La millonaria inversión que necesita América Latina para conservar su biodiversidad, según el BID

El reto para América Latina es orientar la planificación, la inversión y los incentivos económicos hacia la conservación de la naturaleza y sus beneficios para las generaciones presentes y futuras, según el reporte.

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Bloomberg Línea — Los flujos actuales de financiamiento para la biodiversidad en América Latina y el Caribe totalizan unos US$17.000 millones al año, pero necesita cerca de US$170.000 millones anuales para proteger sus ecosistemas y restaurarlos, según un informe divulgado este martes.

La brecha de financiamiento es de casi US$153.000 millones, equivalente al 2,1% del PIB regional, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

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“Los flujos actuales de financiamiento cubren apenas una décima parte de las necesidades estimadas para la conservación, restauración y uso sostenible de la biodiversidad”, manifestó Ángela María Penagos Concha, directora de la Oficina de la Cepal en Bogotá y Supervisora Adjunta de la Unidad de Agua y Biodiversidad.

Cerca del 60% de estas necesidades de financiamiento verde en la región están asociadas a la transición hacia una agricultura y ganadería más sostenibles.

El financiamiento para la biodiversidad debe entenderse como una agenda de desarrollo económico y no únicamente como una cuestión ambiental, según el informe ‘La brecha de financiamiento de la biodiversidad en América Latina y el Caribe: necesidades, flujos y estrategias de movilización hacia 2030′.

Explica que la pérdida de biodiversidad amenaza la productividad, la disponibilidad de agua, las finanzas públicas, las exportaciones, las oportunidades de inversión y la estabilidad económica en toda la región.

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“América Latina y el Caribe tiene una oportunidad única para convertirse en líder mundial en financiamiento para la naturaleza”, comenta Gregory Watson, jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del BID. “La biodiversidad de la región sostiene a las comunidades, respalda la actividad económica y fortalece su resiliencia frente a los impactos climáticos y ambientales”.

Según explicó, el desafío consiste en alinear la planificación, la inversión y los incentivos económicos con los resultados de conservación. “Cerrar la brecha de financiamiento de la biodiversidad no es solo un imperativo ambiental, sino también una oportunidad de desarrollo para la región”, dijo.

El efecto positivo de las inversiones en conservación

El informe da cuenta de que las inversiones en capital natural pueden generar empleo, fortalecer la resiliencia, aumentar la competitividad y atraer inversión privada.

El cierre de la brecha de financiamiento de la biodiversidad requiere mejorar la eficiencia del gasto existente, reformar incentivos perjudiciales para la biodiversidad, fortalecer el financiamiento público, ampliar la participación del sector privado y escalar instrumentos y mecanismos financieros innovadores, indican.

“Cerrar esta brecha requerirá un mejor uso de los recursos existentes y financiamiento adicional, haciendo de la naturaleza un motor de la transformación productiva necesaria para reducir las desigualdades y avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible”, apuntó Angela María Penagos Concha, directora de la Oficina de la Cepal en Bogotá.

Con políticas públicas adecuadas, instituciones sólidas, inversión privada y cooperación internacional, América Latina y el Caribe puede proteger su riqueza natural y aprovecharla como motor de desarrollo sostenible, según el reporte.

Un escenario de transformación ambicioso podría reducir la brecha de financiamiento en aproximadamente 74% para 2030, mediante la movilización combinada de recursos públicos, capital privado, herramientas financieras innovadoras y la reorientación de subsidios, según la estimación del BID y la Cepal.

Pérdida acelerada de la fauna silvestre

América Latina y el Caribe registró una caída del 95% en el tamaño medio de las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas entre 1970 y 2022, según el Informe Planeta Vivo 2026 publicado recientemente por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

La caída de las poblaciones de fauna silvestre en América Latina supera el promedio mundial.

“La región de América Latina y el Caribe, que alberga a seis de los siete países megadiversos del continente americano, países especialmente ricos en naturaleza y especies que solo se encuentran allí, está afectada por multitud de amenazas”, señala el Informe Planeta Vivo 2026.

Los factores de “tan abrupto declive” son la conversión de pastizales, bosques y humedales, la construcción de presas en los ríos, la sobreexplotación de especies y, con mayor intensidad que en otras regiones, el cambio climático y las enfermedades.

En algunos casos, explica WWF, los motores del cambio interactúan entre sí.

Por ejemplo, los efectos del cambio climático en los anfibios pueden hacerlos más vulnerables a infecciones.

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América Latina tuvo una mayor pérdida de la fauna silvestre desde 1970 en comparación a África (80%) y Asia-Pacífico (49%).

Mientras que en Estados Unidos y Canadá (28%) y Europa y Asia Central (23%) se ven descensos menores, porque las pérdidas a gran escala en esos sitios ocurrieron antes a la línea base de 1970.

El Informe Planeta Vivo 2026 de WWF revela que el tamaño medio de las poblaciones de fauna silvestre monitorizadas se redujo un 73% entre 1970 y 2022 en el mundo (mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces).

El descenso más pronunciado se da en los ecosistemas de agua dulce (85%), seguidos por los terrestres (69%) y marinos (59%).

El reporte abarca casi 35.803 tendencias de 5.790 especies de vertebrados.

“Los registros de extinciones documentadas muestran que hoy por hoy están desapareciendo especies a un ritmo 100 veces mayor, o más, que en épocas anteriores a la humanidad”, indica WWF.

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