Exclusiva: Cathie Wood ve opciones en América Latina y dice que no hay una burbuja en la IA

ARK Invest entra a América Latina con sus ETF enfocados en inteligencia artificial, fintech y genómica. Wood habló con Bloomberg Línea sobre la fortaleza de los inversionistas de la región.

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Bloomberg Línea — Cathie Wood, una de las inversionistas más reconocidas de Wall Street por sus apuestas en tecnologías disruptivas, estuvo en América Latina. Visitó Colombia, Perú y Chile, tres mercados que avanzan en la integración de sus bolsas y donde ha desplegado su oferta de fondos de inversión.

En una entrevista con Bloomberg Línea, la fundadora de ARK Investment Management expuso su visión sobre las oportunidades que ve en Latinoamérica.

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La llegada de sus ETF marca el inicio de una estrategia que busca ofrecer instrumentos que concentran empresas vinculadas con inteligencia artificial, robótica, genómica y tecnología financiera, dentro de un esquema para ampliar el acceso a activos internacionales desde plataformas locales.

“Tenemos una idea del interés que los inversionistas latinoamericanos tienen en la innovación”, dijo la empresaria. “Cada vez que voy a Miami y doy una presentación en una conferencia, muchas de las personas que se me acercan después son de Latinoamérica. Entonces, nos dimos cuenta de que hay un gran interés”.

Las fortalezas de los empresarios de América Latina

La tesis sobre la región parte de la composición de los activos que se les ofrecen a los inversionistas, donde predominan sectores tradicionales. Wood asegura que “los mercados en América Latina son muy pesados en bancos y servicios públicos”, lo que abre espacio para introducir activos con baja correlación a esos segmentos.

Ese enfoque se articula con la llegada de sus ETF a la región, en alianza con Capital Strategies, que habilita la negociación de estos instrumentos en el Mercado Global Colombiano y su equivalente en Perú, con planes de avanzar en las próximas semanas en Chile. Las tres bolsas están en un proceso para integrarse en un solo mercado bajo el liderazgo de Nuam.

La gestora plantea que su propuesta difiere de una exposición directa a índices tecnológicos de Estados Unidos y asegura que sus “portafolios se ven muy diferentes al Nasdaq”, lo que refuerza la idea de diversificación para los inversores locales.

Ese despliegue se da en un momento en el que su firma combina señales mixtas en desempeño, con el fondo fintech que logró una rentabilidad cercana a 30% en 2025 impulsado por apuestas en inteligencia artificial, a pesar de que su vehículo principal acumula una caída superior a 50% en cinco años frente al avance del Nasdaq 100.

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Para Wood, el interés de los inversionistas latinoamericanos ha sido un factor en la decisión de expandirse, junto con el papel cada vez más relevante que juegan las empresas tecnológicas surgidas en América Latina.

“Tenemos tanto MercadoLibre (MELI) como Nubank (NU) en nuestro fondo fintech. Así que conocemos bien esas empresas y, como saben, los equipos directivos en Latinoamérica siempre nos han impresionado. Creo que una de las razones de su éxito radica en la volatilidad macroeconómica y geopolítica”.

Las dos empresas representan cerca de 5% de su ETF ARK Blockchain & Fintech Innovation, que ha avanzado 49,49% en los últimos tres años.

Wood atribuye la capacidad de los directivos de la región a la experiencia acumulada en contextos macroeconómicos exigentes y sostiene que los empresarios latinoamericanos “han tenido que lidiar con más volatilidad que los líderes o equipos directivos estadounidenses”, por lo que saben gestionar bien los ciclos de inestabilidad.

Bajo esa lectura, plantea que están considerando expandir sus productos a más países de América Latina. “Cuando nos comprometemos con una región como Latinoamérica, nos gustaría ser prolíficos en toda la región”.

Con esa proyección, cree en la aparición de nuevas firmas latinoamericanas en áreas vinculadas con innovación, apoyadas en la caída de costos tecnológicos. En ese punto, introduce una variable clave al señalar que “los costos de entrenamiento de inteligencia artificial están cayendo 75% por año”, lo que reduce barreras de entrada para este tipo de empresas.

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¿Hay o no una burbuja?

Más allá de América Latina, la discusión sobre una posible burbuja en inteligencia artificial se ha instalado en los mercados en paralelo con el crecimiento de valoraciones en compañías tecnológicas, pero Wood establece una diferencia con episodios anteriores.

Su experiencia durante el ciclo de finales de los noventa, durante la burbuja de las puntocom, le sirve como punto de comparación. “No compartimos esa preocupación en lo absoluto”, dice durante el diálogo con Bloomberg Línea.

Analistas de Goldman Sachs (GS) han reconocido que el mercado muestra señales que “riman con burbujas anteriores”, como el aumento de valoraciones, la concentración y el fuerte gasto en capital. En paralelo, figuras como Ray Dalio han advertido que el auge de las acciones vinculadas a la IA está “en una fase temprana de burbuja”.

Las grandes tecnológicas proyectan un gasto cercano a US$650.000 millones en inteligencia artificial, mientras que el S&P 500 cotiza en torno a 22 veces utilidades futuras, una señal de que el mercado está caro frente a su promedio histórico.

Pero Wood, ve un contraste entre el auge de la IA y la burbuja de internet. “Fui gestora de cartera a finales de los 90, así que estuve allí durante la burbuja, al igual que muchas de las personas muy veteranas ahora en nuestra industria”, dijo.

Con esa experiencia, establece una diferencia entre el ciclo actual de inversión en inteligencia artificial y el episodio de las puntocom, cuando el despliegue de infraestructura superó la capacidad de uso. Recuerda que en ese momento la capacidad instalada excedía la demanda y los productos aún no estaban listos para escalar, lo que limitó la monetización de esa inversión.

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Ahora, describe un entorno donde la infraestructura tecnológica se utiliza de forma intensiva desde el inicio. “No creo que haya ninguna GPU en el mundo sin usar, hay escasez de GPU. Esa es una gran diferencia y estás viendo una generación de ingresos que es asombrosa“.

Ese dinamismo se refleja en métricas como el crecimiento acelerado de ingresos en compañías del sector, como OpenAI o Anthropic, en un escenario donde, según su planteamiento, la inversión ya se traduce en flujos reales.

“Los ingresos recurrentes anuales de OpenAI han pasado en poco más de dos meses de US$20.000 millones a US$25.000 millones. Así que se están generando ingresos reales gracias a toda la inversión que se está realizando hoy en día”.

En paralelo, Wood examina las preocupaciones sobre el crédito privado, afectado por el aumento de tasas de interés que ha elevado el costo de la deuda y deteriorado la capacidad de pago de algunas empresas, mientras que la menor liquidez del mercado dificulta salir de las inversiones. En ese frente reconoce riesgos específicos, aunque descarta implicaciones sistémicas.

La evaluación parte del tamaño del mercado, que ubica en US$1,8 billones, y se enfoca en la exposición del sistema financiero tradicional, donde señala que “los bancos no están muy expuestos a él”, tras la regulación posterior a la crisis de 2008.

Esa limitación en la exposición reduce la probabilidad de un evento comparable a episodios anteriores, aunque identifica vulnerabilidades en fondos con exposición a software empresarial y advierte que “los fondos caros están en problemas, especialmente aquellos que invirtieron en SaaS porque creemos que la IA está revolucionando ese sector”.

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Estas empresas han enfrentado un cambio de narrativa provocado por la inteligencia artificial sobre el valor del software tradicional. Entre los inversores, existe el temor de que herramientas de IA, en especial los agentes capaces de ejecutar tareas completas como programación, análisis o gestión operativa, reduzcan la necesidad de múltiples aplicaciones SaaS y erosionen su modelo de negocio basado en suscripciones.

Otro ladrillo en el muro

El entorno geopolítico, marcado por el conflicto en Irán, introduce un factor adicional de volatilidad en los mercados, en particular a través del impacto en los precios del petróleo y las expectativas de inflación.

El crudo se ha encarecido 40% en el año y bancos centrales como el de Australia ya tomaron la decisión de subir las tasas de interés ante el impacto en los precios. Sin embargo, Wood interpreta ese contexto como parte de una acumulación de riesgos que no han impedido que los mercados mantengan niveles elevados.

Creemos que esto es como unos cuantos ladrillos más en el muro de la preocupación. Es sorprendente que durante el último año, a pesar de los aranceles en EE.UU., del cierre del gobierno en EE.UU., de la llamada guerra en Irán, el mercado todavía esté cerca de su máximo histórico”, dijo.

No obstante, su opinión sobre el conflicto incorpora una evaluación de una resolución rápida. “Nuestra interpretación de lo que está pasando, conociendo al presidente Trump, es que no quiere una guerra prolongada. Quiere hacer el trabajo rápidamente y eliminar los riesgos geopolíticos del sistema”.

En ese análisis también introduce el factor nuclear como elemento central dentro del equilibrio geopolítico y considera relevante la ausencia de capacidades en ese frente por parte de Irán. Esa evaluación se extiende a posibles escenarios sobre el estrecho de Ormuz, donde considera que una interrupción total del tránsito implicaría una respuesta más intensa por parte de Estados Unidos e Israel.

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Al mismo tiempo, observa una reducción en la intensidad de los ataques recientes y plantea que “están quedándose sin tiempo y sin munición”, en una lectura sobre la capacidad operativa de Irán en el conflicto.

Opciones de inversón y la fe en el bitcoin

Dentro de su estrategia de inversión, Wood identifica áreas donde la inteligencia artificial se integra con sectores físicos, en una evolución que denomina inteligencia artificial incorporada.

En ese frente ubica la movilidad autónoma como el principal vector de crecimiento, en referencia a desarrollos como robotaxis, drones y transporte autónomo.

“Creemos que ahí es donde los ingresos van a escalar más rápido, a billones de dólares, en los próximos 5 a 10 años desde prácticamente nada ahora. Y si bien esa podría ser la mayor aplicación de IA en el mundo físico, la aplicación más profunda es en la atención médica”, consideró la empresaria.

En el ámbito de salud, introduce una convergencia entre tecnologías de secuenciación y análisis de datos que, según su planteamiento, permitirá avances en diagnóstico temprano de enfermedades, con aplicaciones en distintos tipos de cáncer. “Podremos diagnosticar cáncer en etapa uno, incluso cáncer de páncreas, o tal vez antes de la etapa uno”.

Ese enfoque se complementa con la edición genética, donde destaca avances en tratamientos que ya generan ingresos con tratamientos de enfermedades específicas, lo que refleja una transición desde investigación hacia aplicación comercial. Para Wood, “no es cuestión de si ocurrirá, ni de cuándo, sino cuán grande será”.

En el caso del bitcoin (XBTUSD), mantiene una visión estructural sobre su rol dentro del sistema financiero. La empresaria, tradicionalmente, ha defendido una de las opiniones más alcistas sobre el activo digital en Wall Street, al considerar que está en una fase temprana de adopción institucional y puede consolidarse como una nueva clase de activo global.

Esa visión la revalidó en la conversación, a pesar de que ha perdido casi 30% de su valor durante lo corrido de 2026. “No hemos cambiado nuestra posición de que será el activo más grande dentro del ecosistema de activos digitales, el criptoactivo puro más grande. Y creo que la caída ha preocupado a mucha gente, pero esta caída, créanlo o no, es mucho más leve que la de otros mercados bajistas”, aseguró.

Wood interpreta ese ajuste como una fase dentro de la adopción institucional y describe un proceso de entrada gradual de inversionistas que buscan posicionarse en un activo que define como una nueva categoría dentro del sistema financiero global. Por ello, sostiene su escenario de valoración al recordar que el “objetivo de precio en nuestro caso alcista es de US$1,5 millones”, en una proyección que se mantiene sin cambios dentro de su estrategia.

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Con ese conjunto de apuestas, Wood traza una hoja de ruta que combina la expansión geográfica con una lectura estructural de los cambios tecnológicos en curso. Su paso por América Latina se inserta en una estrategia que busca capturar una mayor demanda por activos de innovación, en un entorno donde la inteligencia artificial, el software y los criptoactivos redefinen la asignación de capital.