Bloomberg Línea — Venezuela, Argentina, Ecuador y Bolivia presentan los diferenciales más elevados de riesgo país en Latinoamérica a inicios de este mes, aunque con contrastes en su desempeño anual, según los datos consultados al 2 de noviembre del indicador de JP Morgan Chase (JPM).
Bolivia bajó de 704 a 494 puntos básicos (pb) en el año tras volver al mercado y cerrar un acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque con reservas escasas y “una calle que en mayo casi duplicó el spread en tres semanas de bloqueos”, dijo a Bloomberg Línea Jonathan Fortun, economista sénior del Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por sus siglas en inglés).
“Bajar de forma sostenida exige una trayectoria fiscal creíble, reservas en aumento y continuidad política más allá del próximo ciclo electoral o de la próxima ola de conflicto social”, apuntó.
Venezuela se mantiene desacoplado del grupo de las principales economías latinoamericanas en el indicador de riesgo país, reflejando las expectativas de recuperación de los acreedores sobre una deuda en impago desde 2017.
Fortun expone que su evolución dependerá de avances concretos en la reestructuración, entre ellos una licencia de Estados Unidos que permita negociar formalmente con los acreedores, el regreso del FMI y un análisis de sostenibilidad que determine el alcance de la eventual quita sobre una deuda estimada entre US$150.000 millones y US$240.000 millones.
“Venezuela reestructurada probablemente volvería al mercado con un spread alto, en el grupo de los créditos más riesgosos de la región, por su historial de impago y su dependencia del petróleo. El riesgo principal es la demora, como muestra el alza de unos 630 pb desde el mínimo de 3.843 pb de mayo”, añadió.
Ecuador marcó 597 pb el 26 de octubre, su máximo del año, y sigue cerca de ese nivel por el déficit fiscal, la crisis eléctrica y los problemas con el diésel, en una economía dolarizada sin prestamista de última instancia.
En junio de este año, el riesgo país de Ecuador cayó a 396 puntos, el valor más bajo en 11 años.
Y “en Argentina el spread pasó de 407 pb en julio a 801 pb, casi el doble, con un alza de unos 130 pb solo en las últimas dos semanas, por la incertidumbre política de cara a 2027 y las dudas sobre la acumulación de reservas”, indicó Fortun.
En la otra cara, Uruguay, Chile y Perú registran los menores niveles de riesgo país en América Latina a inicios de este mes.
Particularmente, Uruguay y Chile tienen los spreads más bajos de la región por su grado de inversión, reglas fiscales que se cumplen, bancos centrales creíbles y una base local de inversionistas, sobre todo fondos de pensiones, que financia buena parte de su deuda.
Esa ancla institucional les permitió marcar en mayo sus mínimos, 59 pb en Uruguay, un récord de la serie, y 79 pb en Chile, el nivel más bajo desde 2006, explica Fortun.
Desde entonces se ampliaron unos 25 pb ante tasas del Tesoro más altas, en línea con el resto de los soberanos de grado de inversión, y siguen muy por debajo del promedio latinoamericano de 208 pb.
¿Qué esperar del riesgo país en Latinoamérica?
Jonathan Fortun, del IIF, señaló que de aquí a fin de año el comportamiento de los diferenciales dependerá principalmente de las tasas de interés de Estados Unidos y el apetito global de los inversionistas por asumir riesgos.
Este último factor ya provocó, desde mediados de septiembre, un aumento de casi 60 puntos básicos en los diferenciales de los bonos de alto rendimiento del EMBI.
También destacó el precio del petróleo como una variable clave, tanto para los ingresos de Ecuador como para el costo de las importaciones de combustibles en Bolivia.
“Argentina y Ecuador son los que más se alejaron de sus mínimos del año, por lo que tienen más recorrido si llegan señales fiscales y políticas claras, aunque también son los más expuestos si no llegan”, dijo Fortun a Bloomberg Línea. “Bolivia tiene algo de espacio, frágil y sujeto a ejecutar el ajuste sin una nueva ola de bloqueos. Uruguay y Chile, ya en niveles muy bajos, tienen poco margen”.
Según Emanoelle Santos, analista de mercados de la ‘app’ de inversiones XTB, octubre mostró que países con fundamentos relativamente sólidos sufren cuando suben los rendimientos de los Treasuries y cae el apetito por los mercados emergentes.
“También serán importantes el petróleo y otras materias primas, la fortaleza del dólar, las decisiones de las calificadoras y, sobre todo, las señales fiscales que entregue cada gobierno”, expresó la analista a Bloomberg Línea. “El mayor espacio matemático para comprimir está justamente en Argentina, Ecuador y Bolivia. Sin embargo, ese potencial viene acompañado de mucho más riesgo”.
Consideró que Bolivia podría beneficiarse si cumple de forma consistente el nuevo programa con el FMI y sigue reconstruyendo reservas; Ecuador tiene espacio si consolida el ajuste fiscal y recupera acceso al mercado, mientras que Argentina podría registrar una compresión importante si vuelve a acelerar la acumulación de reservas y reduce las dudas sobre el refinanciamiento.
En otras palabras, donde existe más potencial de caída del spread también existe una exigencia mucho mayor de demostrar que la mejora macroeconómica es sostenible.
El riesgo país en Latinoamérica en noviembre de 2026
La brecha en el EMBI (Emerging Markets Bond Index) refleja las distintas percepciones de los mercados sobre la capacidad de pago y el riesgo asociado a la deuda soberana de las economías de la región.
Uruguay encabeza la clasificación con un spread de 83 puntos básicos (pb), manteniéndose estable frente al cierre de octubre.
Le siguen Chile, con 104 pb, y Perú, con 121 pb.
Paraguay (125 pb), Panamá (134 pb) y Guatemala (141 pb) también se ubican por debajo de los 150 puntos básicos.
Costa Rica registra 158 pb, mientras que Brasil y República Dominicana comparten un diferencial de 195 pb.
Honduras se sitúa en 202 pb, ligeramente por debajo del promedio global, de 207 pb, y del latinoamericano, de 208 pb.
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En la parte media de la clasificación aparecen México, con 228 pb, y Colombia, con 234 pb.
El Salvador alcanza 317 pb, mientras que Bolivia registra 494 pb y Ecuador, 569 pb.
Argentina y Venezuela presentan los casos más críticos.
De un lado, el riesgo país en Argentina se ubica en 801 puntos básicos, casi diez veces el nivel de Uruguay.
Argentina cerró octubre con el riesgo país ubicado en 787.
“En Argentina, pesa todavía la memoria de reestructuraciones, un nivel de reservas que sigue siendo reducido frente a sus necesidades externas, la dependencia del financiamiento oficial y las dudas sobre la capacidad de mantener el ajuste fiscal y monetario durante varios años”, dijo Emanoelle Santos, analista de inversiones de XTB.
Explicó que la mejora lograda durante 2025 y parte de 2026 mostró que el spread puede comprimirse rápidamente cuando se acumulan reservas y aumenta la credibilidad, “pero el salto reciente demuestra que esa confianza todavía es frágil”.
Entre tanto, el riesgo país de Venezuela se sitúa en 4.473 puntos al 2 de noviembre del 2026, encima de los 4.442 del cierre de octubre.
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¿Qué es el riesgo país?
El riesgo país es un indicador elaborado por el banco de inversión JPMorgan, a través de su índice EMBI (Emerging Markets Bond Index), que mide cuánto más debe pagar un estado emergente para endeudarse en los mercados internacionales respecto de Estados Unidos, cuyos bonos del Tesoro se consideran el activo de referencia libre de riesgo.
En otras palabras, refleja el sobrecosto que los inversores exigen para financiar a un país en lugar de prestarle al gobierno estadounidense.
Su evolución está directamente vinculada con el precio de los bonos soberanos. Cuando los títulos de deuda de un país caen de precio, sus rendimientos aumentan y, por lo tanto, también suele subir el riesgo país.
A la inversa, cuando los bonos suben de precio, sus rendimientos bajan y el indicador tiende a retroceder. Esto ocurre porque el mercado exige una mayor o menor compensación para asumir el riesgo de prestarle a ese estado.
El indicador se expresa en puntos básicos. Cada 100 puntos equivalen a un punto porcentual de sobretasa respecto de los bonos del Tesoro estadounidense, tomando como referencia instrumentos de vencimientos comparables. Así, un riesgo país de 787 puntos implica que el mercado exige un rendimiento adicional de 7,87 puntos porcentuales.