Las bolsas de América Latina tienen espacio para subir, pero hay tres factores en juego

Las acciones de la región captan la atención de los inversionistas, aunque el desempeño no será homogéneo entre los países y dependerá de tres factores.

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Bloomberg Línea — Las bolsas de América Latina encaran el 2026 con un margen de apreciación condicionado por tres fuerzas que definirán el desempeño relativo dentro de los mercados emergentes. El comportamiento de los precios de los metales, la densidad del calendario electoral y la divergencia en política monetaria marcarán la asignación regional.

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El reciente repunte de los metales le ha dado otro valor agregado a la narrativa de una región que viene subiendo desde el año pasado. América Latina presenta una de las mayores sensibilidades a las fluctuaciones en los precios de estos activos dentro del universo emergente, con betas superiores en Perú, Chile y Colombia frente a otros mercados.

Lara Gigov, estratega de Oxford Economics y autora del informe, sostiene que “el aumento de los precios de los metales es un viento de cola clave para los mercados de renta variable de América Latina, impulsando un sólido impulso del BPA (Beneficios por Acción)”. La afirmación se inserta en un análisis que combina estructura exportadora, revisiones de beneficios y política monetaria.

“Vemos tres fuerzas que marcan el tono para las acciones de América Latina en 2026: precios de materias primas estructuralmente más altos, un calendario político denso y divergencia de política monetaria entre los bancos centrales regionales”, agrega la autora.

Metales estructuralmente más altos y sensibilidad bursátil

El primer factor reside en el comportamiento de los metales básicos y preciosos. Las economías latinoamericanas concentran una proporción significativa de su oferta exportable en cobre, oro, plata, hierro y petróleo, lo que traslada de forma directa las variaciones de precios a los ingresos corporativos y a las revisiones de beneficios.

“Creemos que el rally de los metales está respaldado por fundamentos sólidos y debería apoyar el potencial alcista de las acciones de la región”, dice Gigov. La relación histórica entre el ROE (Retorno sobre el Capital) de América Latina y la evolución de los precios de los metales muestra una correlación que se ha reactivado tras varios años de rezago frente al resto de emergentes.

Desde Alpine Macro se plantea un escenario de ciclo ascendente, pues considera que la región está “al inicio de un nuevo ciclo alcista de materias primas, impulsado por el aumento de la demanda estructural derivada de la inversión en IA y la transición energética global, junto con una oferta restringida”. En ese marco, la demanda asociada a centros de datos y manufactura de alto valor introduce un componente estructural en el consumo de cobre.

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“Esperamos que los metales básicos, en particular el cobre, tengan un buen desempeño este año, impulsados por una demanda robusta derivada de la construcción de centros de datos, la manufactura de alto valor, una recuperación de la producción industrial global y reforzados por restricciones de oferta”, dice el reporte. Este trasfondo favorece a los mercados con mayor beta a metales, como Perú y Chile.

Perú concentra 30% de sus exportaciones en cobre y 25% en oro, y el sector representa la mayor proporción del mercado bursátil local frente a otros índices regionales. Oxford Economics ha decidido aumentar la ponderación del país dentro de su asignación emergente. “Movemos a Perú a sobreponderar en nuestra Asignación de Activos de Mercados Emergentes pero mantenemos a Chile neutral”, dice Gigov.

El impulso de beneficios en Perú ha superado al de sus pares. El ratio de revisiones de BPA a tres meses muestra una aceleración reciente, en línea con la trayectoria de los precios de los metales. En este contexto, la estratega espera “que las acciones peruanas demuestren ser beneficiarias clave de este ciclo alcista de materias primas”.

En Chile, donde el cobre representa 50% de las exportaciones totales, el efecto precio ha sido más determinante que el volumen. “Creemos que estos vientos en contra continuarán durante 2026”, dice Gigov, en referencia a restricciones logísticas y riesgos operativos que limitan el crecimiento exportador pese al entorno de precios.

El marco de metales no es homogéneo. Oxford Economics prevé una caída de 1,4% en el precio del hierro hasta US$99 por tonelada métrica seca en 2026, lo que modera el impacto sobre Brasil, cuya exposición directa a metales dentro del índice MSCI es menor que la de sus pares andinos.

Calendario político y riesgo de volatilidad

El segundo factor corresponde al ciclo electoral. La región afronta comicios generales en Perú en abril, elecciones en Colombia en mayo y elecciones en Brasil en octubre, además de cambios de administración en Chile.

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En Perú, el análisis indica que el proceso electoral tendrá efecto limitado en el mercado accionario. Gigov sostiene que “la próxima elección general de abril tendrá poco impacto en las acciones peruanas”. La economía ha mostrado capacidad de resistencia frente a episodios de inestabilidad política, con fundamentos macroeconómicos que sostienen la inversión minera.

En Chile, la administración entrante ha manifestado intención de reducir interrupciones en el sector minero, aunque el informe advierte que la normalización operativa tomará tiempo. Las restricciones logísticas y los riesgos de cierres y huelgas introducen un elemento de incertidumbre que condiciona la capacidad del país para capitalizar el ciclo de precios.

México enfrenta un entorno distinto. Oxford Economics prevé un crecimiento de 1,4% del PIB en 2026 y riesgos a la baja vinculados a la renegociación del T-MEC. El PMI manufacturero de enero se ubicó en 46,3, señal de debilidad en la actividad. En este contexto, Gigov afirma que “México, cuya economía depende menos de los metales, limitará el potencial alcista derivado del rally de los metales y esperamos volatilidad antes de las negociaciones del T-MEC”.

El mercado mexicano presenta la menor sensibilidad regional a los precios de los metales y una composición sectorial más orientada al consumo. Las revisiones de BPA han mostrado una tendencia descendente reciente, en contraste con el bloque enfocado en commodities.

Colombia combina riesgo político y exposición a energía. El petróleo representa cerca de 25% de las exportaciones y el oro cerca de 10%. Oxford Economics prevé un precio promedio del crudo de US$62,30 por barril hasta 2026, por debajo de los futuros de mercado de US$66,94, lo que añade presión a un índice con alta ponderación energética.

Divergencia monetaria y valoración relativa

El tercer factor es la política monetaria. Mientras varios bancos centrales de la región avanzan hacia recortes, Colombia se perfila como la única economía importante que elevará tasas este año.

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“A diferencia de sus pares regionales, el banco central colombiano endurecerá la política monetaria, con el riesgo de subidas si el actual gobierno permanece en el poder en las elecciones de mayo, un viento en contra para las valoraciones bursátiles”, asegura Gigov. La persistencia de riesgos inflacionarios y la posibilidad de una consolidación fiscal incompleta justifican una postura restrictiva prolongada.

En contraste, Brasil se beneficiará de un ciclo de relajación. Oxford Economics prevé recortes acumulados de 250 puntos básicos a partir de marzo, con una tasa de referencia en descenso que reducirá los rendimientos locales. Gigov cree “que su crecimiento sea impulsado por 250 puntos básicos de recortes de tasas este año, lo que debería apoyar las valoraciones de la renta variable brasileña”.

La combinación de beneficios al alza en países expuestos a metales, descuentos de valoración frente al promedio emergente y condiciones financieras más laxas en economías clave configura un entorno de potencial apreciación.

El CAPE relativo de América Latina, una medida de valoración bursátil que compara la relación entre el precio y el promedio de beneficios reales de los últimos diez años, frente al universo emergente se sitúa por debajo de su media de largo plazo, lo que sugiere espacio para una recomposición si se materializan los supuestos de precios y política monetaria.

El posicionamiento final refleja esta lectura. Oxford Economics sobrepondera Perú y Brasil, mantiene neutralidad en Chile y subpondera México y Colombia, articulando una estrategia donde los metales, el calendario político y la divergencia de tasas explican la dispersión esperada.