Bloomberg Línea — América Latina sigue de cerca la evolución de un posible “Súper Niño”, un evento que, de acuerdo con los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), tiene altas probabilidades de alcanzar una intensidad “muy fuerte”.
Esto ha llevado a varios países de la región a emitir alertas y activar planes de prevención ante riesgos de sequías, lluvias extremas, altas temperaturas y pérdidas agrícolas.
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La NOAA declaró el inicio del fenómeno el 11 de junio y precisó que existe un 63% de probabilidad de que las temperaturas superficiales del mar superen los 2,0 °C.
De confirmarse, sería uno de los eventos más intensos registrados desde 1950, con un 97% de probabilidades de que persista hasta 2027.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) dijo este viernes que el fenómeno continúa intensificándose de forma constante y se espera que domine los patrones climáticos globales durante la temporada de agosto a octubre de 2026, “aumentando la probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en gran parte del mundo y provocando cambios significativos en los patrones de lluvia”.
El pronóstico de precipitaciones para agosto-octubre de 2026 muestra patrones propios de un fenómeno clásico y fuerte de El Niño. Se esperan condiciones más húmedas de lo normal en todo el Gran Cuerno de África; partes de Asia Central; el sur de Europa; el oeste de Norteamérica (al sur de los 45°N); y el sureste de Sudamérica.
Por el contrario, es más probable que se den condiciones más secas de lo normal en el subcontinente indio; el sur y el este de Australia; el sur de Centroamérica y partes del Caribe; el noroeste de Sudamérica y el norte de Europa.
El impacto climático se suma a la crisis de suministros globales. El economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Máximo Torero, alertó que la región enfrenta un “golpe doble” debido a las alteraciones meteorológicas combinadas con la reducción de fertilizantes y semillas derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz.
El fenómeno amenaza, además, con disparar los precios de los alimentos y generar hambruna. JPMorgan (JPM) estimó que El Niño amenaza con sumar 0,3 puntos porcentuales a la inflación mundial el próximo año, lo que afectaría con especial dureza a los mercados emergentes.
Impacto en Sudamérica
En Perú, el Servicio Meteorológico (Senamhi) mantiene alerta hasta abril de 2027 y proyecta temperaturas muy superiores a lo normal en toda la costa, lluvias localizadas y una afectación a la actividad pesquera, ya que las especies marinas se replegarán a mayor profundidad.
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La presidenta peruana, Keiko Fujimori, anunció que su prioridad será un plan de “prevención oportuna”.
En Chile, el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) divide sus alertas: recomienda reservas de agua en el norte altiplánico por escasez de lluvias; preparación para inundaciones en la zona centro y centro-sur; y protección contra el frío en la zona austral.
El Servicio Meteorológico Nacional de Argentina (SMN) prevé un aumento de lluvias y temperaturas al norte y sur del país. En el noroeste, que comprende provincias como Salta, Jujuy y Tucumán, se anticipa un incremento de precipitaciones durante la primavera y el verano que podría derivar en crecidas de ríos.
En Brasil, el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), a través del meteorólogo Gilvan Sampaio, pronostica sequía en el norte y este del Amazonas, y lluvias intensas en el sur, con severas consecuencias para la agricultura.
En Colombia, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) prevé menores lluvias en las regiones Pacífica, Andina y Caribe, lo que “podrían generar una reducción progresiva en los caudales de ríos y quebradas, menores niveles en embalses y reservorios, afectaciones en la disponibilidad del recurso hídrico para consumo humano, actividades agropecuarias, generación hidroeléctrica y sostenimiento de ecosistemas estratégicos”.
En Ecuador, el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) realiza monitoreos frente a las costas de Esmeraldas, Manta y Santa Elena, e incluso ha comenzado a probar un vehículo submarino autónomo en Galápagos.
La Secretaría de Emergencia Nacional de Paraguay (SEN), por su parte, ya mantiene reuniones con el Ministerio de Agricultura y productores para planificar acciones preventivas ante posibles inundaciones.
En Venezuela, el Observatorio Nacional de la Crisis Climática prevé un episodio intenso de El Niño, con una disminución leve a moderada de las lluvias, aunque sin alcanzar niveles de sequía extrema.
En Uruguay, el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) prevé que el fenómeno será entre fuerte y muy fuerte y aumentará la probabilidad de lluvias por encima de lo habitual durante la primavera y el verano.
El Niño podría favorecer un mayor caudal en represas hidroeléctricas, pero también elevar el riesgo de inundaciones, afectar la producción agropecuaria y generar impactos sanitarios asociados a la humedad, la proliferación de mosquitos y enfermedades vinculadas al agua contaminada.
México y Centroamérica
El Foro del Clima de Centroamérica, integrado por Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá, dijo que el istmo enfrentará un déficit de lluvias y un aumento de las temperaturas.
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La alerta regional está en el Corredor Seco, una franja geográfica que se extiende desde el sur de México hasta Panamá y donde residen 10,5 millones de personas dedicadas a la agricultura de subsistencia.
El director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos (WFP, en inglés) de las Naciones Unidas, Carl Skau, dijo a EFE que constató tras una gira por la zona que la falta de precipitaciones ya destruyó cultivos básicos en comunidades que llevaban hasta cuatro semanas sin lluvia.
En México, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) informó el 9 de julio durante la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum que se esperan incrementos de temperaturas y un aumento en la temporada de ciclones del Pacífico, con una estimación de entre 18 y 21 fenómenos para 2026.
Como acción preventiva, el Gobierno mexicano informó que trabaja en implementar en un sistema de alertas tempranas que envíe notificaciones a teléfonos celulares en zonas de riesgo.