Chile

El gobierno de Boric afronta su primera crisis: el conflicto en La Araucanía

La violencia en el sur de Chile está transformándose en un dolor de cabeza para el nuevo mandatario que promete una solución a través del diálogo

Gabriel Boric, elegido como Presidente de Chile, llegando al Palacio de La Moneda después de su ceremonia de toma de mando en Santiago de Chile, el viernes 11 de marzo de 2022. Fotógrafo: Cristóbal Olivares/Bloomberg
17 de marzo, 2022 | 06:00 AM
Tiempo de lectura: 2 minutos

Santiago — El conflicto en La Araucanía es el primer varapalo del gobierno de Gabriel Boric. Su ministra del Interior y Seguridad Pública, Izkia Siches, fue recibida el martes en la comuna de Ercilla con disparos al aire y cortes de caminos cuando quiso avanzar en vehículo con su comitiva hacia Temucuicui para reunirse con la familia de Camilo Catrillanca, un comunero mapuche muerto en un operativo policial en 2018.

La frustrada visita tenía como fin establecer puentes para un diálogo con distintos actores; pero solo dio pie a una crisis para el Gobierno. “La visita fue muy improvisada”, dijo Marcelo Catrillanca, padre del joven asesinado. Boric, que asumió el viernes, prometió durante su campaña presidencial encargarse de la situación. “Tenemos la convicción que el conflicto que existe entre el pueblo nación mapuche y el Estado chileno, se soluciona conversando, reconociéndonos los unos a los otros y no con violencia”, respondió en un debate en diciembre.

Su gobierno quiere desmilitarizar a las provincias de Biobío, Arauco, Malleco y Cautín (sur de Chile); echando atrás un estado de excepción impulsado por su antecesor, Sebastián Piñera, para controlar la violencia en la zona. Con ello, el nuevo Presidente desea dar un paso en su intención de destrabar el conflicto por territorios indígenas. Pero la situación es más compleja en la macrozona sur debido a que, según el gobierno anterior y legisladores opositores, entre otros, existen organizaciones vinculadas al terrorismo, narcotráfico y el crimen organizado.

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Para el líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), Héctor Llaitul, la actual administración no logrará cambios. “Han pasado más de 30 años de pseudogobiernos democráticos y no ha habido devolución del territorio. Boric está haciendo toda una parafernalia, pero las políticas extractivistas no se han detenido ni siquiera han mermado. No tienen la fuerza ni la tendrán para hacer frente al sistema de dominación que existe en esta parte del Wallmapu”, dijo recientemente a un medio extranjero.

Siches no descarta que autoridades vuelvan a Temucuicui, un territorio impenetrable donde fue asesinado un efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) y otros resultaron heridos tras un intenso operativo policial en enero de 2021. “Esperamos trabajar en conjunto con las comunidades para recuperar confianza. Es un trabajo que nadie dijo que iba a ser fácil ni inmediato, pero está en la voluntad de nuestro gobierno empezar a construir puentes”, dijo la ministra.

La oposición piensa que la improvisación jugó en contra de la visita de Siches, mientras que desde el Ejecutivo rechazó que hubiese errores en la planificación. El subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, viajará la próxima semana nuevamente a La Araucanía; pese a que él mismo admite que hasta “la acción más planificada en la Araucanía está expuesta a imprevistos de violencia”.

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Estado de excepción: en el sur no, pero en el norte sí

El Congreso aprobó ayer una prórroga de 15 días más del estado de excepción en la zona norte de Chile debido a la crisis migratoria, impulsada por la nueva administración. Este es otro de los desafíos que deberá superar el nuevo jefe de Estado durante su gestión (2022-2026).

La oposición criticó que se apoyara la medida en el norte y no se continuara en el sur de Chile, a lo que Siches respondió que son “situaciones muy distintas” porque en La Araucanía tienen un estado de excepción de más de cinco meses donde han podido evaluar resultados con distintas implicaciones.

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