La inversión global vinculada a la inteligencia artificial alcanzaría US$1 billón este año, de acuerdo con una estimación de Goldman Sachs que incorpora el gasto de empresas privadas, compañías asiáticas y otros actores que quedan fuera de las mediciones tradicionales.
La cifra supera ampliamente el cálculo habitual del mercado, que se concentra en el gasto de capital de los grandes hiperescaladores estadounidenses. El consenso de los analistas apunta a unos US$800.000 millones de inversión de estas compañías durante 2026.
Goldman Sachs considera que esa referencia presenta varias limitaciones. Por un lado, deja fuera el gasto en IA de empresas privadas y de compañías radicadas fuera de Estados Unidos, especialmente en Asia. Por otro, no todo el gasto de capital de los hiperescaladores está destinado a proyectos de inteligencia artificial y parte de sus inversiones se realiza fuera de territorio estadounidense.
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Estados Unidos concentraría más de la mitad
Al ampliar la medición, Goldman Sachs calcula que la inversión relacionada con inteligencia artificial llegará a aproximadamente US$1 billón a nivel mundial en 2026, de los cuales US$581.000 millones corresponderían a Estados Unidos.
La diferencia frente a la medición tradicional es significativa. El banco estima que los US$794.000 millones previstos para el gasto de capital de los hiperescaladores subestiman en unos US$200.000 millones la inversión mundial en IA.
Al mismo tiempo, esa cifra sobreestima en una magnitud similar la inversión que efectivamente se realiza dentro de Estados Unidos.
Para construir su estimación, los economistas de Goldman Sachs incorporaron las proyecciones de gasto de capital de otras empresas estadounidenses incluidas en sus canastas de acciones vinculadas con IA. También recopilaron información sobre inversiones de compañías privadas consideradas relevantes para el desarrollo del sector.
A esto sumaron las proyecciones de empresas expuestas a la inteligencia artificial fuera de Estados Unidos. Para determinar dónde se concreta la inversión, utilizaron información sobre la ubicación de proyectos anunciados, principalmente por parte de los grandes hiperescaladores estadounidenses.
Una inversión que se acerca a niveles históricos
Goldman Sachs reconoce que su cálculo depende de algunos supuestos difíciles de verificar y que existe cierto riesgo de doble contabilización. Por esa razón, sus economistas contrastaron la estimación con otras dos metodologías.
Una de ellas analiza la evolución de las ganancias y las revisiones de las previsiones de empresas públicas expuestas al desarrollo de la IA. La otra utiliza datos oficiales y estadísticas de comercio internacional para estimar cómo evolucionó la inversión relacionada con inteligencia artificial en distintas economías.
Ambos métodos arrojan resultados similares: alrededor de US$1 billón de inversión mundial en IA durante 2026 y algo menos de US$600.000 millones en Estados Unidos.
Además, Goldman Sachs estima que la inversión acumulada en inteligencia artificial desde 2022 alcanzaría aproximadamente US$1,8 billones al cierre de este año.
La magnitud del desembolso ya tiene relevancia macroeconómica. En Estados Unidos, la inversión relacionada con IA equivaldría a 1,8% del PIB en 2026, mientras que a escala global representaría cerca de 0,9% del producto mundial.
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El gasto podría seguir creciendo hasta 2028
El ciclo de inversión todavía podría tener recorrido. Goldman Sachs proyecta que el gasto relacionado con inteligencia artificial seguirá aumentando como proporción de la economía durante los próximos años.
En Estados Unidos, la inversión en IA podría alcanzar 2,5% del PIB en 2027 y 2,8% en 2028. A nivel global, pasaría de 0,9% del PIB en 2026 a 1,3% en 2027 y 1,4% en 2028.
Según Joseph Briggs, quien codirige el equipo de Economía Global de Goldman Sachs Research, esos niveles se encuentran dentro del rango observado durante anteriores ciclos de inversión asociados con tecnologías de propósito general. En esos episodios, el gasto llegó a representar entre 2% y 5% del PIB en su punto máximo.
La velocidad a la que se desacelere el gasto en IA constituye, sin embargo, una de las principales fuentes de incertidumbre para los mercados.
Goldman Sachs utiliza un conjunto de indicadores adelantados para detectar posibles señales de enfriamiento, entre ellos las importaciones de equipos para fabricar semiconductores en Taiwán y Corea del Sur, distintos componentes de los índices PMI, los precios de importación y los precios de memoria y alquiler de GPU.
Por ahora, esos indicadores no anticipan una desaceleración inminente. Según Goldman Sachs, se encuentran cerca de la parte superior de sus rangos desde 2022, una señal que apunta a un crecimiento robusto de la inversión en inteligencia artificial en el corto plazo.