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No solo la derecha será oposición a Boric, también habrá de la izquierda

El Presidente electo de Chile, que asumirá este viernes 11 de marzo, tendrá adversarios en distintos sectores durante su mandato

Gabriel Boric. Fotógrafo: Cristobal Olivares / Bloomberg
10 de marzo, 2022 | 06:00 AM
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Santiago — Cuando Gabriel Boric ganó la presidencia de Chile adelantó que tendría que llegar a acuerdos amplios para conseguir avances en su gobierno (2022-2026). Ya, meses antes, en el seno de la centroizquierda, el Partido Demócrata Cristiano (DC) había advertido que apoyaría su candidatura, pero sería oposición en caso de que llegara a La Moneda. Y triunfó con la mayor cantidad de votos que ningún presidenciable obtuvo desde el retorno a la democracia chilena, afianzado por su coalición Apruebo Dignidad (Frente Amplio y Partido Comunista) y nuevos aliados que se le unieron en la segunda vuelta para evitar que el derechista José Antonio Kast lo derrotara en las urnas en el balotaje de diciembre.

El discurso de la DC, parte de la ex Concertación que gobernó después de la dictadura militar, se suavizó y, si bien no conformó parte del gabinete de Boric, tampoco insistió en ser oposición al sucesor de Sebastián Piñera. “Boric tendrá de todo tipo de oposición”, dice Hans Stange, profesor del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.

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El leitmotiv estaría en que el próximo presidente, de 36 años, representa la transición a un nuevo modelo social y político. Por décadas este país estuvo gobernado por partidos tradicionales de centro, pero ahora se discuten profundos cambios que, incluso, podrían cambiar el modelo económico de la mano de la Convención Constitucional. “Boric va a tener que enfrentar distintos frentes por distintas razones. No será como la típica oposición solamente de partidos”, agrega el académico.

Los opositores más notorios serán los partidos de la derecha, después de perder el poder mostraron fisuras. “Están revueltos porque, por una parte, están asustados con lo que está pasando en la Convención Constitucional, vienen tremendamente afectados por el estallido social y la crisis económica y, por tanto, creo que no se van a comportar unitariamente. Esa puede ser como la gran novedad, la gran diferencia”.

Será posible que este no actúen como un “bloque”, porque existen “múltiples derechas” en el país, explica. Se esperaría que una de ellas se comportaría dentro de los cauces del “juego político-legislativo” o de modo más convencional, y probablemente estará representada por partidos más moderados. En contraste, considera que se inclinarán por “sobredimensionar” el alcance de los cambios sociales que se están haciendo en Chile. “Esa derecha le puede hacer a Boric oposición en la calle, en los medios. Es una derecha dura que va a reaccionar muy emotivamente y muy irracionalmente a la presencia del Partido Comunista en el gobierno”, acota.

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Además de la derecha tradicional, otros sectores se asoman como adversarios del exdiputado de izquierda que asume este viernes, 11 de marzo, la Presidencia de Chile.

El Senado en contra y la Convención en veremos

El analista político Kenneth Bunker, director ejecutivo de Tresquintos, perfila la actuación del Senado como importante, porque en esta instancia la derecha tiene el 50% de los escaños (25 de los 50). “Creo que eso va a ser el punto de veto de los proyectos de Boric hacia adelante”.

Sectores de la centroizquierda también pueden ser una oposición blanda, ya que pueden tienen figuras influyentes en el Congreso y podrían ser un punto de resistencia a algunos proyectos del Ejecutivo. Ximena Rincón, presidenta del Senado y militante de la DC, dijo la semana pasada que estaba dispuesta a votar rechazo a la nueva Constitución en caso de que el texto siga como ahora, especialmente por el reemplazo de la Cámara Alta por un Consejo Territorial.

Stange proyecta que otro punto de conflicto evidente y más que notorio para este gobierno será la Convención, ya que “suma de todos los miedos de la derecha”. No solo escribe una Carta Fundamental que se sustituiría a la vigente desde la década del 80, sino de que sería percibida por este sector político como una instancia con un ánimo refundacional. Pese a que en comisiones se aprobaron iniciativas radicales, la mayoría han sido rechazadas en votaciones en el Pleno.

Boric se comprometió a culminar adecuadamente el proceso de la redacción de la nueva Constitución. Sin embargo, dentro de la Convención se pueden generar focos de resistencia al gobierno por parte de constituyentes que pertenecieron a la ex Lista del Pueblo o de los movimientos sociales que, posiblemente, estarían inconformes con el giro hacia el centro demostrado por el exlíder estudiantil después de la primera vuelta presidencial. El tipo de relación con estos grupos dependerá los lazos que se establezca con el Ejecutivo.

Al otro extremo, la izquierda que puede incomodar a Boric

Pero la mayor resistencia pudiera derivar de los temas de agenda pública, con el cual se enfrenta cualquier administración política, que en el contexto de crisis podrían ser significativas. La delincuencia, la violencia en el sur de Chile, la crisis migratoria en el norte del país y la desaceleración de la economía son algunos de los problemas que estarían presentes, al menos, en el primer año gobierno del exdiputado. Cualquier medida que no cumplan con sus expectativas, puede generar descontento social. “Socialmente, no políticamente, podría transformarse en un dolor de cabeza para su gobierno todo ese sector permeable de las clases media y baja, las cuales constituyen una parte importante de las que salieron a manifestarse en el estallido del 2019″, explica Stange.

Más allá del Frente Amplio (FA), el bloque de izquierda liderado por Boric, están otras colectividades que podrían ser críticas con la próxima gestión. Sobresale el Partido Comunista que, aunque no cuenta con gran representación legislativa y tiene pocas posiciones de poder dentro del gabinete, suelen expresarse mediante movimientos sociales y ya algunos de sus miembros han mostrado desacuerdos con el nuevo jefe de Estado.

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