Bloomberg Línea — Los mercados energéticos comenzaron la semana con reacciones contenidas tras el ataque militar ordenado por Washington, que culminó en la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro. A pesar de la magnitud geopolítica del evento, los precios del crudo se movieron de forma moderada, en línea con lo que los analistas proyectaban como una reacción táctica más que estructural.
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La relevancia del petróleo venezolano en los mercados internacionales reside en sus vastas reservas. Venezuela posee más de 300.000 millones de barriles en reservas probadas, lo que equivale a aproximadamente una quinta parte de las reservas mundiales. Sin embargo, su producción diaria ronda apenas entre 900.000 y 1 millón de barriles, equivalente a menos del 1% de la oferta global.
El domingo, el barril de WTI abrió en US$57 con una caída de -0,56%, mientras que el Brent se ubicó en US$60,54 con una caída de -0,35% en las primeras operaciones. El movimiento se da en medio de la incertidumbre política generada por la captura de Maduro y la posibilidad de alteraciones logísticas en los flujos de exportación. Aun así, la tendencia de fondo está marcada por la sobreoferta esperada para 2026.
Un mercado en superávit estructural
Los precios del petróleo se han mantenido contenidos en el inicio de año, mientras los analistas intentan sopesar el fuerte desequilibrio entre la oferta y la demanda para los próximos dos años. JPMorgan calcula que “la oferta mundial de petróleo superará a la demanda a un ritmo tres veces superior tanto en 2025 como en 2026”.
De ahí que, pese al ataque a Venezuela, los mercados energéticos no hayan abierto con muchos sobresaltos. El banco estadounidense estima que ese desequilibrio llevará a un superávit de 2,8 millones de barriles por día en 2026 y proyecta que “los precios del Brent probablemente bajen de US$60 en 2026″ y caigan hasta el rango bajo de los US$50 en el último trimestre.
Tras la captura de Maduro, el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos “se hará cargo” de Venezuela y mencionó, en varias oportunidades, la importancia estratégica de su petróleo. “Vamos a tener a nuestras grandísimas compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, entrando, invirtiendo miles de millones de dólares, arreglando la infraestructura petrolera muy deteriorada y empezando a generar dinero para el país”, según dijo en conferencia de prensa desde Florida el sábado.
La administración estadounidense también anunció que mantendrá el embargo sobre el crudo venezolano, aunque permitiría la participación de empresas con licencias especiales, como Chevron (CVX). Trump aseguró que “van a ser reembolsadas” por las inversiones en infraestructura, según sus palabras en la misma rueda de prensa.
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“Si bien se anticipa volatilidad en el mercado en los próximos días, lo verdaderamente importante es lo que ocurra a largo plazo”, dijo Ignacio Mieres, head of research de XTB Latam.
No hubo sorpresas en la OPEP+
Durante el fin de semana, la OPEP+ celebró una videoconferencia de apenas diez minutos en la que decidió mantener su actual estrategia de producción sin modificaciones hasta marzo. Los países miembros optaron por no responder de forma inmediata a la captura de Nicolás Maduro, ni al posible impacto de la situación venezolana sobre la oferta global de crudo.
Según declaraciones recogidas por Bloomberg, no hubo discusión específica sobre Venezuela durante el encuentro. Varios delegados consideraron prematuro anticipar alguna reacción. La postura dominante dentro del cartel fue de espera.
Jorge León, analista de Rystad Energy, señaló que “en un entorno tan frágil, la OPEP+ está optando por la cautela, preservando la flexibilidad en lugar de introducir una nueva incertidumbre en un mercado ya volátil”.
Venezuela, a pesar de ser miembro fundador de la OPEP, produce actualmente un volumen marginal frente al total de la organización y se encuentra bajo sanciones que limitan su capacidad operativa.