Bloomberg Línea — Wall Street cerró la jornada del viernes con un tono moderado, en un mercado que siguió analizando el último informe de inflación en Estados Unidos y que, además, arrastró una marcada presión sobre el sector tecnológico.
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La reacción combinó un descenso en los rendimientos de los bonos del Tesoro y un debilitamiento del dólar, en un entorno donde los inversionistas recalibran sus expectativas de política monetaria tras cifras que sugieren que las presiones de precios siguen cediendo sin que la economía pierda dinamismo.
El S&P 500 subió sólo 0,05%, mientras que el Nasdaq Composite perdió cerca de 0,22% y el Dow Jones Industrial ganó 0,10%.
El catalizador de la jornada fue el índice de precios al consumidor de enero, que aumentó 0,2%, su menor avance mensual desde julio, favorecido por menores costos de energía. La inflación subyacente anual registró el incremento más moderado desde 2021, mientras que los precios de bienes básicos permanecieron estables y las presiones en vivienda mostraron señales de menor persistencia.
En el mercado de bonos, el rendimiento del Tesoro a dos años descendió cinco puntos básicos hasta 3,41%, acercándose a mínimos desde 2022, en un movimiento que refleja mayores probabilidades asignadas a recortes adicionales de tasas este año. Los contratos de swaps descuentan alrededor de 63 puntos básicos de flexibilización hacia diciembre, equivalentes a dos rebajas de un cuarto de punto y media adicional, con julio plenamente incorporado en las expectativas y junio ganando tracción.
Steve Wyett, estratega jefe de inversiones en BOK Financial, sostuvo que “siguen existiendo algunos focos problemáticos, pero en general la tendencia de la inflación es descendente”, y agregó que, aunque la Fed permanece en pausa, espera tasas “algo más bajas a medida que avance 2026”.
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Seema Shah, de Principal Asset Management, afirmó que los mercados “respiran con mayor tranquilidad” ante presiones de precios contenidas, y consideró que la fortaleza del mercado laboral da margen al banco central para mantener la cautela, mientras la desinflación del segundo semestre podría reabrir la puerta a recortes.
Otros analistas coincidieron en que el informe no altera de forma inmediata la postura de la autoridad monetaria, pero sí mejora el panorama para la segunda mitad del año. Krishna Guha, de Evercore, calificó el reporte como “benigno” frente al temor de un inicio de año más caliente, aunque insuficiente para justificar un recorte inmediato tras el sólido informe de empleo conocido esta semana.
Si bien el dato de inflación fue moderadamente más benigno de lo anticipado, no logró catalizar un repunte significativo en los activos de riesgo. El telón de fondo va más allá de la dinámica de precios y persisten inquietudes sobre el impacto de la inteligencia artificial en distintos sectores de la economía, un factor que ha generado fuertes divergencias entre compañías percibidas como beneficiarias y aquellas consideradas potenciales perdedoras en este nuevo entorno tecnológico.
La volatilidad vinculada a esta temática se ha extendido más allá del software, afectando también a sectores como el inmobiliario comercial, el transporte y los servicios financieros. Emmanuel Cau, analista de Barclays, afirmó que “los inversores no muestran piedad con nada que sea percibido como un perdedor en inteligencia artificial”. Según su diagnóstico, la lista de afectados crece día a día, profundizando la divergencia entre sectores de la nueva y la vieja economía, así como entre la renta variable estadounidense y otros mercados.
En el frente de materias primas, el oro recuperó el nivel de los US$5.000 por onza y avanzó más de 2%, favorecido por la caída de los rendimientos reales y por compras tras la fuerte liquidación de la víspera. Ewa Manthey, estratega de ING, apuntó que el repunte sugiere que la corrección previa pudo haber sido excesiva.
En contraste, el aluminio retrocedió en la Bolsa de Metales de Londres ante versiones de que la administración del presidente Donald Trump evalúa reducir el alcance de ciertos aranceles a productos derivados de acero y aluminio, lo que también presionó a fabricantes estadounidenses del sector. El cobre se mantuvo estable pese al aumento de inventarios en bolsas internacionales.
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El petróleo, por su parte, sumó segunda caída semanal consecutiva, con el West Texas Intermediate alrededor de US$62,78 por barril, en medio de especulaciones sobre un eventual aumento de producción de la OPEP+ y posibles avances en conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán. Si bien el dato de inflación limitó el descenso al reforzar las expectativas de recortes de tasas, el mercado energético sigue atento a la evolución geopolítica y a señales de exceso de oferta global.
De cara a la próxima semana, que será más corta por el feriado del Día de los Presidentes en Estados Unidos, los inversionistas mantendrán el foco en la evolución de los rendimientos y en nuevas señales sobre la trayectoria de la inflación y el empleo.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar tocó mínimos de la sesión tras conocerse el dato de inflación, pero luego recortó las pérdidas y cotizó prácticamente estable, mientras siguen creciendo las dudas sobre el papel estructural del billete verde. Michael Hartnett, estratega de Bank of America (BAC), aseguró que las políticas comerciales de Estados Unidos están configurando un “nuevo orden mundial” que estaría debilitando al billete verde y favoreciendo una rotación hacia activos internacionales.
En una nota a clientes, Hartnett afirmó que la política de la administración Trump de “acelerar la economía implica nuevas operaciones de ‘cualquier cosa menos el dólar’”, en un contexto en el que el excepcionalismo estadounidense estaría dando paso a un reequilibrio global de carteras.
En medio de ese contexto, las monedas de América Latina tuvieron un desempeño mixto. El peso mexicano (USDMXN), el colombiano (USDCOP) y el sol peruano (USDPEN) avanzaron, mientras que el peso chileno (USDCLP), el real brasileño (USDBRL) y el peso argentino (USDARS) retrocedieron,
Hartnett sostiene que este cambio de régimen favorecerá a las acciones internacionales, al tiempo que los productores de materias primas en mercados emergentes podrían beneficiarse de una mayor demanda asociada al desarrollo de la inteligencia artificial.
Las noticias corporativas del día:
- Airbnb (ABNB) reportó sólidos resultados en el cuarto trimestre, con 121,9 millones de noches y experiencias reservadas y proyectó ingresos para el trimestre hasta el 31 de marzo de entre US$2.590 millones y US$2.630 millones, por encima de los US$2.540 millones esperados por el mercado, anticipando además que el crecimiento anual se acelerará en 2026 a “al menos dos dígitos bajos” desde el 10% de 2025.
- Wendy’s (WEN) se desplomó hasta 11% tras anunciar el cierre de entre 5% y 6% de sus restaurantes en Estados Unidos en el primer semestre, en medio de una fuerte competencia en precios dentro del sector de comida rápida. La cadena reportó una caída de 10% en ventas comparables globales el último trimestre, por debajo de lo previsto por Wall Street, y anticipó un Ebitda anual de hasta US$480 millones, inferior incluso a la estimación más baja de los analistas, profundizando el deterioro bursátil tras haber perdido cerca de la mitad de su valor en los últimos 12 meses.
- L’Oréal cayó hasta 7,1% en París tras reportar un crecimiento orgánico de ventas de 6% en el cuarto trimestre, por debajo del 6,5% esperado, afectado por la debilidad de su división de lujo, incluye Lancôme e Yves Saint Laurent, y una desaceleración en la región que abarca China, especialmente en el canal travel retail en Asia.
- Moderna (MRNA) superó las previsiones de ingresos en el cuarto trimestre al reportar ventas por US$678 millones, por encima de los US$625 millones estimados, con una pérdida ajustada de US$2,11 por acción menor a la del año previo, en un contexto donde la caída en la demanda de vacunas Covid en EE.UU. fue de 26% en 2025.
Esta historia se actualizó al cierre de los mercados en Wall Street.