Bloomberg Línea — Wall Street ha atravesado 2026 entre preocupaciones macroeconómicas, fuertes movimientos entre sectores y cambios rápidos en las posiciones de los inversionistas. Nada de eso ha impedido que el S&P 500 siga avanzando: el principal índice de la bolsa estadounidense acumula 26 máximos históricos en lo que va del año.
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Scott Rubner, analista de Citadel Securities, identifica diez razones detrás de esa resistencia, desde las ganancias empresariales y las valoraciones hasta los flujos de inversión y el mercado de opciones.
Las señales muestran un cambio en la composición de la demanda. El análisis incluye el regreso del inversor minorista, las entradas en ETF, las recompras corporativas, el menor desapalancamiento y una volatilidad que empieza a facilitar una mayor exposición de las estrategias sistemáticas.
Rubner sintetiza el punto de partida al afirmar que “el equilibrio de los flujos está cambiando en una dirección más constructiva”. Ninguna de las diez señales determina por sí sola el rumbo del S&P 500, pero el informe destaca que varias comienzan a reforzarse al mismo tiempo que disminuye la presión vendedora.

Ganancias, valoraciones y regreso de los compradores
La primera razón son los resultados empresariales. La temporada del segundo trimestre apunta a uno de los mayores niveles de sorpresas positivas registrados, con un crecimiento de las ganancias por acción del S&P 500 cercano al 33%, el ritmo más fuerte fuera de los periodos de recuperación posteriores a una recesión.
Con 429 de las 503 compañías reportadas, hasta ayer, equivalentes al 74% del peso del índice, las revisiones de beneficios siguen la trayectoria ascendente más pronunciada desde al menos 2000. Para Rubner, el mensaje corporativo es claro: “Las ganancias son mejores de lo esperado, y por un amplio margen”.
La segunda razón está en las valoraciones. El S&P 500 se ha abaratado en relación con sus beneficios esperados pese a marcar máximos históricos: su múltiplo precio/ganancia a 12 meses cayó a cerca de 20,1 veces, desde 23,1 veces en octubre, una compresión aproximada del 15%.
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La clave es que las estimaciones de ganancias están creciendo más rápido que las cotizaciones. El S&P 500 equiponderado se negocia cerca de 17,1 veces, mientras el múltiplo del Nasdaq 100 está por debajo de su promedio de diez años y se sitúa apenas en el percentil 11 frente al último año.
La tercera razón es el apalancamiento, es decir, el uso de deuda para aumentar el tamaño de las posiciones. Citadel Securities considera que buena parte del proceso de reducir ese apalancamiento ya se produjo, por lo que también habría disminuido la presión de venta asociada a ese ajuste.
Si la volatilidad continúa bajando, algunas estrategias sistemáticas podrían volver a elevar sus posiciones. Rubner sostiene que “el próximo flujo mecánico significativo puede ser de reapalancamiento en lugar de desapalancamiento”, es decir, el movimiento podría pasar de reducir posiciones a aumentarlas.

La cuarta razón es el regreso del inversor minorista. Este segmento volvió a ser comprador neto en la plataforma de Citadel Securities durante la semana previa al informe, tras revertir las ventas registradas al cierre de junio. La capitulación en acciones al contado perdió fuerza y la participación comenzó a recuperarse.
Sin embargo, las opciones muestran que todavía existe cautela. El volumen diario medio en opciones sobre ETF amplios alcanzó un récord de 3,1 veces el promedio mensual, mientras la prima neta diaria en opciones de venta rondó US$29 millones, unas ocho veces el promedio del último año. Es decir, la actividad y el gasto en protección están muy por encima de sus niveles habituales.
Flujos pasivos, recompras y un índice que resiste
La quinta razón son los flujos pasivos. Las asignaciones de los hogares han generado alrededor de US$1,6 billones en entradas hacia ETF durante 2026, equivalentes a unos US$7.500 millones diarios. Ese ritmo supera en 55% el récord anterior.
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Solo julio recibió casi US$350.000 millones, el mayor volumen mensual registrado. Cuatro de los diez meses con mayores entradas de la serie han ocurrido en 2026. Para Rubner, “el comprador pasivo estructural nunca se fue”, una fuente de demanda que permaneció activa durante las turbulencias.
La sexta razón son las recompras corporativas. La ventana vuelve a abrirse con más de US$1 billón en autorizaciones anunciadas, la mayor cantidad registrada para este momento del calendario. Además, agosto ha sido históricamente uno de los meses más fuertes para su ejecución.
El alcance de esas recompras también rebasa a las grandes tecnológicas. Cerca del 70% de las mayores autorizaciones acumuladas en el año procede de sectores distintos de tecnología, una distribución que puede extender la demanda corporativa hacia un número mayor de acciones.

La séptima razón está en la propia construcción del índice. El S&P 500 no refleja necesariamente el comportamiento de la acción promedio. En jornadas de 2026 en las que el índice de semiconductores SOX cayó más de 3%, el S&P 500 retrocedió en promedio solo 0,8%.
Durante los últimos 20 años, la caída media del S&P 500 en sesiones similares había sido de 2,4%. La concentración y el destino de los flujos pasivos permiten que convivan fuertes correcciones bajo la superficie con un índice principal resistente.
Amplitud, menor volatilidad y demanda por subidas
La octava razón es la mejora de la amplitud. Más del 70% de los componentes del S&P 500 cotiza por encima de su media móvil de 200 días, el nivel más elevado desde diciembre de 2024. Al mismo tiempo, las correlaciones realizadas a uno y tres meses están cerca de mínimos históricos.
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La combinación de mayor amplitud, menor correlación y elevada dispersión amplía las diferencias entre acciones. El S&P 500 equiponderado también ha superado al índice ponderado por capitalización durante el periodo analizado, otra señal de una participación más extendida.
La novena razón es la caída de la volatilidad. A medida que las ventanas de volatilidad realizada a 30 y 60 días se reajustan a niveles inferiores, las estrategias sistemáticas pueden disponer de mayor capacidad para asumir exposición.
La volatilidad implícita media a tres meses de los diez mayores componentes del SOX por ponderación cayó casi 20 puntos durante agosto. Según Rubner, “una menor volatilidad ya no solo está describiendo el mercado. Está empezando a cambiar las matemáticas de los flujos”.

La décima razón aparece en las opciones, contratos que permiten tomar posiciones sobre futuros movimientos de las acciones. El 4 de agosto fue la sesión con mayor actividad registrada en opciones de compra del S&P 500, que permiten beneficiarse de una subida, con un volumen cercano al doble del promedio de un año y 10% superior al récord de mayo.
Entre el 30 de julio y el 5 de agosto también se registró el mayor volumen de opciones de compra del S&P 500 para cinco sesiones. A la vez, cerca del 35% de las compañías del índice muestra una estructura de precios en la que las opciones vinculadas a subidas son relativamente más caras, la mayor proporción registrada.
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Los inversores empiezan así a pagar por exposición a movimientos alcistas mientras otras fuentes de demanda recuperan capacidad. Agosto puede mostrar hasta dónde llega esa confluencia, mientras septiembre plantea otra variable: cuánto poder comprador quedará disponible si el posicionamiento aumenta durante las próximas semanas.













