Economía

VP del Banco Mundial: “No confundan el repunte con una verdadera recuperación”

Carmen Reinhart, también economista jefe de la institución, advierte sobre la vulnerabilidad de la deuda privada y dice que el nivel de morosidad se está subestimando.

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Bloomberg Línea — En un momento en el que los presidentes de todo el mundo sacan pecho por el crecimiento que tendrá la economía este año, incluso con cifras de dos dígitos en algunos países de América Latina, la economista Carmen Reinhart recuerda que hay que poner los pies en la tierra.

Desde su posición de vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial, la organización con sede en Washington a la que pertenecen 189 países, Reinhart hizo en díalogo con Bloomberg Línea una radiografía de cómo se está desarrollando la crisis que generó el Covid-19.

Experta en crisis financieras y deuda pública, advierte que la incertidumbre aún no ha dejado de sobrevolar y hace un llamado a que no se confunda el repunte con una verdadera recuperación.

La economista, quien emigró de Cuba con sus padres hacia Estados Unidos en 1966, fue incluida entre los 100 pensadores más importantes del mundo por la prestigiosa publicación Foreign Policy en 2010 y entre las 50 personas más influyentes del mundo por Bloomberg Markets en 2011.

Reinhart llegó al Banco Mundial en plena crisis del Covid-19, en junio de 2020. A lo largo de la conversación con este medio, también advirtió sobre los problemas sociales que pueden tener lugar en América Latina tras una pandemia que ahondó las desigualdades, y que actores del sector privado se podrían ver en problemas por sus elevados niveles de deuda una vez que se seque el grifo de alivio financiero abierto para mitigar el impacto de la pandemia.

Esta entrevista fue editada por motivos de claridad y extensión

¿Cuáles son los principales riesgos que tiene la recuperación?

No tengo que decir que cuando uno habla de América Latina está hablando de situaciones muy distintas. Todo depende del país. Hablar en términos generales siempre es difícil. Pero un hilo común es el aumento de deuda. Y es un hilo común con los países avanzados y también con otras regiones.

En general, el gran problema es cómo balancear el dar apoyo a la recuperación y a la misma vez no aumentar el riesgo país. Y es un balance muy difícil. Es un momento delicado. Muy delicado. Por distintos motivos. Domésticos, pero también, y de increíble importancia, es que el Covid-19 todavía no ha terminado.

Entonces, el problema de incertidumbre de cuánto puede durar esto, diría yo, es la preocupación fundamental para la perspectiva de recuperación. Y como sabemos, una recuperación que es débil o una recuperación que toma más tiempo crea un deterioro en el fisco y empeora los temas de deuda.

Por otro lado, también es muy importante para la región que las tasas de interés internacionales pueden estar a punto de aumentar. Es otro elemento que complica la situación, porque en América Latina siempre sabemos que los flujos de capital, igual que el servicio a la deuda, dependen mucho de la tasa de interés en Estados Unidos. Y ahora el aumento en inflación, que se ve en todas partes del mundo en distintos grados también está resultando ser más persistente y aumenta el riesgo para la región en términos del costo de financiamiento.

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Otro riesgo es lo que puede implicar una desaceleración en China. Hace un par de años estuve mirando las correlaciones entre el crecimiento de muchos países en América Latina y el crecimiento de China y hay una correlación muy fuerte en los últimos 15 años. Así que una desaceleración en China, aún suponiendo de que no hay ningún drama de ‘Lehman moment’ con la crisis de Evergrande, es otro factor que puede pesar sobre la recuperación de América Latina.

Usted ha señalado en otras intervenciones que China fue la locomotora que lideró la recuperación después de la crisis de 2008. En este momento, ¿quién podría ser esa locomotora?

Es una pregunta muy difícil porque uno ve los números recientes del tercer trimestre, tanto para Estados Unidos, China y Europa y apuntan a una desaceleración. Entonces, en este momento no hay un caso tan claro como el del rol que jugó China después del 2008-2009.

La incertidumbre uno siempre la encuentra en las proyecciones económicas. Siempre la tiene, pero el grado de incertidumbre que ha habido en los últimos dos años es una cosa fuera de la norma histórica. En el próximo World Development Report, que se trata de fragilidad financiera, nos pusimos a ver, por ejemplo, qué proporción de países tienen una caída simultánea en el PIB per cápita. En 2020, 93% de los casi 200 países a los cuales hacen seguimiento el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional tuvieron una caída en el PIB per cápita. Eso superó a la Primera Guerra Mundial, superó a la Gran Depresión y superó la Segunda Guerra Mundial. Es por eso que vivimos en un momento con un nivel tan alto de incertidumbre acerca de la recuperación.

¿Las economías efectivamente van por un camino hacia la recuperación o quizás estamos confundiendo el efecto estadístico del rebote?

Así es. Mi esposo y yo (N de la R: Vincent Raymond Reinhart, economista jefe de BNY Mellon Asset Management) el año pasado hicimos un artículo diciendo: no confundan el repunte con una verdadera recuperación. Una definición de un mínimo de recuperación es que por lo menos tienes el nivel de ingreso per cápita que tenías antes de la crisis. Y déjame decir que ahí la mayor parte de los países, tanto avanzados como emergentes, no han recuperado el nivel de ingreso per cápita que se había registrado antes del Covid-19. Alrededor de 31% de los países avanzados recuperaron su nivel de antes del Covid-19. Las proporciones son más bajas para los países de medio ingreso de América Latina.

Un problema que creo que enfrenta la región en todo esto, aparte de la incertidumbre sobre la recuperación, es que el shock del Covid-19 ha sido muy regresivo a través de los países y dentro de los países. ¿Quiénes son los más afectados? Los más pobres.

Otro gran riesgo para América Latina es el tema social. También va a ser muy difícil de tratar cuando, por un lado, tienes una recuperación desigual, donde la recuperación del empleo es más lenta para esos que tienen menor educación, menores recursos. También está la inflación, donde una gran concentración del problema es la inflación de alimentos. ¿Y para quiénes en la canasta de lo que consumen los alimentos es la proporción más importante? Para los más pobres. Es decir, que el empeoramiento en el frente de la desigualdad es también otra preocupación.

El empleo se recupera a un menor ritmo que la economía. ¿Qué medidas se pueden tomar para acelerar esta reactivación, que además se da de la mano de los trabajos informales?

Hablé de la desigualdad, que está asociada con el shock del Covid-19, a través de los países, pero también la hay dentro de cada país. Los más afectados son los más pobres. Pero la contrapartida de eso, al nivel de empleo, es que los negocios más pequeños se ven más afectados que los negocios medianos y los grandes. Sabemos que hay una fuerte correlación entre el empleo y las empresas pequeñas. Es decir, contribuyen mucho en términos de la recuperación del empleo.

Las empresas pequeñas han sido más afectadas por el Covid-19 y uno de los motivos es el acceso al crédito. Las firmas más pequeñas son las que han sido más azotadas y también son las que menos acceso tienen a crédito nuevo para financiar su recuperación y creo que ese es un factor que también puede explicar el porqué el PIB se recupera más rápido que el empleo.

¿Cuáles son los países que más le preocupan por el nivel de deuda que tienen?

Estamos hablando de Venezuela, de Argentina. A Ecuador lo ayuda en este momento el alto precio del petróleo. Pero no hay que olvidarse también que Brasil, el gigante de la región, es un país que tiene alto nivel de deuda. Es deuda en moneda doméstica, así que ha podido tolerar bien la depreciación del real, pero no hay que dejar de reconocer que también a medida que la política monetaria se hace más restrictiva el costo del servicio de deuda se vuelve mayor.

Si la pregunta concreta es si estoy esperando algo parecido a lo que se dio en el 82, cuando México entró en default, no estoy esperando ese escenario, porque hay que tener un contexto histórico y cuando Paul Volcker, que en aquel entonces era el presidente de la Reserva Federal, puso aquel apretón monetario histórico, habría que acordarse que la inflación en Estados Unidos era 14%. Entonces, fue un aumento fuera de lo común. Yo no estoy esperando una cosa tan extrema, pero sí estoy esperando un periodo muy difícil, parte por el problema de deuda y parte por todo el tipo de problemas sociales y de distribución de ingreso que hemos estado hablando. La recuperación es una recuperación lenta.

Hablando de deuda, ¿qué opina del pedido que ha hecho Argentina al FMI de que se eliminen las sobretasas de su crédito? ¿Qué tipo de acuerdo se podría esperar que se alcance?

Creo que va a haber un acuerdo. ¿De qué forma va ser ese acuerdo? Todavía no te puedo decir porque, en este momento, sería puramente especulativo. Hay que acordarse también que defaults en deuda del Fondo no sería ni el primero ni el último. Perú estuvo en default con el Fondo también durante su crisis previa y más recientemente, en 2015, Grecia estuvo en default. Duró nada más que un par de semanas. Creo que va a haber un acuerdo, pero cómo se va a manejar todavía es muy, muy preliminar decirlo.

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Otra de las advertencias que ha hecho el Banco Mundial es el nivel de deuda de las empresas y que, incluso, pueda llegar una cascada de impagos. Esto hasta el momento no lo hemos visto. ¿Todavía es un riesgo?

Es un riesgo, tanto a nivel internacional como a nivel doméstico, dependiendo del país. Sabemos que en los episodios históricos los problemas de las instituciones financieras y los problemas corporativos comienzan como una crisis de deuda privada, pero se convierten en una crisis de deuda pública, porque los rescates de esos sectores implican que la deuda cambia: pasa de ser privada a ser pública. En tiempos de crisis, la línea que separa lo que es privado y lo que es público se empieza a disminuir.

Uno de los temas que preocupan en el momento, y no solamente esto es en particular de América Latina, es que durante más de una década llevamos con una tasa de interés internacional excepcionalmente baja, que ha llevado a hacer el crédito más accesible. Como consecuencia, a través del tiempo, lo que hemos visto es una acumulación de deuda a nivel corporativo y en muchos casos al nivel de hogares. La vulnerabilidad de la deuda privada también es preocupante.

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Sabemos que se anticipa que la tasa de interés internacional de la Fed puede apretar, pero ya en los bancos centrales en América Latina, como en Chile, Brasil, Colombia, vemos una tendencia a un alza en la tasa de interés en condiciones crediticias menos favorables, que hacen más difícil el repago de deuda.

Por el otro lado, no se puede olvidar que una fuente de estímulo enorme durante el Covid-19 ha sido también la moratoria que ha habido sobre repagos de deuda privada, que es algo que no se ha dado históricamente. No es algo nada común.

En este momento es muy difícil saber cuán afectado ha sido la cartera crediticia de los bancos. América Latina quizás no es el mejor ejemplo, pero en Asia, India, Bangladesh, hay muchos casos donde ha habido un relajamiento enorme de cómo reportan los bancos los préstamos morosos. Es decir, que la morosidad en este momento se está subestimando.

En el Banco Mundial tenemos encuestas y una de las preguntas es si esperan caer en atrasos en los próximos tres meses. Y hay una altísima proporción de firmas, en particular en América Central, que responden que sí están en atraso o esperan estarlo. Y cuando uno se pone a comparar los resultados de la encuesta, con lo que uno está viendo en este momento sobre los préstamos morosos dice: bueno, esto no encaja bien. Es decir, la posibilidad de que los préstamos morosos terminen siendo mayores de lo que creemos puede entorpecer mucho la recuperación.

Carlos  Rodríguez Salcedo

Carlos Rodríguez Salcedo

Periodista colombiano, especializado en economía. Fui periodista y editor del diario La República, con experiencia en temas macroeconómicos, empresariales y financieros. Además, pasé por la agencia de noticias Colprensa.