Crisis en Venezuela reafirma el atractivo del oro en un año de expectativas de precios récord

El metal arranca 2026 con flujos alcistas sostenidos por la incertidumbre global, tras cerrar su mejor año desde 1979, aunque los próximos días enfrentará presiones técnicas.

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Bloomberg Línea — El oro inició 2026 consolidado como uno de los activos con mejor desempeño del último año. Tras haber cerrado 2025 con un alza superior al 60%, consolidó uno de los ciclos más sólidos para los metales preciosos desde finales de la década de 1970. Ahora, el metal se enfrenta a un año que inició con riesgos geopolíticos que refuerzan su atractivo como activo refugio.

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La dinámica alcista ha respondido a una combinación de factores. Por un lado, la expectativa de recortes adicionales de tasas en Estados Unidos mantuvo deprimidos los rendimientos reales. A esto se sumó una expansión del interés inversor, con entradas significativas en fondos cotizados respaldados por oro, particularmente ETFs, que llegaron a incorporar más de 12 toneladas en un sólo día.

Pero las tensiones geopolíticas crecientes, en un entorno marcado por conflictos regionales, sanciones cruzadas y señales de fragmentación sistémica, han reforzado el atractivo del oro como reserva de valor y activo refugio y más tras el ataque de EE.UU. en suelo de Venezuela.

“Los mercados financieros interpretaron la crisis venezolana principalmente como una fuente de incertidumbre geopolítica sistémica, en lugar de como una disrupción política localizada”, dijo la analista Sylvia Andriany. “El aumento en los precios del oro no puede explicarse por un sólo evento, sino que refleja un aumento acumulativo en la percepción global del riesgo”.

Para la analista. la crisis venezolana actuó como un catalizador de refuerzo dentro de un entorno de riesgo ya elevado. “Los inversores respondieron no a las preocupaciones sobre las limitaciones de la oferta física, sino al creciente riesgo de cola, definido como escenarios de baja probabilidad pero alto impacto que amenazan la estabilidad del sistema financiero global”.

El efecto Venezuela y el nuevo salto del oro

La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que resultó en la detención de Nicolás Maduro, actuó como catalizador inmediato para una nueva ola compradora de oro. A diferencia de episodios anteriores, el conflicto no derivó en un alza significativa del precio del petróleo. El WTI se mantuvo en torno a los US$57 por barril. En contraste, el oro superó inicialmente los US$4.300 por onza apenas horas después de que se anunciara la operación.

La reacción de los mercados fue interpretada por analistas como una señal de que los inversores no ven el episodio venezolano como una disrupción energética tradicional, sino como un indicio más de un entorno inestable a nivel geopolítico y financiero. Andriany explicó que “el episodio produjo una respuesta divergente en los mercados, en la que los precios del petróleo se mantuvieron anclados, mientras que el oro subió con fuerza en un contexto de creciente incertidumbre”.

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El movimiento también fue observado por bancos internacionales como Morgan Stanley. Los analistas de la entidad sostuvieron que “la incertidumbre geopolítica relacionada con los acontecimientos en Venezuela genera riesgos alcistas para el oro como activo refugio”.

En la misma línea, el análisis de OCBC Group Research subrayó que “este episodio, junto con los recientes comentarios del presidente Trump sobre Groenlandia, Colombia y México subrayan la persistencia de la incertidumbre geopolítica y el riesgo de estallidos episódicos en múltiples regiones, incluso cuando los eventos individuales pueden escalar y desescalar rápidamente”.

Para los analistas de OCBC, que ven al metal en US$4.800, “el oro se mantiene respaldado no por un conflicto prolongado en sí, sino por un contexto continuo de incertidumbre geopolítica e imprevisibilidad política”.

Desde Maybank remarcaron la magnitud de la respuesta inmediata en los metales preciosos. El oro subió 1,8% en la mañana del lunes tras la captura de Maduro, que también llevó a registrar un alza del 4,4% en el precio de la plata. Para MUFG, el cambio reciente en el sentimiento responde a un giro en el entorno de riesgo. “El aumento del riesgo geopolítico ha contribuido a sostener el precio del oro tras la fuerte corrección a la baja de finales del año pasado”, señalaron.

Oxford Economics complementó este enfoque al remarcar que “los precios del oro cayeron la semana pasada pero se han recuperado desde entonces, ya que el resurgimiento del conflicto geopolítico en Venezuela está impulsando la demanda de refugio”. Los analistas de Citi consideraron que “el aumento de la incertidumbre geopolítica (en contraposición al riesgo) podría impulsar aún más los precios del oro, pero esta historia ya es conocida”.

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Presiones técnicas en el precio

Más allá de los factores macroeconómicos y geopolíticos, enero trae consigo un evento técnico que podría introducir volatilidad puntual en el precio del oro en los próximos días. El rebalanceo anual del Bloomberg Commodity Index, uno de los principales referentes para inversiones en materias primas, implica ajustes obligatorios en la ponderación de cada activo que lo compone. En 2026, este proceso tendrá lugar entre el 9 y el 15 de enero.

Según Deutsche Bank, el peso del oro en el índice se reducirá de 20,43% a 14,90%, lo que se traduce en una venta estimada de 1,36 millones de onzas troy. “El impacto de 1,4 millones de onzas troy de ventas de oro puede valer entre 1,5% y 1,8% en el precio del oro usando la sensibilidad de los ETF, dependiendo de las ventanas de análisis y de si se usan cambios semanales o mensuales”, explicó Michael Hsueh, analista de la entidad.

Pese a estos antecedentes, Deutsche Bank advierte que el efecto podría estar parcialmente descontado por el mercado. “La naturaleza ampliamente señalada del rebalanceo puede significar que una porción significativa del flujo ya se haya ejecutado por adelantado”, sostuvo el mismo informe. En esa línea, los movimientos recientes del oro y la plata se mantuvieron dentro de los rangos esperados, lo que sugiere que parte del ajuste ya ha comenzado a reflejarse.

Los datos históricos también aportan matices. “El historial de los eventos de rebalanceo en años anteriores es inconsistente, con 2025 destacándose como un año en que una reducción en la ponderación del oro coincidió con un movimiento alcista en el precio del oro durante la ventana de rebalanceo”, dijo Hsueh. Esta asimetría obliga a los operadores a observar no solo los flujos esperados, sino también el posicionamiento previo de los fondos que replican el índice.

¿Hasta dónde llegará el oro en 2026?

A diferencia de ciclos anteriores, en los que el precio del oro reaccionaba principalmente a las tasas de interés reales o a la evolución del dólar, el contexto actual muestra una transformación más amplia. El análisis de OCBC apunta a una expansión estructural de la asignación al oro como activo estratégico.

“Lo que ha evolucionado es el grado de asignación en los portafolios, que probablemente se mantenga estructuralmente más alto que en ciclos anteriores”, señaló la entidad. También destacó el avance de la demanda minorista, impulsada por el acceso digital y una mayor conciencia sobre el rol del oro como reserva de valor.

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El World Gold Council confirmó que “el oro terminó 2025 con una suba de 67%, el mejor desempeño desde 1979”, y destacó que “los riesgos geopolíticos siguen siendo un factor clave que impulsa al oro, como lo fueron durante buena parte de 2025”.

Desde esta perspectiva, la evolución de la política monetaria de la Reserva Federal y los flujos hacia los ETFs serán elementos decisivos para los próximos meses. “El oro ha revertido su movimiento hacia nuevos máximos históricos y con el impulso semanal girando a la baja, parece probable una nueva fase de consolidación, pero con la tendencia central aún al alza”, evaluó el informe.

OCBC también observó señales técnicas favorables para mantener un sesgo positivo. “Desde un punto de vista táctico, el retroceso parece más saludable tras una suba excesiva que una reversión de tendencia”, afirmaron sus analistas, quienes proyectan el oro en US$4.800 por onza hacia fines de 2026.

Las estimaciones de otras entidades muestran un rango amplio. Bank of America proyecta que el oro puede alcanzar los US$5.000 por onza si se mantienen las condiciones fiscales y geopolíticas actuales. Deutsche Bank sitúa su estimación en US$4.450 para 2026 y US$5.150 para 2027, siempre que la demanda oficial se mantenga por encima de las 1.050 toneladas anuales.

Goldman Sachs reveló que “casi el 70% de los inversionistas institucionales espera que los precios del oro suban más para finales de 2026”. Entre los factores más mencionados se encuentran las compras de bancos centrales y el deterioro fiscal en economías desarrolladas.

Saxo Bank considera que el oro ha dejado de ser un instrumento táctico para convertirse en un componente estructural de los portafolios en un contexto de transformación del sistema financiero internacional. “Señala una transición más profunda en el sistema financiero global, donde la confianza, la diversificación y la resiliencia se han vuelto tan importantes como el rendimiento y el crecimiento”, concluyó Hansen.