Bloomberg Línea — La banca de América Latina registró utilidades por US$88.996 millones en 2025, un 31% más que un año antes, impulsada por un entorno de tasas de interés elevadas, crecimiento del crédito en términos nominales y la apreciación de varias monedas de la región, según un informe de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).
En una nota compartida a Bloomberg Línea, la Federación destacó varios factores como la prudencia de los administradores de las entidades bancarias, políticas de otorgamiento de crédito “basadas en la evidencia” y en el pronóstico del riesgo financiero, unas líneas claras de producto y “un seguimiento de la cartera cuidadoso que evite posibles dolores de cabeza”.
“Esto será sostenible si la economía sigue creciendo, si el ingreso de los hogares se mantiene y si además la inversión privada encuentra mejores incentivos para materializarse”, afirmó Felaban en la nota. En caso contrario, “es previsible que estos resultados se moderen. El sector financiero y bancario nunca es ajeno a lo que ocurra con la economía”.
En 2025, Brasil lideró ampliamente la región con una utilidad neta acumulada de US$45.841 millones, seguido por México con US$17.110 millones.
Más atrás se ubicaron Chile (US$5.875 millones), Perú (US$4.207 millones) y Colombia (US$3.803 millones millones), consolidándose como los cinco mercados con mayores utilidades netas acumuladas entre los países analizados.
A estos les siguen Panamá (US$2.681 millones), Argentina (US$2.103 millones), República Dominicana (US$1.289 millones), Guatemala (US$1.246 millones) y Uruguay (US$1.095 millones)
El año pasado ofreció un entorno especialmente favorable para la generación de ingresos de la banca de Latinoamérica, en donde Brasil, México y Chile concentraron el 77% de las utilidades netas, según el reporte.
La desinflación avanzó más lentamente de lo esperado, los bancos centrales redujeron las tasas de interés en menor medida de lo previsto y el crédito continuó creciendo en términos nominales.
Esto permitió que los bancos mantuvieran una elevada rentabilidad sobre sus activos, mientras el costo de una parte importante de sus depósitos se ajustó con mayor lentitud.
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Según el informe de Felaban, la independencia de los bancos centrales también sigue siendo un pilar para preservar la estabilidad macroeconómica y reducir la probabilidad de episodios de alta inflación.
“En una muestra comparable de grandes bancos, el margen neto de intereses de América Latina alcanzó el 5,5% frente al 3% para los bancos emergentes, excluyendo China”, dijo a Bloomberg Línea el economista del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), Jonathan Fortun. “Esa diferencia es demasiado amplia para ser únicamente cíclica”.
Fortun dice que la región combina baja penetración del crédito, mercados relativamente concentrados, costos elevados para cambiar de banco y una base de depósitos predominantemente local.
“Todo ello permite mantener márgenes superiores a los de otras regiones. La paradoja es que la baja profundización financiera no impide la rentabilidad bancaria, sino que ayuda a explicarla”, comentó el analista del IIF.
Además, la apreciación de varias monedas frente al dólar amplificó el crecimiento de las utilidades expresadas en esa divisa.
El incremento de 2025 refleja las utilidades consolidadas en dólares, por lo que incorpora tanto el crecimiento de las ganancias en moneda local como la apreciación de varias divisas de la región durante 2025.
Esta misma traducción cambiaria explica parte del aumento de 18% de los activos bancarios medidos en dólares, según Fortun.
¿Qué hay detrás de los mayores crecimientos?
En moneda local, los mayores crecimientos interanuales de las utilidades se observaron en Colombia (71%), Ecuador (43%) y Bolivia (42%), mientras que Uruguay fue el único país que registró resultados negativos en ese período.
Para Fortun, este resultado debe interpretarse con cuidado.
Analiza que el aumento de 71% de las utilidades en Colombia representa, en buena medida, una normalización después de dos años débiles y de provisiones extraordinarias.
“Allí, la mejora reciente de la calidad de activos y las tasas nuevamente altas permiten que los márgenes continúen expandiéndose durante 2026”, dijo.
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En el caso de Bolivia, el aumento de 42% de la utilidad no reflejaría una expansión equivalente de la intermediación financiera.
Con tasas activas reguladas, asignaciones obligatorias de cartera, escasez de divisas y débil crecimiento real del crédito, buena parte de la generación incremental de ingresos proviene de comisiones, servicios de pago, operaciones transaccionales y actividades vinculadas al acceso y manejo de moneda extranjera.
Según el analista del IIF, los bancos pueden mostrar utilidades nominales crecientes al mismo tiempo que el canal tradicional de intermediación se debilita.
En ese contexto, “la rentabilidad contable dice menos sobre la capacidad del sistema para movilizar ahorro hacia crédito productivo”.
En otros países de la región como Argentina las variaciones de las utilidades continúan dominadas por el tipo de cambio y la contabilidad en alta inflación. Por ello, “el crecimiento interanual de la utilidad revela más sobre el punto del ciclo que sobre la solidez relativa de cada sistema”, apuntó.
Retorno sobre activos y patrimonio
Felaban explica que la rentabilidad sobre el activo (ROA) de la banca latinoamericana promedió 1,54% al cierre de 2025, por encima del trimestre previo (1,42%) y del nivel observado un año antes (1,44%).
Perú (2,5%), República Dominicana (2,2%) y Paraguay (2,2%) encabezaron ese indicador en la región.
En contraste, Costa Rica, Honduras y Argentina presentaron los niveles más bajos (0,8%, 1% y 1%, en ese orden).
Entre tanto, la rentabilidad sobre el patrimonio (ROE) de la banca regional promedió 14,2% en el año 2025, por encima del trimestre anterior (13,9%) y del nivel registrado un año antes (13,9%).
Argentina, aunque mantuvo un resultado positivo, fue el único país con ROE de un solo dígito, mientras que los sistemas bancarios de República Dominicana, Uruguay y Perú fueron los más destacados (19,3%, 18,4% y 17,7%, respectivamente).
El economista del IIF dice que el mismo entorno que impulsó las utilidades también comenzó a presionar la calidad de la cartera.
Es así que las tasas de interés elevadas que ampliaron los márgenes financieros redujeron al mismo tiempo la capacidad de pago de los deudores.
El informe de Felaban dice que la cartera vencida de la banca regional aumentó un 46% interanual hasta el cuarto trimestre de 2025 y totalizó US$94.506 millones.
Con esto, el indicador agregado de morosidad se elevó a 2,71% frente a 2,47% un año antes.
Concentración regional de las utilidades
El economista del IIF dice que la concentración regional de las utilidades es sobre todo una cuestión de tamaño de las economías.
Brasil y México, las dos mayores economías de la región, concentran çerca de siete de cada diez dólares de los activos del sistema financiero regional.
Para Felaban, los sistemas financieros y bancarios tienen un tamaño relativo armónico con el de cada economía, el nivel de desarrollo financiero, el nivel de sofisticación de los servicios financieros, el consumo de los hogares, la formación bruta de capital fijo y el grado de profundización de los mercados de capitales.
En Brasil, las tasas de interés altas todavía sostienen los márgenes, pero el mayor costo de riesgo comienza a concentrarse en la banca pública y en el crédito agropecuario.
“La respuesta está apareciendo en la composición del balance, con menor apetito por crédito corporativo y una rotación hacia segmentos más defensivos, como nómina e hipotecas”, indicó Fortun.
En México, el crédito continúa creciendo, principalmente por consumo, pero las utilidades perdieron impulso durante el segundo trimestre a medida que aumentaron las provisiones y se moderaron los márgenes, de acuerdo al IIF.
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La trayectoria para 2026
Para el IIF, la pregunta para 2026 no es si la banca latinoamericana seguirá siendo rentable, sino de dónde provendrá esa rentabilidad y cuánto deberá reservar para cubrir el deterioro acumulado.
“La solvencia agregada de 16,8%, los márgenes todavía elevados y el fondeo predominantemente doméstico reducen el riesgo de una crisis sistémica”, dijo Fortun. “Sin embargo, parece improbable repetir un crecimiento de utilidades de 31%”.
De acuerdo con el analista, la utilidad agregada dirá cada vez menos y los indicadores adelantados, formación de nueva mora, costo de riesgo, provisiones, composición del crédito, costo de los depósitos y evolución del capital dirán cada vez más.
El escenario central del IIF es una normalización de las utilidades con mucha mayor dispersión entre países, carteras y modelos de fondeo.
En términos regionales existen tres posibles trayectorias.
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Una flexibilización monetaria ordenada reduciría los márgenes, pero aliviaría el costo del crédito, permitiría recuperar volúmenes y estabilizaría la mora.
Para Fortun, sería un escenario de menor crecimiento de utilidades, pero de mejor calidad.
Entre tanto, un escenario de inflación persistente mantendría los márgenes altos durante algunos trimestres más, aunque a costa de mayor morosidad y provisiones. “Ese es probablemente el riesgo más relevante porque prolongaría la apariencia de fortaleza antes de deteriorar el resultado final”.
En un escenario de recesión acompañada por depreciaciones cambiarias produciría el ajuste más severo, al combinar menor crédito, pérdidas de calidad y una caída mecánica de las utilidades medidas en dólares, pero no constituye el escenario central.
En todo caso, “la información disponible para 2026 apunta a una desaceleración, no a una reversión. Para una muestra de grandes bancos regionales, el crecimiento del crédito medido en dólares bajaría de 27% en 2025 a alrededor de 17% en 2026, todavía elevado pero muy influido por los tipos de cambio”, afirmó Fortun.
Las proyecciones del analista del IIF apuntan a que la rentabilidad antes de provisiones disminuiría ligeramente, mientras el costo de riesgo seguiría muy por encima del promedio de otras regiones.
El capital de nivel uno también podría bajar alrededor de medio punto porcentual, no por pérdidas, sino por crecimiento de los activos ponderados por riesgo, dividendos y nueva regulación. “El colchón continúa siendo suficiente, pero ya no está aumentando”, remató.