Nuevo conflicto con España expone el aislamiento de Ortega y Murillo en Nicaragua

Es la segunda vez en los últimos cuatro años que Nicaragua queda sin embajador en Madrid.

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Una bandera nacional española ondea.
30 de enero, 2026 | 09:22 AM

Bloomberg Línea — Las relaciones entre España y Nicaragua han vuelto a deteriorarse tras la expulsión cruzada de diplomáticos, una decisión que Madrid calificó como una medida “injustificada” adoptada por el Gobierno nicaragüense.

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La tensión se produjo tras la expulsión del embajador español en Managua, Sergio Farré Salvá, y la posterior respuesta de Madrid, el domingo 25 de enero, que ordenó la salida del embajador nicaragüense en España, Mauricio Carlo Gelli, en aplicación del principio de reciprocidad diplomática.

Este jueves, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, dijo a la prensa, antes de una reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea que la expulsión del diplomático español como “absolutamente injusta” y señaló que se realizó de manera sumaria, dándole 24 horas para abandonar el país.

Pese al deterioro de las relaciones con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, Albares subrayó que España seguirá trabajando por mantener “las mejores relaciones con el pueblo hermano de Nicaragua”.

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Antecedentes recientes

En noviembre 2021, España rechazó los resultados de las elecciones generales en las que Ortega se reeligió por cuarto mandado consecutivo desde 2007, tras detener a los principales candidatos con posibilidad de arrebatarle la presidencia.

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“Nicaragua ha instaurado en el país un régimen represivo y autoritario amparado por un marco legislativo regresivo y la connivencia de los poderes Legislativo y Judicial, controlados por Ortega”, dijo el gobierno español entonces.

La declaración derivó en que el gobierno nicaragüense acusara a España de supuesta injerencia en asuntos internos, dejando a ambos países sin representación diplomática plena durante meses, hasta que las relaciones se normalizaron parcialmente en 2023 con el nombramiento de nuevos embajadores.

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Sin embargo, el actual episodio reaviva un patrón de Ortega y Murillo de expulsar o o limitar la labor de embajadores y organismos, incluidos representantes de la Unión Europea, Brasil, Colombia, la Santa Sede y agencias de Naciones Unidas.

Sobre ello, Roger Reyes, vocero de la Plataforma de Unidad por la Democracia (Pude), dijo que “España entiende que el régimen no es el pueblo nicaragüense” y que las expulsiones “revelan la verdadera estrategia de Ortega y Murillo, el autoaislamiento deliberado. Rompen relaciones con las democracias para evadir las acusaciones de crímenes de lesa humanidad que pesan sobre ellas y se acercan solo a Rusia, China, Irán buscando protección en regímenes autoritarios”.

España, por su parte, ha concedido la nacionalidad a más de un centenar de opositores nicaragüenses despojados de su ciudadanía.

El deterioro de las relaciones se da mientras persiste una gran dependencia del exterior. Según el organismo cívico Hagamos Democracia, casi la mitad de los hogares nicaragüenses recibió remesas en el último trimestre de 2025, con EE.UU. (61,6%), Costa Rica (21,7%) y España (15,3%) como principales países de origen.

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