Bloomberg — Las perspectivas empresariales de Alemania bajaron a principios de año, con la economía aún deslucida a pesar de la promesa de grandes inversiones gubernamentales por venir.
El índice de expectativas del instituto Ifo cayó inesperadamente hasta 89,5 desde 89,7 en diciembre, según un informe publicado el lunes. Los economistas de una encuesta de Bloomberg habían pronosticado un aumento hasta 90,3. Una medida de las condiciones actuales subió.
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“La economía alemana comienza el nuevo año con poco ímpetu”, declaró el presidente del Ifo, Clemens Fuest, en un comunicado. El clima empresarial aumentó bruscamente entre los fabricantes, mientras que se deterioró en el sector servicios.

La mayor economía europea se expandió en 2025 por primera vez en tres años, iniciando una incipiente recuperación que se espera sea impulsada por los desembolsos del gobierno en infraestructuras y defensa. Aunque el crecimiento del 0,2% del año pasado sigue siendo “insatisfactorio” para el canciller Friedrich Merz, algunas de las últimas previsiones ofrecen motivos para el optimismo.
El Bundesbank predice que la economía repuntará a lo largo de 2026, y el Fondo Monetario Internacional elevó la semana pasada sus perspectivas para el año a una expansión del 1,1%. Los inversores se muestran igualmente confiados, con las expectativas en el nivel más alto desde mediados de 2021.
Los retos persisten. Una encuesta independiente mostró que el sector manufacturero siguió contrayéndose en enero, aunque a un ritmo más lento que antes, ya que las empresas luchan por sortear las tensas relaciones comerciales con EE.UU. y la dura competencia china.
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El fabricante de productos químicos BASF SE comunicó una caída de sus beneficios la semana pasada, lo que subraya una prolongada recesión en un sector que lidia con el exceso de capacidad y la debilidad de la demanda, en particular de su cliente clave, la industria automovilística. Volkswagen, Porsche y Audi están recortando su capacidad de producción y su plantilla en Alemania.
A esto se suma la renovada incertidumbre sobre el comercio. El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó la semana pasada con nuevos aranceles por sus planes sobre Groenlandia y, aunque se retractó a los pocos días, la maniobra sirvió como recordatorio de que las realidades económicas pueden cambiar de la noche a la mañana.
Con la colaboración de Kristian Siedenburg, Joel Rinneby, Harumi Ichikura y Steven Arons.
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