Venezuela necesita una de las reestructuraciones de deuda más complejas de la historia: UBS

El banco suizo estima que la reestructuración de más de US$100.000 millones en deuda externa será uno de los procesos más complejos en décadas y proyecta un impacto limitado en los precios del crudo.

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05 de enero, 2026 | 10:24 AM

Bloomberg Línea — El operativo militar estadounidense del 3 de enero marcó un punto de quiebre en la crisis venezolana. La extracción del presidente Nicolás Maduro y su esposa, actualmente bajo custodia de Washington, abre un proceso de transición incierto, con implicaciones que van más allá de la política doméstica.

El presidente Donald Trump confirmó que su gobierno supervisará el proceso hasta que se logre una transición considerada “segura y adecuada”, mientras funcionarios estadounidenses asumen tareas de administración interina.

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La situación ha provocado respuestas contradictorias dentro del aparato chavista. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la jefatura de Estado y declaró que Venezuela está preparada para defender sus intereses nacionales frente a la injerencia extranjera.

Estados Unidos, por su parte, dice que mantiene el control en Caracas, mientras evalúa escenarios posibles para la reconstrucción institucional de un país profundamente deteriorado tras años de colapso económico.

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UBS señaló los riesgos que enfrentan los inversionistas globales ante este nuevo escenario. La entidad suiza considera que, aunque la transición puede traer consigo oportunidades en el largo plazo, las dificultades financieras heredadas del chavismo plantean un desafío complejo.

Una reestructuración de deuda sin precedentes

Venezuela acumula más de ocho años en default soberano y enfrenta una de las cargas financieras más abultadas del mundo emergente. UBS estima que la deuda externa en moneda dura supera los US$100.000 millones, con una estructura fragmentada que complica cualquier intento de renegociación ordenada.

“Venezuela necesita llevar a cabo una de las reestructuraciones de deuda soberana más complejas de la historia moderna”, aseguraron los analistas Alejo Czerwonko, Alberto Rojas y Giovanni Staunovo.

La heterogeneidad de los acreedores, los diferentes instrumentos legales involucrados y la falta de datos económicos confiables agravan el panorama. Existen bonos, préstamos bilaterales, pagarés e incluso fallos judiciales internacionales que respaldan las reclamaciones de ciertos acreedores. La entidad advierte que no hay claridad sobre la jerarquía de pagos ni sobre la verdadera capacidad de pago del país.

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“Algunos inversionistas ya cuentan con sentencias legales en cortes internacionales, mientras que otros no”, recordaron Czerwonko, Rojas y Staunovo.

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El deterioro estadístico de los últimos años impide conocer con precisión el tamaño real del producto interno bruto, la posición fiscal o la disponibilidad de reservas internacionales. A esto se suma la compleja participación de actores como China y Rusia, ambos acreedores significativos con intereses estratégicos.

“Los factores geopolíticos, incluyendo los roles de China y Rusia como acreedores importantes, agregan otra capa de complejidad”, escribieron los analistas.

En este contexto, el banco recomienda cautela ante la falta de visibilidad financiera y jurídica. Advierte que mantener posiciones en deuda venezolana conlleva costos de oportunidad relevantes en un entorno donde los bonos soberanos de alto rendimiento ofrecen alternativas más líquidas y seguras.

“Con los bonos del Tesoro de EE.UU. rindiendo actualmente entre 3,5% y 4,5% y una canasta diversificada de bonos soberanos en dólares superando el 6,5%, esperar una resolución a la situación de deuda de Venezuela implica renuncias importantes”, según los analistas.

Una bandera de Venezuela ondea en Caracas frente a edificaciones clave del centro urbano. El país atraviesa una nueva fase de incertidumbre tras la salida de Nicolás Maduro, y UBS advierte que los mayores desafíos económicos no vendrán del petróleo.

Sin disrupción inmediata en el mercado petrolero

A pesar del potencial petrolero de Venezuela, UBS no proyecta un impacto significativo en los mercados energéticos globales durante los próximos meses. Las sanciones siguen vigentes y la producción permanece limitada por años de desinversión.

Incluso si se levantaran las restricciones, el banco suizo considera que cualquier aumento en la producción sería modesto y lento. Esto se debe a las características técnicas del crudo venezolano, predominantemente extrapesado, con alto contenido de azufre y metales, lo que reduce su valor comercial. La reactivación requeriría inversiones sustanciales en infraestructura y tecnología.

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“No anticipamos ningún impacto significativo en los balances del mercado global en los próximos 12 meses”, dijeron los analistas. En el mejor de los casos, Venezuela podría recuperar niveles pre-embargo, aunque un aumento considerable tomará años. Hacia el final de la década, una mayor participación venezolana podría ser necesaria ante la falta de nuevas inversiones globales en capacidad petrolera.

“La recuperación de la producción petrolera venezolana requeriría gastos de capital sustanciales tras décadas de subinversión”, destacaron los analistas.

El mercado sigue observando con atención los movimientos políticos en Caracas. Sin embargo, más allá del simbolismo del cambio de poder, el desenlace financiero y la capacidad de normalización institucional serán los factores que definan el interés de los inversionistas en los próximos años.

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