Bloomberg Línea — Las family office están reduciendo su dependencia del dólar, elevando exposición a mercados emergentes y revisando la arquitectura de sus carteras ante un escenario de fragmentación geopolítica, presión sobre la deuda global y mayor incertidumbre estructural, según el UBS Global Family Office Report 2026.
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El informe, elaborado a partir de una encuesta a 307 family office con un patrimonio promedio de US$2.700 millones, muestra el mayor cambio estratégico de asignación de activos registrado por UBS desde que publica el estudio. El 60% planea modificar su asset allocation en los próximos 12 meses, frente al 35% de 2025.
El giro no implica un abandono de Estados Unidos ni de los mercados desarrollados. Norteamérica todavía representa el 52% de las asignaciones regionales globales y la renta variable desarrollada continúa siendo el principal componente de las carteras, con 27%. Pero la concentración en activos estadounidenses y en dólar comienza a generar incomodidad entre las grandes fortunas.
Benjamin Cavalli, Head of Strategic Clients & Global Connectivity de UBS Global Wealth Management, sostuvo que “las family office continúan ajustando carteras de forma medida, diversificando entre activos, monedas y regiones, mientras mantienen exposición a temáticas de largo plazo como inteligencia artificial con mayor selectividad”.
El movimiento refleja un cambio más profundo en la forma en que las grandes fortunas están gestionando riesgo. El informe muestra que 64% identifica un gran conflicto geopolítico como la principal amenaza para los próximos 12 meses y 61% mantiene esa preocupación para los próximos cinco años. A eso se suma un aumento de las alertas sobre crisis de deuda, recesión global y tensiones financieras estructurales.
UBS detecta que las family office dejaron de tratar estos factores como shocks transitorios. La preocupación ya no se concentra únicamente en volatilidad de mercado o inflación de corto plazo. Ahora apunta a riesgos persistentes que pueden alterar flujos de capital, monedas, valuaciones y cadenas globales de inversión durante varios años.
El dólar pierde centralidad
La señal más visible del cambio aparece en el frente cambiario. El 65% de las family office espera que la confianza en el dólar como moneda de reserva global se debilite durante el próximo año. Apenas 6% anticipa un fortalecimiento.
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La cifra explica por qué casi un tercio ya redujo o evalúa reducir exposición a activos denominados en dólares. Al mismo tiempo, 30% está aumentando diversificación entre monedas y 21% mantiene liquidez distribuida en distintas divisas.
El informe muestra que el dólar es la única gran moneda donde existe una percepción masiva de sobreexposición. El 47% considera que tiene demasiados activos vinculados al billete verde. En el caso del euro y del franco suizo ocurre lo contrario: 29% considera que todavía tiene poca exposición a ambas monedas.
Ese reposicionamiento cambiario aparece vinculado a tres factores que se repiten a lo largo del reporte: preocupación por deuda soberana, concentración excesiva en activos estadounidenses y necesidad de resiliencia patrimonial frente a un mundo más multipolar.
UBS señala que “las preguntas sobre el futuro rol del dólar estadounidense están impulsando una reevaluación de la gestión del riesgo cambiario”. La entidad agrega que muchas family office “esperan que la confianza en el dólar como moneda de reserva mundial se debilite durante el próximo año y consideran que su exposición actual es mayor a la deseada”.
El cambio no supone una salida abrupta del sistema financiero estadounidense. De hecho, las family office de Estados Unidos mantienen el mayor sesgo doméstico del estudio: 88% de sus activos permanece invertido en Norteamérica.
Pero fuera de EE.UU. el patrón empieza a modificarse. Family office europeas y asiáticas están incrementando exposición hacia Asia Pacífico y Europa Occidental para reducir concentración geográfica y monetaria. La asignación regional hacia mercados emergentes también comienza a recuperarse después de varios años de retroceso.
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La renta variable emergente subirá de 5% a 6% en 2026, según las proyecciones del informe. América Latina pasará de representar 3% a 4% de las asignaciones regionales globales y Asia Pacífico mantiene una presencia superior a los niveles observados antes de 2023.
El movimiento importa porque las grandes fortunas suelen actuar como capital paciente y de largo plazo. Sus cambios de asignación no buscan aprovechar movimientos tácticos de mercado, sino proteger patrimonio frente a transformaciones estructurales.
Eso también explica por qué el oro vuelve a ganar espacio. Las asignaciones a metales preciosos subirán de 2% a 3% en 2026. En el informe se destaca que “el oro continúa atrayendo mucha atención y, desde nuestra perspectiva, juega un rol relevante tanto en la diversificación general del portafolio como en apoyar nuestros esfuerzos para reducir exposición al dólar estadounidense”.
Menos inmobiliario, más infraestructura e inteligencia artificial
El cambio de cartera no se limita a monedas y regiones. También modifica la composición de activos.
Las family office reducirán exposición inmobiliaria desde 11% hasta 8% en 2026, la mayor caída entre todas las clases de activos. La decisión aparece asociada a valuaciones, tasas de interés y liquidez, factores que han deteriorado el atractivo relativo del sector frente a otras alternativas.
Parte de ese capital está migrando hacia infraestructura, energía y activos vinculados a inteligencia artificial.
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La infraestructura duplicará su peso desde 1% hasta 2% y 37% de las family office ya tiene exposición al sector. Otro 16% planea aumentar posiciones durante los próximos 12 meses.
La tesis detrás de ese movimiento va más allá de una apuesta tecnológica. El informe muestra que las grandes fortunas están invirtiendo en toda la cadena de valor necesaria para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial: centros de datos, semiconductores, energía, automatización y plataformas de software.
La IA ya es la principal temática de inversión global. El 65% de las family office tiene exposición al sector y UBS afirma que “la inteligencia artificial continúa destacándose como la temática de inversión definitoria de esta década”.
Yves-Alain Sommerhalder, Head of Global Wealth Management Solutions de UBS, sostuvo que las family office están abordando la IA “con convicción y selectividad, buscando oportunidades en toda la cadena de valor mientras equilibran potencial de crecimiento de largo plazo con disciplina de riesgo”.
La magnitud de la apuesta tecnológica ayuda a explicar otro fenómeno relevante del informe: el interés por energía, automatización y recursos naturales. El 37% ya invierte en power and resources y 28% tiene exposición a automatización y robótica.
El objetivo no parece ser capturar únicamente crecimiento tecnológico, sino posicionarse en sectores que pueden beneficiarse de una transformación estructural de la economía global impulsada por electrificación, digitalización y expansión de infraestructura crítica.
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Ese patrón también aparece en Asia. El Sudeste Asiático registra el mayor nivel de exposición a inteligencia artificial del estudio, con 88% de las family office invertidas en el tema, mientras Norte de Asia alcanza 74%.
Riesgo geopolítico y preservación patrimonial
El informe de UBS muestra que la búsqueda de resiliencia está alcanzando incluso la estructura jurídica y operativa de las family office.
El 88% mantiene activos bancables en dos o más jurisdicciones y muchas están profundizando estrategias de “multishoring” para reducir dependencia de un solo país o sistema regulatorio.
Michael Viana, Head Wealth Transfer & Networks and Client Office de UBS, afirmó que “para muchas familias ricas, mantener activos en distintas jurisdicciones no se trata solo de optimizar retornos; se trata de resiliencia”.
La lógica detrás de esa diversificación combina protección legal, flexibilidad regulatoria y acceso global a oportunidades de inversión. También responde a un escenario donde las grandes fortunas ven mayor riesgo de fragmentación financiera, tensiones políticas y cambios tributarios.
El reporte muestra además un uso más prudente del apalancamiento. Aunque 65% todavía utiliza leverage, UBS detecta una reducción gradual en los últimos cinco años. La prioridad se está desplazando desde maximizar retorno hacia preservar flexibilidad financiera y capacidad de reacción frente a shocks externos.
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Las criptomonedas, en cambio, continúan ocupando un espacio marginal. Solo 24% de las family office tiene exposición a activos digitales y la mayoría asigna apenas 1% de sus carteras. UBS concluye que las cripto siguen siendo una inversión de nicho, muy lejos del peso que ya alcanzó la inteligencia artificial dentro de las estrategias de largo plazo.
El informe deja abierta una variable central para los próximos años: hasta qué punto la pérdida gradual de confianza en el dólar y el aumento del riesgo geopolítico terminarán modificando la arquitectura global del capital privado.
Por ahora, las family office no están abandonando Estados Unidos ni los mercados desarrollados. Pero sí están construyendo carteras menos dependientes de una sola moneda, una sola región y un solo eje de crecimiento.