Del efecto Anthropic al apocalipsis del software: así sacude la IA a las bolsas esta semana

Las acciones de software atraviesan una ola de ventas sincronizadas luego de que nuevas herramientas de inteligencia artificial reavivaran las dudas sobre su sostenibilidad.

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Bloomberg Línea — Los mercados atravesaron esta semana uno de los episodios de volatilidad más intensos desde comienzos de año, con el sector del software como principal foco de tensión. En apenas unos días, las ventas se extendieron desde acciones tecnológicas hasta las de software, en un movimiento que analistas y operadores vincularon de forma directa con los avances más recientes de la inteligencia artificial aplicada a tareas profesionales.

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El cambio de tono se aceleró cuando lanzamientos recientes hicieron que la disrupción pareciera más inmediata y operativa, sumada a la ya recurrente preocupación sobre los altos niveles del gasto en IA. Herramientas capaces de automatizar tareas como la revisión de contratos, el análisis, la redacción o la programación trasladaron el debate desde la idea de que la inteligencia artificial ayuda al trabajo humano hacia la posibilidad de que lo reemplace o lo automatice en determinados procesos.

“Las acciones de software han sufrido caídas abruptas y sincronizadas, no por malos resultados inmediatos, sino por una pregunta mucho más incómoda: ¿Y si la inteligencia artificial cambia de raíz el valor del software tradicional?“, planteó Manuel Pinto, analista de XTB. Estas son las claves para entender lo que está pasando:

¿Qué significa el “SaaSpocalipsis”?

El término “SaaSpocalipsis” resume el giro del sentimiento hacia las empresas de software como servicio. Durante años, el mercado asumió que estos modelos ofrecían ingresos recurrentes predecibles, altos márgenes y barreras de salida elevadas. Esta semana, esos supuestos fueron puestos en duda de forma simultánea.

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SaaS es la sigla de Software as a Service, o software como servicio. Describe a las empresas que no venden programas de forma permanente, sino que los ofrecen mediante suscripciones recurrentes, generalmente cobradas por usuario o por empresa, a través de la nube.

Wall Street ya mostraba escepticismo desde hacía meses, pero la narrativa se volvió más extrema tras los últimos lanzamientos de herramientas de IA. “Durante dos años hemos hablado de cómo la IA va a cambiar el mundo y de que es una tecnología generacional. En las últimas semanas hemos visto señales de eso en la práctica”, dijo Michael O’Rourke, estratega jefe de mercado en JonesTrading.

Las cifras reflejan ese cambio. En la actual temporada de resultados, solo 67% de las empresas de software del S&P 500 superaron las expectativas de ingresos, frente a 83% del sector tecnológico en general, según datos de Bloomberg. Aunque la mayoría cumplió con las previsiones de beneficios, ese desempeño resultó insuficiente para frenar las caídas.

El fenómeno también alcanzó a compañías consideradas referentes del sector. Microsoft (MSFT) registró su peor mes bursátil en más de una década, mientras que empresas como ServiceNow (NOW) y SAP (SAP) generaron cautela adicional tras sus presentaciones de resultados.

Para operadores y gestores, el “SaaSpocalipsis” describe un entorno en el que el mercado dejó de discriminar entre ganadores y perdedores potenciales. La prioridad pasó a reducir exposición ante la dificultad de estimar el valor de largo plazo del sector.

¿De qué se trata el efecto Anthropic?

El llamado efecto Anthropic se convirtió esta semana en una referencia habitual entre analistas y gestores para explicar el cambio abrupto. El término alude al impacto que tuvieron los últimos lanzamientos de Anthropic en la percepción de riesgo de los inversores, más que a un deterioro inmediato de los resultados financieros de las empresas afectadas.

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Según datos recopilados por Bloomberg, el anuncio de una herramienta de automatización legal integrada en Claude Cowork fue seguido por caídas de hasta 20% en compañías de software jurídico y editoriales. En paralelo, la canasta de Goldman Sachs (GS) de compañías consideradas en riesgo por la IA ha retrocedido 12% en lo corrido del año.

El impacto se ha ampliado rápidamente al conjunto del sector, con el ETF iShares Expanded Tech-Software Sector acumulando una baja superior a 14% en seis sesiones y un retroceso cercano a 15% en enero, su peor desempeño mensual desde 2008. Las acciones del sector, además, han caído cerca de 15% en la semana y acumulan un retroceso de 29% frente a los máximos de septiembre pasado.

Analistas de Morgan Stanley (MS) señalaron que el lanzamiento intensificó la competencia en segmentos que hasta ahora parecían protegidos. “Vemos esto como una señal de intensificación de la competencia, y por lo tanto un potencial negativo”, escribieron en una nota sobre Thomson Reuters, tras el anuncio de Anthropic.

Un ejemplo que suele citarse para ilustrar el temor del mercado es Salesforce (CRM), una de las mayores compañías de software del mundo, cuyas acciones acumulan una caída superior al 20% en el último mes.

La empresa basa su negocio en sistemas de gestión de clientes utilizados por equipos comerciales y de atención al cliente, con un modelo de precios apoyado en licencias por usuario. “Salesforce cobra por cada comercial que usa la plataforma, de modo que su crecimiento histórico estuvo ligado al aumento de plantillas”, explicó Pinto, analista de XTB.

El problema, según el análisis de Pinto, es que las nuevas herramientas de inteligencia artificial comienzan a ejecutar de forma automática tareas como analizar correos, identificar clientes potenciales o redactar propuestas. “Si la IA puede hacer gran parte del trabajo sin intervención humana, el número de usuarios necesarios baja y con ello el número de licencias que se pueden vender”, señaló Pinto.

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Para los inversores, el efecto Anthropic pasó a representar un punto de inflexión psicológico. La preocupación dejó de centrarse en cuándo la IA comenzaría a impactar los negocios y se trasladó a qué modelos podrían verse desplazados primero.

¿Por qué la IA pone en cuestión las valoraciones?

Uno de los ejes centrales del ajuste fue la revisión de las valoraciones. En términos simples, los múltiplos indican cuántas veces los inversores están dispuestos a pagar los beneficios o las ventas futuras de una empresa. Cuando la visibilidad sobre ese futuro se reduce, los múltiplos tienden a comprimirse.

El múltiplo precio utilidades adelantado del sector descendió desde 35 veces a finales de 2025 hasta 20 veces en la actualidad, el nivel más bajo desde 2014 y el menor frente al promedio del S&P 500 desde 2010. Según Goldman Sachs, en términos relativos, el software cotiza hoy con una prima de 19% frente al S&P 500 equiponderado, muy por debajo de los niveles observados en ciclos previos, y en el percentil 25 de su rango histórico desde 2010.

Bloomberg Intelligence advirtió que la IA está erosionando los motores tradicionales de valor del software. “Con la IA como interfaz por defecto, el software puede quedar relegado a un rol de intermediario con menor interacción del usuario”, señaló Niraj Patel, analista de la firma.

Ese cambio afecta directamente a dos pilares del modelo SaaS. El primero es el ya mencionado ingreso recurrente basado en asientos, ya que la automatización reduce la necesidad de usuarios humanos. El segundo es la previsibilidad del crecimiento, dado que los modelos de precios basados en resultados rompen la relación directa entre número de clientes y facturación.

Cuando los analistas hablan de “asientos”, se refieren al modelo de precios del software como servicio basado en licencias por usuario. En este esquema, cada empleado que utiliza una aplicación representa una suscripción paga, por lo que el crecimiento de los ingresos depende directamente del aumento del número de usuarios.

La preocupación es que la inteligencia artificial reduzca la cantidad de personas necesarias para ejecutar un mismo trabajo, lo que limita la expansión de esos asientos y pone en cuestión la previsibilidad del ingreso recurrente.

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Las cifras de mercado reflejan esa presión. Las acciones de software caen en promedio 13% en lo que va del año, frente a un retroceso cercano a 6% en empresas de infraestructura tecnológica, según Bloomberg Intelligence. En segmentos como marketing, ventas y atención al cliente, las bajas superaron el 19%.

Para los analistas, el ajuste no implica que todo el software pierda valor, sino que el mercado comenzó a diferenciar entre aplicaciones expuestas a la sustitución y aquellas con datos propietarios, integración profunda y funciones regulatorias.

Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Bank, explicó que este segmento se sitúa más cerca del punto donde la inteligencia artificial puede modificar rápidamente el comportamiento de los usuarios.

Modelos basados en suscripciones por usuario, recurrencia y dependencia de flujos de trabajo enfrentan ahora preguntas directas sobre cuántos asientos serán necesarios y quién absorberá los mayores costos de adopción.

La estratega subraya que esto no implica que el software esté roto, sino que está siendo sometido a una prueba de resistencia. A pesar del ajuste reciente, el peso del software en el S&P 500 sigue elevado, con una participación cercana al 8%, el doble que hace una década, o de 3% incluso al excluir a Microsoft, aún 150 puntos básicos por encima de su peso histórico

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¿Qué señales observan los inversores?

A pesar del tono dominante de cautela, no todos los actores comparten una visión apocalíptica. Algunos consideran que la reacción fue excesiva y que el software seguirá siendo una herramienta central en la economía digital.

“Es la cosa más ilógica del mundo”, dijo Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia (NVDA), al referirse a la idea de que la IA sustituirá al software en lugar de utilizarlo. Huang sostuvo que la inteligencia artificial lo potenciará. “¿Usarías un destornillador o inventarías uno nuevo?”, dijo esta semana.

Desde Europa, Barclays señaló que muchos inversores consideran que los fundamentos de empresas como SAP siguen intactos, aunque reconocen que el sentimiento es negativo y que el riesgo de una mayor capitulación persiste. El banco destacó, en una nota la semana pasada, que el sector es visto por algunos gestores como “inversionable” sólo tras una estabilización clara.

Según Chanana, hay indicios de que no se trata de una salida generalizada de la inteligencia artificial como temática de inversión, sino de un cambio de liderazgo.

Desde la perspectiva de Saxo Bank, los mercados están transitando desde una fase de entusiasmo amplio hacia una etapa de mayor selectividad. El capital comienza a dividirse entre los habilitadores de la inteligencia artificial, como la infraestructura y los cuellos de botella tecnológicos, y los adoptantes, especialmente el software, donde la captura de valor y el poder de fijación de precios resultan menos claros en esta etapa.

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La inteligencia artificial no está siendo abandonada por los mercados. Está siendo valorada con mayor cautela”, señaló Chanana. En ese contexto, la debilidad relativa del software no implica un rechazo a la tecnología, sino una exigencia mayor sobre dónde se encuentran los beneficios económicos sostenibles, a medida que la inteligencia artificial pasa de la promesa a la implementación práctica.

Para Chanana, el desafío consiste en distinguir quiénes deben demostrar su capacidad para capturar valor en un entorno donde la inteligencia artificial redefine los modelos de negocio tradicionales.