Bloomberg Línea — El desarrollo acelerado de un episodio de El Niño, que podría situarse entre los seis más intensos desde 1870, vuelve a colocar a América Latina ante un riesgo de presiones inflacionarias, alteraciones en la actividad económica y posibles repercusiones para la política monetaria.
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Los analistas Beatriz García Núñez y Francisco Campos sostienen que el fenómeno comenzó a desarrollarse en mayo de 2026 y que “un El Niño (muy) fuerte se está desarrollando, reconfigurando los patrones de lluvias y temperaturas en América Latina y, por tanto, planteando riesgos al alza para la inflación”, una evolución que, según sus estimaciones, se prolongará hasta el primer trimestre de 2027.
Las previsiones del banco apuntan a una probabilidad del 97% de que el episodio alcance una intensidad fuerte y cercana al 80% de que sea muy fuerte, con anomalías de temperatura del mar superiores a los 2 grados centígrados.
Esa rapidez de desarrollo diferencia este episodio de los registrados en 2015-2016 y 2023-2024 y lleva a Deutsche Bank a anticipar que sus efectos podrían concentrarse en un periodo más corto, especialmente sobre los precios de los alimentos y la energía.

Los países con el mayor riesgo inflacionario
El análisis econométrico elaborado por Deutsche Bank concluye que Colombia y Perú son las economías latinoamericanas donde El Niño tendrá un mayor impacto sobre la inflación.
Tras ponderar las probabilidades de intensidad del fenómeno, el banco estima que el índice de precios podría aumentar alrededor de 1,4 puntos porcentuales en Colombia y 1,1 puntos en Perú antes de finalizar 2026, frente a incrementos de 0,4 puntos en Brasil y 0,3 puntos en Chile, mientras que en México el efecto no alcanza significación estadística.
En Colombia, la elevada dependencia de la generación hidroeléctrica y la vulnerabilidad de la producción agrícola convierten al país en uno de los más expuestos.
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Las sequías pueden reducir el nivel de los embalses, elevar los precios de la electricidad e incrementar el riesgo de racionamientos y apagones, al tiempo que afectan cultivos como el café.
Los economistas de Deutsche Bank destacan que “Colombia, junto con Perú, es uno de los pocos países donde los efectos inflacionarios de El Niño son lo suficientemente grandes como para seguir siendo estadísticamente significativos”, mientras que la actividad económica también podría resentirse, aunque sin resultados estadísticamente concluyentes.
Perú afronta una exposición aún más directa debido al peso de la pesca en su economía. El calentamiento de las aguas reduce la disponibilidad de nutrientes y afecta las capturas de anchoveta y sardina, con efectos posteriores sobre la industria procesadora.

A ello se suman lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos de tierra y posibles interrupciones en la minería y el transporte. Según Deutsche Bank, “el impacto estanflacionario de El Niño sobre la economía peruana, aunque temporal, puede ser sustancial”, con un aumento significativo de la inflación y una caída de la actividad que podría acercarse a 1,5 puntos porcentuales.
Los países con un efecto moderado
Brasil presenta un perfil distinto. Las sequías afectan principalmente al norte del país, mientras que el sur suele registrar lluvias abundantes. El banco identifica riesgos para la agricultura y para los costos de la electricidad, aunque sus estimaciones apuntan a efectos limitados y estadísticamente no significativos.
No obstante, advierte de que los elevados precios de los fertilizantes y las restricciones en el suministro de fosfatos podrían hacer que el sector agrícola sea más vulnerable que durante anteriores episodios de El Niño.
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En Chile, el impacto también sería relativamente moderado. Las lluvias pueden afectar infraestructuras y redes de transporte en la zona central, mientras que las sequías incrementan los costos operativos del sector minero en el norte.
El informe recuerda que las precipitaciones superiores a la media ya han provocado inundaciones, cortes de carreteras y daños materiales, aunque la repercusión macroeconómica histórica del fenómeno ha sido inferior a la observada en otras economías de la costa del Pacífico.
México constituye el caso menos expuesto entre las principales economías analizadas. Aunque El Niño puede provocar sequías y afectar la disponibilidad de agua y la producción agrícola, Deutsche Bank considera que “estos efectos adversos pueden verse parcialmente compensados por efectos positivos derivados de un mayor crecimiento de la economía estadounidense, así como por un menor riesgo de huracanes a lo largo de la costa oriental del país”, un factor que contribuye a que el impacto agregado sobre la inflación y la actividad no resulte estadísticamente significativo.

Estos son los motivos por los que no encuentra evidencia estadísticamente significativa sobre la evolución de la inflación o de la actividad.
Además de las diferencias nacionales, el informe subraya que el fenómeno puede generar efectos regionales relevantes sobre el comercio internacional.
Como antecedente, recuerda que durante el episodio de 2023 la reducción de las lluvias disminuyó el nivel de los embalses que abastecen al Canal de Panamá, obligando a restringir el tránsito de buques y reduciendo un 32% el volumen de carga en enero de 2024 respecto al mismo mes del año anterior.
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Bancos centrales, tasas y el papel del dólar
Más allá del impacto sobre la inflación, Deutsche Bank considera que la respuesta de los bancos centrales dependerá del contexto macroeconómico de cada país y no únicamente del fenómeno climático.
Los autores sostienen que “al tratarse de un choque transitorio de oferta, El Niño se entiende mejor como un amplificador que como un impulsor autónomo de la política monetaria”, de forma que su influencia dependerá de la evolución previa de la inflación, de la credibilidad de cada banco central y de las condiciones financieras internacionales.
Dentro de ese marco, el banco identifica al Banco de la República de Colombia como la institución con mayor probabilidad de reaccionar mediante la política monetaria, debido a unas expectativas de inflación elevadas, una inflación persistente y desequilibrios macroeconómicos más amplios.

En el extremo opuesto sitúa al Banco Central de Chile, que dispondría de mayor margen para no responder directamente al shock siempre que las expectativas de inflación permanezcan ancladas y la actividad económica continúe mostrando debilidad.
La evaluación para Brasil, México y Perú es más condicionada. En Brasil, Deutsche Bank considera que “el episodio de 2026-2027 podría hacerse eco del episodio de 2015-2016 en Brasil, en el que el choque se suma a un contexto político más amplio y a unas condiciones externas difíciles para impedir que el Bacen relaje una postura de política monetaria altamente restrictiva”, una valoración que sitúa el fenómeno climático como un factor adicional dentro de un contexto macroeconómico ya complejo.
En México, las presiones adicionales sobre los precios de los alimentos podrían reforzar el escenario contemplado por la entidad de una subida de tipos vinculada a la evolución de la Reserva Federal. En Perú, el banco prevé que la autoridad monetaria deba equilibrar el aumento potencial de la inflación con el deterioro de la actividad económica antes de decidir el rumbo de los tipos de interés.
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El informe también sitúa el comportamiento del dólar estadounidense entre los factores externos que pueden amplificar los efectos de El Niño.
Al revisar el episodio de 2015-2016, Deutsche Bank recuerda que la apreciación global del dólar coincidió con la caída del precio del petróleo, la incertidumbre sobre el inicio del ciclo de subidas de tipos de la Reserva Federal y una mayor volatilidad en los mercados chinos, circunstancias que contribuyeron a mantener una inflación elevada en algunos países de la región.
Para el episodio actual, la entidad vuelve a señalar que un posible endurecimiento monetario por parte de la Fed, junto con el impacto del petróleo, constituye un riesgo adicional para las perspectivas de tipos de interés en América Latina, especialmente en Chile y México.

Aunque Deutsche Bank prevé que las presiones derivadas de El Niño sean temporales, considera que la combinación entre inflación, política monetaria y condiciones financieras internacionales determinará la magnitud final del impacto.
La evolución de los precios de los alimentos, de la electricidad, de las expectativas de inflación, del dólar y de las decisiones de los bancos centrales marcará el alcance económico de un fenómeno climático que todavía continuará desarrollándose durante los próximos meses.













