Los presidentes de Rusia y China calificaron su relación como “ejemplar” y prometieron una coordinación más estrecha en política exterior, en medio de sanciones occidentales y tensiones geopolíticas.
La propuesta, discutida con Washington, busca mejorar la relación con Donald Trump y evitar nuevas sanciones, aunque representa solo una pequeña parte del costo total de la reconstrucción ucraniana.
Eso es un mal presagio para las demás asociaciones estratégicas de Rusia y sugiere que para el Kremlin es aún más importante lograr todos sus objetivos en Ucrania sin concesiones.
El líder ucraniano explora un acuerdo de libre comercio con EE.UU. como parte de un plan de recuperación posguerra y busca garantías económicas y de seguridad más concretas de la administración Trump.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, ha tachado las afirmaciones rusas de “nueva mentira” y ha advertido de que Moscú podría estar utilizándolas como excusa para preparar un ataque contra edificios gubernamentales en Kiev.