Bloomberg — Hace unas semanas, los analistas de UBS Group AG (UBS) plantearon el peor escenario posible para los impagos en el sector del crédito privado. Sus perspectivas se han vuelto aún más sombrías.
Estrategas encabezados por Matthew Mish señalan que el crédito privado podría registrar tasas de incumplimiento de hasta 15%, dos puntos porcentuales más que lo previsto hace menos de un mes, si la inteligencia artificial provoca una disrupción “agresiva” entre los prestatarios corporativos.
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“Lo nuevo: un catalizador más claro — una disrupción rápida y severa por IA”, escribieron los estrategas de UBS el martes.
Los prestamistas directos que asumieron un papel protagónico en la financiación de empresas de software en los últimos años ahora lucen peligrosamente expuestos al impacto de la IA, lo que despierta comparaciones con la crisis financiera de 2008. Algunas estimaciones sugieren que las firmas concentran 40% de todos los préstamos respaldados por patrocinadores vinculados a la industria del software.
Las advertencias sobre la industria de US$1,8 billones se han intensificado en los últimos días, tras la decisión de Blue Owl Capital Inc. de cerrar de forma permanente uno de sus fondos y vender activos. El movimiento provocó una caída de US$2.400 millones en su valor de mercado y arrastró las acciones de otros actores del crédito privado, incluidos Ares Management Corp., Blackstone Inc. (BX) y Apollo Global Management Inc. (APO).
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El informe de UBS publicado el martes indicó que los incumplimientos en crédito privado se sitúan actualmente entre 3% y 5%, y que señales de tensión como los intereses pagados en especie (PIK) se acercan a máximos posteriores a la pandemia.
En la conferencia iConnections Global Alts en Miami Beach, el inversionista activista Boaz Weinstein —cuya firma Saba Capital busca adquirir participaciones en tres fondos de Blue Owl Capital con un fuerte descuento respecto a su valor declarado— advirtió que las “ruedas se están saliendo” en el crédito privado.
El gestor Danny Moses, conocido por The Big Short, señaló que el impulso agresivo de los mercados privados hacia productos minoristas le recuerda a los años previos a la crisis hipotecaria subprime.
Anteriormente esta semana, el CEO de JPMorgan Chase & Co., Jamie Dimon, redobló sus advertencias previas sobre “cucarachas” en el mercado crediticio, criticando las “cosas tontas” que están haciendo algunos prestamistas y subrayando similitudes con el período previo a la crisis financiera.
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Venta de activos
Advertencias como estas están tocando una fibra sensible entre los inversionistas, mientras las compañías de desarrollo empresarial (BDC, por sus siglas en inglés), prestamistas directos que cotizan en bolsa, enfrentan presión para devolver capital. New Mountain Finance Corp. anunció el martes que venderá casi US$500 millones en activos con un descuento de 94 centavos por dólar.
Aunque la firma había anticipado la operación a finales del año pasado —presentándola como un paso necesario para diversificar, aumentar la flexibilidad financiera y reducir la dependencia de ingresos PIK— el momento de la venta suma inquietud.
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Una vía para que las BDC obtengan liquidez podría implicar la venta de activos a obligaciones de préstamos garantizados (CLO), advirtieron analistas de Citigroup. Tal movimiento podría multiplicar el apalancamiento por diez y, al mismo tiempo, enmascarar el riesgo.
Aun así, algunos sostienen que el pesimismo es excesivo. El director senior de inversiones de Nomura Asset Management, Yuji Maeda, escribió en una nota que una contracción significativa del mercado de crédito privado es poco probable.
La actividad de fusiones y adquisiciones repunta con fuerza tras años de debilidad, lo que ofrece a los prestamistas directos amplias oportunidades para desplegar capital. Un aluvión de capital de aseguradoras hacia los mercados privados está impulsando contrataciones y acuerdos salariales en el sector, además de fomentar un aumento en la financiación basada en activos.
En Miami el martes, el gestor Dan Loeb anunció planes para que su firma de inversión Third Point lance una compañía de desarrollo empresarial el 2 de abril.
Si bien reconoció que el mercado de crédito privado enfrentará cierta tensión por su exposición al software, Loeb expresó confianza en que sobrevivirá a la turbulencia actual.
“La mala noticia es que muchos de estos préstamos se deteriorarán, pero no representan la totalidad de las carteras en las que tienen inversiones”, dijo Loeb. “No hay un escenario de corrida bancaria, porque existe una correspondencia entre activos y pasivos”.
Inquietud crediticia
Los paralelismos con la crisis financiera también están exagerados, sostuvo el director ejecutivo de Brookfield Corp., Bruce Flatt, dada la posición relativamente pequeña del crédito privado dentro de un mercado crediticio global mucho mayor. “No es una situación sistémica”, afirmó a Bloomberg Television el miércoles.
Sin embargo, el impacto de la disrupción de la IA en el sector de software sigue siendo una fuente importante de preocupación para los inversionistas. Las acciones cayeron anteriormente esta semana después de que un informe de Citrini Research delineara un escenario en el que los avances en IA conducen a una tasa de desempleo de dos dígitos en Estados Unidos para 2028.
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Las consecuencias podrían no limitarse al crédito privado. Los estrategas de UBS también prevén un mayor riesgo de incumplimiento en los préstamos apalancados en Estados Unidos de hasta 10% y en los bonos de alto rendimiento de hasta 6% en un escenario extremo. Esto frente a estimaciones previas de hasta 8% para préstamos apalancados en EE.UU. y hasta 4% para bonos de alto rendimiento.
Los mercados de deuda apalancada pueden seguir avanzando al compás de una economía saludable sin grandes sobresaltos, afirmó Bob Michele, responsable global de renta fija en JPMorgan Asset Management.
“Lo que preocupa a todos es que aún no hemos visto un ajuste en el crédito privado”, dijo Michele a Bloomberg TV el martes. “Una recesión es el remezón definitivo”.
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