Bloomberg Línea — El oro se ha debatido en mayo entre el riesgo geopolítico y el aumento de las tasas reales, mientras la plata avanza impulsada por su rol industrial y la demanda ligada a IA y transición energética.
Durante este último mes, los principales metales mostraron un comportamiento mixto, marcado por la gran volatilidad y la interacción con factores macroeconómicos, geopolíticos y financieros.
Jonnathan Torres, banquero de inversiones de Values AAA- Banca de Inversión, dijo que el mercado estuvo regido por tres variables.
Estas variables son la fortaleza del dólar estadounidense, la expectativa sobre las tasas de interés de la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés) y la persistente incertidumbre geopolítica global.
El corto plazo reflejó una presión bajista para el oro ante el fortalecimiento del dólar y una mejora en los rendimientos de los bonos del Tesoro.
Aunque Torres cree que su estructural en el largo plazo es de “tendencia alcista”.
“El oro y la plata vuelven a confirmar que los metales preciosos siguen siendo uno de los principales puntos de referencia del riesgo geopolítico y financiero global”, dijo a Bloomberg Línea Renato Campos, CEO de Greyhound Trading.
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Explicó que, en un contexto marcado por el aumento de tensiones internacionales, el flujo de dinero buscó nuevamente refugio en activos defensivos, impulsando movimientos relevantes en ambos mercados.
Según cifras de la plataforma de inversiones XTB, durante el mes los metales preciosos tuvieron un comportamiento bastante dividido.
La plata fue el mejor activo del grupo, con un avance cercano a 6,1%, seguida por el platino, que subió cerca de 2,3%.
El oro apenas logró mantenerse en terreno positivo, con un alza de 0,5%, mientras que el paladio fue el claro rezagado, con una caída de 7,1%.
“El oro quedó atrapado entre el riesgo geopolítico y el aumento de las tasas reales, mientras que la plata tuvo un rebote más táctico tras fuertes correcciones previas”, dijo a Bloomberg Línea Emanoelle Santos, analista de Mercados de XTB.
Expuso que el platino mostró mejor resistencia debido a la estrechez de oferta y a la demanda automotriz todavía firme.
“En el platino, el soporte proviene de un mercado físico estrecho y de una demanda asociada a vehículos híbridos y a normas de emisiones, aunque con una presión de joyería más débil”, indicó.
En mayo, el paladio siguió castigado por una mezcla de menor apetito por metales sin rendimiento, dudas sobre la demanda industrial y una estructura más vulnerable dentro del complejo automotriz.
Santos señaló que en el caso del paladio “el problema es que el mercado sigue menos dispuesto a pagar una prima alta por un metal más dependiente del ciclo automotriz y con menor respaldo de la demanda de inversión”.
Soportes del oro y la plata
En el caso del oro, Campos describe que estuvo apoyado por la expectativa de un entorno de tasas de interés más flexible hacia adelante pese a las dudas actuales.
Al cierre de la semana, el oro subió al conocerse que EE.UU. e Irán alcanzaron un acuerdo preliminar para prorrogar su alto al fuego, lo que alivió las expectativas de una subida de las tasas de interés a largo plazo.
El lingote llegó a subir por encima de los US$4.500 la onza, extendiendo una recuperación desde un mínimo de dos meses.
“La combinación entre debilitamiento parcial del dólar, demanda institucional y compras sostenidas de bancos centrales ya como parte de la retórica cotidiana, permitió que el metal conservara una estructura alcista de fondo, incluso en sesiones donde se observó una amplia toma de utilidades o episodios de mayor volatilidad”, indicó Campos.
Sin embargo, la analista Emanoelle Santos dice que, en lugar de comprar oro de manera agresiva por aversión al riesgo, los inversionistas se enfocaron en el impacto inflacionario de un petróleo más alto.
“Los factores detrás del movimiento pasan por el cambio en la forma en que el mercado está leyendo el conflicto en Medio Oriente”, indicó.
Entre tanto, dijo Campos, la plata “mostró movimientos más agresivos” y una volatilidad considerablemente mayor, dando cuenta de su doble naturaleza que se entiende como activo refugio, pero también como metal industrial.
Campos señaló que la expectativa de recuperación en sectores vinculados a transición energética, centros de datos e infraestructura tecnológica volvió a posicionar a la plata como un activo estratégicamente atractivo para inversionistas que buscan exposición tanto defensiva como cíclica.
Además, el mercado comenzó a internalizar con mayor fuerza posibles restricciones de oferta y un incremento estructural de demanda ligado a la electrificación y tecnologías vinculadas a IA, elementos que han fortalecido el interés por el metal en el mediano plazo.
Para Santos, el avance mensual de la plata convive con fundamentos menos cómodos, porque “se han mencionado menor demanda solar, salidas de inversión y una revisión fuerte a la baja del déficit esperado del mercado, lo que deja al metal más expuesto a la volatilidad”.