Bloomberg Línea — El precio del crudo se desplomó al inicio de la semana en medio de una corrección global de materias primas y señales diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. En las operaciones de la mañana, el barril Brent descendió 4,6% hasta US$66,14, mientras que el WTI bajó 4,9% a US$62,03.
El retroceso interrumpe el repunte de enero, cuando los temores geopolíticos impulsaron el crudo a su mayor alza mensual desde principios de 2022.
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La venta masiva no sólo respondió a expectativas de menor tensión en Medio Oriente. También coincidió con una presión vendedora en metales como oro y cobre, así como con movimientos técnicos derivados de las posiciones especulativas que se habían acumulado semanas atrás.
“Los precios del petróleo volvieron a estar bajo presión esta mañana, con ICE Brent y NYMEX WTI cayendo más de 5% en las primeras operaciones”, afirmaron Ewa Manthey y Warren Patterson, analistas de ING. “La venta se produce tras los reportes de nuevas negociaciones entre Estados Unidos e Irán, lo que eleva la posibilidad de un acuerdo y reduce la prima de riesgo geopolítico”.
Expectativas de acuerdo
En Washington, el presidente Donald Trump confirmó que mantiene contactos con Irán y se mostró confiado en avanzar hacia un posible acuerdo. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní también manifestó su voluntad para evitar un conflicto, en paralelo con reportes de que ambas partes podrían reactivar negociaciones nucleares en los próximos días.
En ese marco, Citi advirtió que la situación sigue siendo inestable, pero con un escenario base donde prevalece cierta contención. “Nuestra hipótesis central a corto plazo, con una probabilidad indicativa de 70%, es de acciones de Estados Unidos o Israel que eviten una respuesta desproporcionada o escalatoria de Irán, lo que incluye acciones militares limitadas y la incautación de petroleros”, explicó Maximilian J. Layton, analista de materias primas de Citi. “Esto refleja la sensibilidad de Estados Unidos a los precios de la energía y la preferencia del presidente Trump de evitar la guerra”.
Según el mismo reporte, la prima de riesgo geopolítico atribuida al conflicto con Irán se sitúa actualmente entre US$7 y US$10 por barril, dependiendo de la evolución diplomática y las expectativas del mercado sobre eventuales bloqueos en el Estrecho de Ormuz.
El informe de Citi considera que “Irán no quiere la guerra tampoco, ya que enfrenta una economía tambaleante y malestar civil”. El banco estima que el gobierno estadounidense buscará equilibrar preocupaciones de seguridad nacional con el impacto económico de una escalada regional. Para Layton, “el presidente Trump quiere un acuerdo bajo las mismas condiciones planteadas a mediados del año pasado y puede incluso aceptar solo una parte de esas demandas”.
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Citi también destaca el papel estratégico del estrecho de Ormuz, calificándolo como “el punto de tránsito petrolero más importante del mundo”. Allí transitan más de 20 millones de barriles diarios, equivalentes a más de 20% de los líquidos petroleros del planeta. Pese a las amenazas recurrentes por parte de Irán de cerrar este corredor, el informe puntualiza que “aún no ha seguido adelante, debido a las consecuencias adversas para su propia salida de petróleo”.
Mercado vulnerable a movimientos técnicos
El posicionamiento especulativo también ha amplificado los movimientos de precios en las últimas semanas. Los flujos financieros han respondido con rapidez a los eventos políticos, generando oscilaciones significativas en los contratos de futuros.
“Parece más un reajuste de posiciones que un cambio fundamental”, indicó Haris Khurshid, director de inversiones de Karobaar Capital a Bloomberg. “Sin un nuevo choque de oferta, el petróleo está devolviendo parte de la prima de riesgo, mientras el mercado se recalibra después de haber descontado una posible disrupción que no se materializó”.
Los analistas de ING coincidieron en que la acumulación de posiciones largas durante enero reflejó el auge del temor geopolítico y las interrupciones puntuales en el suministro.
“Los administradores de dinero aumentaron las posiciones netas largas en ICE Brent en 29.947 lotes la semana pasada, el nivel alcista más alto desde septiembre de 2025”, señalaron Manthey y Patterson. “Las posiciones largas netas en NYMEX WTI también subieron por octava semana consecutiva, impulsadas en parte por el clima extremadamente frío que interrumpió las operaciones de refinación en la costa del Golfo de Estados Unidos”.
En el mercado de futuros, tomar una posición larga equivale a apostar a que el precio de un activo, como el petróleo, subirá. Por eso, cuando los administradores de fondos aumentan sus posiciones largas, están invirtiendo con la expectativa de que el crudo se encarezca. En enero, esa expectativa se vio reforzada por las tensiones en Medio Oriente y ciertos problemas logísticos que afectaron el suministro.
Desde Citi, el análisis apunta a que la volatilidad podría mantenerse en el corto plazo, pero sin alterar el equilibrio estructural del mercado. “En algún momento de 2026 esperamos ver un acuerdo entre Estados Unidos e Irán y una desescalada, lo que llevaría a una disminución de la prima de riesgo geopolítico relacionada con Irán, actualmente en torno a US$7-10 por barril”, sostuvo Layton.
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La OPEP+ también influye en el escenario, aunque sin nuevas señales más allá del primer trimestre. Ocho países clave, liderados por Arabia Saudita y Rusia, ratificaron la prórroga del recorte de producción hasta marzo. Además, el grupo no ofreció orientación sobre la política más allá del primer trimestre, antes de su próxima reunión del 1 de marzo.
A pesar del repliegue en precios, el informe de Citi no descarta episodios de tensión que mantengan el riesgo elevado en los próximos meses. Entre los escenarios alternativos, plantea uno “extremadamente alcista” para el petróleo en caso de que se produzcan interrupciones importantes en el suministro debido a conflicto o malestar civil. No obstante, asigna a esta posibilidad una probabilidad indicativa de sólo 10%.
Aunque el análisis de Citi contempla un posible repunte de precios en caso de ruptura del statu quo, sostiene que “el impacto general en el mercado suele ser breve; las caídas impulsadas por el petróleo en los activos de riesgo suelen ser oportunidades de compra”.