk conservará el control de la mayoría del poder de voto después de la OPI gracias a su tenencia de acciones Clase B. El prospecto señala que el empresario podrá “controlar el resultado de asuntos que requieran aprobación de los accionistas”.
Esa estructura permitirá además que SpaceX opere como “controlled company” bajo las reglas de Nasdaq y quede exenta de algunos requisitos de gobierno corporativo.
El esquema replica modelos utilizados por otras grandes compañías tecnológicas, aunque en este caso el control resulta especialmente relevante porque gran parte de la tesis de inversión depende directamente de proyectos todavía no probados comercialmente, como Starship o la infraestructura orbital de IA.
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El mercado también deberá evaluar cuánto peso asignar a la figura de Musk dentro de la valuación final. Bloomberg Intelligence sostuvo que SpaceX podría alcanzar ingresos por US$24.000 millones en 2026 “si crece 30% después de aumentos de ingresos de 33% en 2025 y 35% en 2024”.
5. La salida a bolsa todavía deja vacíos clave sobre la operación
Aunque SpaceX ya presentó formalmente el S-1 ante la Securities and Exchange Commission (SEC), el prospecto todavía no incluye varios de los datos más importantes del IPO, entre ellos el precio definitivo de la oferta, la valuación buscada por la compañía, la cantidad final de acciones que emitirá ni cuánto capital espera recaudar con la operación.
El documento sí anticipa que la empresa buscará cotizar bajo el ticker “SPCX” en Nasdaq y Nasdaq Texas, pero gran parte de la estructura financiera de la colocación permanece vacía en el filing preliminar.
El prospecto también muestra que SpaceX sigue reorganizando su estructura antes de debutar en bolsa. Los estados financieros fueron reformulados para incorporar retrospectivamente la adquisición de xAI y de X Holdings, operaciones que transformaron el perfil del grupo pocos meses antes de la OPI.
Por ahora, el prospecto deja abiertas varias de las preguntas más relevantes: cuánto valdrá finalmente la compañía, cuánto estarán dispuestos a pagar los inversionistas por negocios todavía deficitarios y si Wall Street aceptará valorar a SpaceX como una empresa de inteligencia artificial además de espacial.