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Lula tendrá poco margen de maniobra en su primer año de mandato, según Eurasia

La elevada deuda y el bajo crecimiento mundial limitan las acciones del nuevo gobierno aunque haya oportunidades, dice la consultora en un análisis de riesgos globales

Ceremonia de inauguración ocurrió el domingo (1)
04 de enero, 2023 | 11:04 AM

Bloomberg Línea — El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tendrá un “margen de maniobra” limitado en el primer año de su tercer mandato, según dice la consultora de riesgo político Eurasia en un informe enviado a sus clientes y publicado el martes.

Para la consultora, el presidente acaba de heredar un país más endeudado que en sus dos primeros mandatos (2003-2010), una población más envejecida y un electorado políticamente más polarizado e impaciente, lo que limita el margen de error en la conducción de la economía.

“Lula tiene un margen de maniobra limitado, sobre todo porque pretende aumentar el gasto público en su gobierno”, afirma la consultora especializada en riesgos geopolíticos.

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Según Eurasia, Lula se enfrentará a un “trilema” a lo largo de este año: aumentar el gasto para inversión pública sin elevar la presión fiscal ni perjudicar la actividad económica.

En su discurso ante el Congreso el domingo, Lula dejó claro que pretende retomar el papel del Estado como inductor de la economía. Dijo que en su primer día en el cargo dictaría medidas “para rescatar el papel de las instituciones del Estado, los bancos públicos y las empresas estatales en el desarrollo del país” y para “planificar las inversiones públicas y privadas hacia un crecimiento económico sostenible desde el punto de vista medioambiental y social”.

Para Eurasia, esto significa que Lula pretende estimular el crecimiento económico con inversión pública en infraestructuras y energía, “no para expulsar al sector privado, sino para buscar un mejor equilibrio entre el Estado y el mercado tras cuatro años de fuerte reducción de la inversión pública bajo el gobierno de Bolsonaro”.

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“La única forma de mantener este difícil equilibrio es a través del crecimiento económico, lo que sugiere que Lula necesita un escenario global favorable”, señala el informe.

Oportunidades

A pesar de las dificultades internas a las que se enfrenta el nuevo gobierno, la consultora evalúa que Brasil “no es el foco de ninguno de los principales riesgos globales, pero se ve fuertemente afectado por varios de ellos”.

El principal problema al que el nuevo gobierno deberá enfrentar será el choque de la inflación en el mundo. Eurasia también señala la guerra en Ucrania y la “inestabilidad en la formulación de políticas” de China como principales factores de riesgo para Brasil.

Al mismo tiempo, la consultora afirma que “Brasil puede estar mejor posicionado que muchas economías emergentes para aprovechar las oportunidades de las tendencias geopolíticas de 2023″.

Eurasia señala que se espera que suban los precios de la energía y de las materias primas agrícolas, y destaca que Brasil es productor de ambas. El país también debería beneficiarse de las tendencias de nearshoring (la preferencia por las relaciones comerciales con países más cercanos) y friendshoring (el comercio con países aliados o con relaciones amistosas).

Inflación

El principal riesgo político señalado por la consultora es el de las ondas expansivas inflacionistas. El informe señala que el Banco Central de Brasil reaccionó rápidamente al “repentino aumento” de los precios de los combustibles y los alimentos el año pasado, elevando los tipos de interés a un nivel de dos dígitos. Esto indica que Brasil también debería poder reducir los tipos de interés más rápidamente que otros países.

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Sin embargo, según el informe de Eurasia, como los bancos centrales de las economías más industrializadas “respondieron tarde al desafío inflacionista”, las condiciones financieras mundiales seguirán restrictivas.

“No es bueno señal para las economías emergentes más endeudadas, como Brasil. En este contexto, el costo de la irresponsabilidad fiscal será elevado”, señala la consultora.

Rusia y Ucrania

Eurasia eligió el comportamiento del Gobierno ruso ante la guerra en curso con Ucrania como el principal riesgo al que se enfrentará el mundo en 2023. Según la consultora, mientras que en 2022 Rusia tuvo “cuidado” de mantener el conflicto dentro de las fronteras de los dos países, en 2023 “Putin no está en condiciones de ser tan cuidadoso”.

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Putindfd

Casi un año después de invadir Ucrania, Rusia “ya no tiene buenas opciones militares para ganar la guerra”, según la consultora. “Una Rusia humillada va a dejar el papel de actor global a convertirse en el Estado delincuente más peligroso del mundo”, afirma Eurasia.

En Brasil, esto ocurre “en un momento muy delicado”, según la consultora. Es un momento “en el que el nuevo gobierno se centrará en diseñar un nuevo anclaje fiscal y consolidar una nueva estrategia para Petrobras”.

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Según el informe, el recrudecimiento de la guerra podría suponer un nuevo aumento del precio de los carburantes y presionar al nuevo gobierno para obtener nuevas exenciones fiscales, con el consiguiente impacto negativo en las arcas federales. También podría generar presiones para una intervención política “más agresiva” en Petrobras (PETR3, PETR4).

China: riesgo y oportunidad

Eurasia evalúa que el actual momento político en China, con la relajación de las políticas de “Covid Cero”, puede ser bueno para Brasil a corto plazo. Pero hay “riesgos estructurales relevantes” en la centralización política promovida por Xi Jinping en la última reunión del Comité Central del Partido Comunista Chino de 2022.

Con la centralización política, Xi Jinping ha aumentado sus posibilidades de "cometer grandes errores", afirma Eurasia. Pero la diversificación de las cadenas de producción de las empresas podría beneficiar a Brasildfd

En su informe, en el que describe los riesgos globales, la consultora afirma que “Xi está prácticamente libre para imponer su agenda estatista y nacionalista”. Eso también le deja libre para “cometer grandes errores”.

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Algunos de ellos ya se han producido, según la consultora. Uno fue la “trampa” de las políticas de lucha contra el Covid que buscaban cero infecciones al tiempo que prohíben el uso de vacunas fabricadas fuera de China. Otra fue el anuncio de una “amistad sin límites” con Rusia, dando credibilidad a la invasión de Ucrania.

Para Brasil, el mayor beneficio es que la postura de Xi profundiza las tendencias de friendshoring y nearshoring. Eurasia señala que el sector privado ha buscado diversificar sus cadenas de producción ante el “escenario geopolítico más desafiante”, lo que les ha hecho mirar hacia América Latina.

“Además de las ventajas de Brasil en energía, factores como la escala territorial, la posición geográfica y la afinidad cultural pueden hacer del país un destino atractivo para estas inversiones”, afirma el informe. El texto señala, sin embargo, que “mucho dependerá de la orientación política del gobierno de Lula”.

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El riesgo proveniente de China reside en el hecho de que el país es el mayor socio comercial de Brasil. Cualquier movimiento, por tanto, puede tener influencia directa en la balanza comercial brasileña.

“La disfunción del sistema chino, unida al envejecimiento de la población, acabará afectando a su potencial de crecimiento económico y, en consecuencia, a su apetito por las materias primas suministradas por países como Brasil”, afirma Eurasia, en el anexo sobre Brasil.

Oportunidades de la crisis

Eurasia señala que los factores señalados como riesgos para la economía mundial pueden ser oportunidades para Brasil. El principal es el mercado de energía.

La consultora señala que la rápida recuperación de China y una posible recesión más leve de lo previsto en Estados Unidos aumentarán la demanda de petróleo, lo que debería traducirse en una subida del precio del barril por falta de oferta.

El mismo desequilibrio entre oferta y demanda debería producirse con el gas, ya que Europa necesita reconstituir sus reservas de GNL sin Rusia, que ofrece un producto más barato.

Para Brasil, el escenario podría ser beneficioso, señala Eurasia. Según el informe, aunque sufre los elevados precios del combustible, Brasil exporta crudo. Además, crece la demanda mundial de energía limpia, también producida por el país.

“Esa capacidad podría resultar atractiva para las industrias de alto consumo energético, especialmente las europeas, que buscan deslocalizar su producción. El aumento de los precios mundiales de la energía también incrementará el coste de los fertilizantes y, por tanto, de los productos agrícolas. Teniendo en cuenta que Brasil es un gran exportador de productos agrícolas, también puede beneficiarse de la subida de los precios de estos bienes”, concluye la consultora.

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