¿Por qué Costa Rica es un destino costoso? Los factores que explican las diferencias frente a Latam

Costa Rica sigue entre los países más caros de la región pese a la deflación, por factores estructurales como altos costos y baja competencia, mientras la apreciación del colón presiona la competitividad local.

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¿Por qué Costa Rica es un destino tan costoso? Estos factores explican las diferencias frente a otros países de Latam.
10 de abril, 2026 | 06:00 AM

Bloomberg Línea — Viajeros latinoamericanos que han visitado Costa Rica coinciden en que es un destino único, pero costoso y con una marcada influencia del dólar, pese a contar con moneda propia.

Y es que Costa Rica se mantiene como uno de los países más caros de América Latina pese a episodios recientes de deflación, en un fenómeno explicado por factores estructurales como altos costos de producción, baja competencia y un modelo económico que ha elevado ingresos en ciertos sectores.

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Entre tanto, la apreciación del colón frente al dólar y la entrada de capitales externos empiezan a presionar la competitividad de las industrias locales.

Según el Cost of Living Index de la plataforma Numbeo, Costa Rica aparece entre los destinos más costosos de América Latina y el Caribe en 2026 con un índice de 52,87, siendo superado solo por ciertos territorios de ultramar, Jamaica y Uruguay.

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“Costa Rica es uno de los países más caros de América Latina por una combinación de factores estructurales más que por elementos coyunturales”, dijo a Bloomberg Línea el economista y director de la firma de consultoría costarricense CEFSA, Daniel Ortiz.

En primer lugar, explicó que el país tiene costos de producción relativamente altos en comparación con otros países. Esto incluye salarios más elevados que el promedio regional, cargas sociales importantes y costos energéticos y logísticos superiores.

A esto se suma un mercado pequeño, con menor escala, lo que limita la posibilidad de diluir costos fijos y por ende encarece los precios finales.

Según Ortiz, el modelo económico incentivó la atracción de inversión extranjera y sectores de alto valor agregado, como dispositivos médicos y servicios empresariales.

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“Esto ha elevado el ingreso promedio en ciertos segmentos de la economía, pero también ha generado presiones al alza en precios de bienes y servicios no transables, como vivienda, servicios y comercio”, apuntó.

Otro elemento clave es la estructura de mercado.

En varios sectores hay poca competencia o alta concentración, lo que reduce la presión a la baja sobre los precios. Además, existen rigideces por temas regulatorios e impuestos indirectos que también terminan encareciendo bienes y servicios.

Deflación en Costa Rica

Costa Rica

Costa Rica se anotó en febrero pasado una inflación interanual de -2,73%, manteniéndose fuera de la meta del Banco Central que es de un rango entre el 2% y el 4%.

Para Ortiz, el hecho de que Costa Rica esté experimentando deflación no contradice la realidad de que el país sea un destino costoso frente a otros mercados de América Latina.

“Lo que refleja la deflación reciente es más bien la apreciación del tipo de cambio y la caída en precios de bienes importados, especialmente aquellos denominados en dólares”, dijo.

En ese sentido, “Costa Rica puede estar experimentando una reducción de precios de acuerdo con el IPC, pero sigue siendo un país caro en términos relativos debido a que estos factores estructurales que no han cambiado”.

Fenómeno multifactorial

Costa Rica sigue siendo un destino turístico popular con un puerto terminal de cruceros en Puerto Limón. Foto: Fred Ramos/Bloomberg

Luis Vargas Montoya, investigador adjunto del Programa Estado de la Nación (PEN), considera que el alto costo de vida en el país responde a un fenómeno multifactorial.

En primer lugar, destaca la alta dependencia de importaciones, incluso en productos de consumo básico, lo que incorpora costos adicionales que terminan reflejándose en precios más elevados frente a otras economías de la región con mayor producción local.

En segundo lugar, señala la desigualdad como un factor relevante. La existencia de segmentos con alto poder adquisitivo presiona al alza los precios, al elevar el promedio de ingreso y consumo.

Un tercer elemento es el turismo y la llegada de pensionistas extranjeros, principalmente de Estados Unidos y Canadá, que tienen mayor capacidad de pago y contribuyen a encarecer bienes y servicios, especialmente en ciertas zonas del país.

Asimismo, menciona factores institucionales, como debilidades en la regulación de algunos mercados, donde la concentración o falta de competencia permite mantener precios elevados.

En suma, “todos estos cuatro factores hacen que Costa Rica sea un país relativamente caro en comparación con el el resto de la región. Es una economía que crece a muy buen ritmo, pero lamentablemente este crecimiento se concentra en pocas manos e infla los precios en general”, anotó Luis Vargas Montoya.

Apreciación del colón y presión sobre la competitividad

Colón costarricense.

La fuerte apreciación del colón costarricense entre 2022 y 2026 es uno de los fenómenos macroeconómicos más relevantes recientes, impulsado tanto por factores estructurales como coyunturales, explicó a este medio Melizandro Quirós, economista especialista en mercados financieros e inmobiliarios del país centroamericano.

El aumento de la inversión extranjera en zonas francas y exportaciones de alto valor tales como dispositivos médicos y servicios, especialmente durante los años 2022 a 2024, ha elevado el ingreso de divisas.

Quirós indica que las empresas en este régimen de operación traen dólares para pagar salarios, impuestos y proveedores en colones, lo que genera un flujo estacional de ingreso de dólares.

Otro factor estacional que ha influido ha sido el crecimiento del turismo en los últimos años, particularmente proveniente del mercado norteamericano, lo que ha generado – por períodos- más divisas en la economía costarricense.

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A esto se añade la reducción del déficit de cuenta corriente, principalmente porque uno de los principales factores que presionaba las importaciones, y consecuentemente la demanda de divisas, era la importación de hidrocarburos.

Con la baja del petróleo a partir del 2023, se estima que la factura petrolera se redujo en más de US$800 millones por año.

“Esta situación quitó presión al tipo de cambio”, indicó Melizandro Quirós.

Asimismo, se refiere a una menor demanda de dólares por la debilidad de sectores locales como agricultura y comercio.

“En el caso del sector agrícola, los efectos de las lluvias deprimieron la actividad económica y redujeron la capacidad de crecimiento, lo que se ha traducido en una reducción en la demanda de importaciones, y esto ha provocado una menor demanda de dólares, respecto a periodos antes del 2022”, indicó.

En el frente financiero, las altas tasas de interés en colones combinadas con inflación negativa han atraído capitales internacionales.

Las condiciones geopolíticas de la región, junto con un crecimiento de la inversión inmobiliaria en playas del país, está atrayendo altas inversiones en el sector constructivo, tanto a nivel hotelero, como a través de plataformas de arriendo residencial como Airbnb (ABNB) e igualmente inversiones privadas provenientes de family offices internacionales.

Otro factor clave ha sido el ajuste fiscal desde 2023, que redujo el riesgo país y facilitó el acceso a financiamiento externo.

El endeudamiento en dólares -destinado tanto a refinanciar deuda como a inversión en infraestructura- ha incrementado la oferta de divisas en la economía, presionando la apreciación del colón.

Sin embargo, esta apreciación también ha generado efectos adversos, ya que presiona los márgenes de las empresas locales, que enfrentan costos en colones pero reciben menos ingresos en dólares. “Esta última situación podría incidir sobre la competitividad de las empresas locales, en un entorno donde otros gobiernos están estimulando sus economías a través de procesos de devaluación programados”.

En ese contexto, la dinámica cambiaria refleja una economía con crecimiento impulsado por el sector externo, pero con rezagos en los sectores internos, lo que acentúa los desequilibrios estructurales.

“Las anteriores condiciones serían un reflejo de una economía con un crecimiento sectorial desigual, que depende significativamente del sector externo (zonas francas)”, apuntó Melizandro Quirós.

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