Los bonos de EE.UU. ya pagan 5%: qué está pasando y qué significa para los inversionistas

El Tesoro a 10 años volvió al 5% mientras gobiernos y empresas demandan más capital. Para los prestatarios implica mayores costos, pero los rendimientos también vuelven a poner los bonos en el radar de los inversionistas.

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Bloomberg Línea — Los bonos del Tesoro de Estados Unidos volvieron a ofrecer rendimientos cercanos al 5%, un nivel que está cambiando el costo de conseguir dinero y reabriendo la discusión sobre el papel de la renta fija en los portafolios.

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El movimiento ocurre mientras la Reserva Federal vuelve a subir las tasas y el petróleo presiona la inflación. Pero el aumento de los rendimientos de largo plazo responde también a una competencia creciente por capital entre el Gobierno y la inversión privada.

Esa dinámica puede prolongar la presión. Si bien las tasas se estabilizan hoy, ING considera que el rendimiento del Tesoro a 10 años, que ya se acercó a 5,2%, todavía podría sobrepasar esos niveles y moverse hacia la zona de 5,25% a 5,5%.

Padhraic Garvey y Benjamin Schroeder, analistas del banco neerlandés, consideran que “ninguno de los factores que provocaron el aumento de las tasas está desapareciendo”.

¿Por qué los bonos de EE.UU. llegaron al 5%?

El petróleo y las expectativas sobre la Fed explican parte del movimiento. El conflicto con Irán elevó los precios de la energía, mientras el mercado comenzó a incorporar nuevas alzas de tasas para contener las presiones inflacionarias.

Pero la inflación y la Fed no explican por sí solas que el rendimiento del Tesoro a 10 años haya superado el 5%. ING identifica otra fuerza detrás del movimiento: el aumento de las tasas reales.

En términos simples, el rendimiento de un bono puede reflejar tanto la inflación que espera el mercado como el retorno adicional que exige un inversionista por prestar su dinero una vez descontado el efecto de los precios. Esa segunda parte es el rendimiento real.

Y es precisamente allí donde se ha concentrado buena parte del movimiento. ING sostiene que el avance reciente del Tesoro a 10 años, primero por encima de 5,1% y después hacia 5,2%, estuvo impulsado predominantemente por mayores rendimientos reales.

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El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) encuentra el mismo patrón al mirar todo 2026. Al 14 de septiembre, el Tesoro a 10 años rendía 4,99%, 82 puntos básicos más que al cierre de 2025.

En paralelo, el rendimiento real a 10 años había aumentado 70,6 puntos básicos, hasta 2,60%. La compensación por inflación, una medida de cuánto aumento de los precios incorpora el mercado, había avanzado mucho menos: 13,6 puntos básicos, hasta 2,38%.

La diferencia es relevante porque indica que el salto de los bonos no responde principalmente a que los inversionistas estén anticipando mucha más inflación. Marcello Estevão, economista jefe del IIF, y Jonathan Fortun, economista sénior, sostienen que “el aumento de los rendimientos de largo plazo no parece un temor inflacionario”.

Entonces, ¿qué está llevando a los inversionistas a exigir un retorno real mayor? El IIF apunta a varias fuerzas que actúan al mismo tiempo: política monetaria, crecimiento esperado, inversión privada, y las condiciones globales de ahorro.

Entre esas fuerzas están las necesidades de financiación del Gobierno. Estados Unidos debe captar recursos para cubrir sus déficits en momentos en que la inversión privada también demanda grandes cantidades de capital.

Gobiernos y empresas compiten por el capital

El IIF plantea que esa coincidencia ayuda a explicar la presión sobre las tasas reales: el Gobierno compite por el ahorro disponible con empresas que necesitan financiar sus inversiones.

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BlackRock Investment Institute identifica en la inteligencia artificial una fuente creciente de esa demanda privada. La construcción de centros de datos y las inversiones en chips y servidores están elevando las necesidades de financiación.

La firma estima que la demanda anual de financiación en Estados Unidos podría superar los US$7,5 billones hacia 2030. Los bonos vinculados con IA y centros de datos ya representan cerca del 14% de las emisiones estadounidenses con grado de inversión este año.

Mike Coop, director de inversiones para EMEA de Morningstar Investment Management, también identifica esa presión y sostiene que la inversión necesaria para desarrollar la IA está contribuyendo a “una intensa competencia por el capital”.

Además, el IIF explica que los déficits persistentes pueden elevar el rendimiento real que los inversionistas exigen para aportar financiación. El efecto alcanza a los Tesoros, pero también a swaps, hipotecas y bonos corporativos.

Eso no significa que el mercado esté aplicando una prima fiscal específica a Estados Unidos. El IIF encuentra que el diferencial entre el Tesoro y los swaps permanece cerca de los niveles registrados al comenzar el año.

La factura de la deuda todavía tiene que subir

El impacto de las tasas actuales tampoco llega inmediatamente a las cuentas públicas, porque el Tesoro refinancia sus obligaciones a medida que vencen.

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La deuda negociable del Tesoro alcanzó US$31,8 billones al cierre de agosto y pagaba una tasa promedio de 3,48%. Valorar esa misma estructura con la curva del 14 de septiembre elevaría el costo hasta 4,73%.

La diferencia es de 125 puntos básicos. Incluso si los rendimientos de mercado se estabilizan, el costo promedio continuará aumentando conforme vencen títulos emitidos anteriormente a tasas inferiores.

La presión ya aparece en el presupuesto. El gasto neto por intereses llegó a US$1,017 billones durante los primeros 11 meses del año fiscal 2026, frente a US$876.000 millones destinados a defensa.

El IIF calcula que una extrapolación para todo el ejercicio llevaría los intereses cerca de US$1,1 billones, alrededor de 25% por encima de 2024.

Los déficits primarios seguirían siendo el principal motor del endeudamiento durante los próximos años. La trayectoria utilizada por el IIF lleva la deuda en manos del público de 100,6% del PIB en 2026 a 120,2% en 2036.

¿Qué significa un rendimiento de 5% para los inversionistas?

El mismo movimiento que encarece la financiación de gobiernos y empresas aumenta los ingresos disponibles para quienes compran deuda pública.

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Morningstar señala que el Tesoro a 10 años ofrece alrededor de 5%, un rendimiento superior a la inflación actual y a las tasas del efectivo. Coop considera que los niveles actuales permiten volver a discutir el papel de los bonos como fuente de ingresos.

“Una regla práctica útil es que los rendimientos actuales de los bonos son un punto de partida razonable para pensar en los retornos futuros”, escribió Coop.

Morningstar también considera que los bonos gubernamentales pueden recuperar capacidad de diversificación si el crecimiento económico decepciona, mientras los rendimientos reales ofrecen un margen superior al observado durante años anteriores.

La discusión no está cerrada. Morningstar observa señales de que los rendimientos pueden haber incorporado una parte considerable de los riesgos, mientras ING mantiene presión alcista sobre el Tesoro a 10 años hacia la zona de 5,25% a 5,5%.

Los próximos datos de inflación, empleo y actividad determinarán cuánto endurecimiento adicional de la Fed seguirá incorporando el mercado. La evolución del petróleo, los déficits públicos y la demanda de capital privado marcarán la presión sobre las tasas de largo plazo.