Buenos Aires — La acción de MercadoLibre (MELI) muestra en 2026 un desempeño positivo, aunque con volatilidad en las primeras ruedas del año. El papel comenzó el año en US$1.973, tocó un máximo de US$2.187 el 6 de enero y actualmente cotiza en torno a los US$2.075, lo que implica una suba cercana al 3% en lo que va del año. Con ese nivel de precios, la compañía alcanza una capitalización bursátil de US$105.197 millones.
De cara a los próximos 12 meses, el consenso del mercado sigue siendo marcadamente optimista. El 90% de los analistas que cubren la acción recomienda comprar el papel, mientras que el 10% restante sugiere mantener.
Según Bloomberg, el precio objetivo promedio se ubica en US$2.826. Entre los bancos que siguen de cerca a la compañía, Goldman Sachs proyecta un valor de US$2.850, UBS eleva ese número hasta US$2.900 y BTG Pactual apunta a US$2.865. Más conservadores se muestran Citi, con un target de US$2.500, y HSBC, que fija su precio objetivo en US$2.600.
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MercadoLibre es el mayor ecosistema de comercio electrónico de América Latina, combinado con su negocio de tecnología financiera Mercado Pago. Opera en 18 países, con Brasil, México y Argentina como sus principales mercados.
Además del marketplace, la compañía ofrece una cartera integrada de servicios que incluye MercadoShops, MercadoEnvíos, MercadoPuntos y MercadoCrédito, con el objetivo de facilitar las transacciones comerciales y ampliar el acceso a soluciones de comercio electrónico y pagos en la región.
En términos operativos, la escala del negocio sigue creciendo. Al cierre del tercer trimestre de 2025, la plataforma registraba 115 millones de compradores únicos en los últimos doce meses, había entregado 2.200 millones de artículos en el mismo período y contaba con 72 millones de usuarios activos mensuales en su negocio fintech.
En ese contexto, el crecimiento del GMV y de los artículos vendidos mostró una aceleración, con Brasil y México como los principales motores, y un crecimiento consolidado de artículos vendidos en su nivel más alto desde el primer trimestre de 2021.
Este año también estuvo marcado por un cambio relevante en la conducción. El 1 de enero de 2026, Marcos Galperin dejó el cargo de CEO global para asumir como presidente ejecutivo, cediendo la dirección operativa a Ariel Szarfsztejn, hasta entonces presidente de la división de Comercio y ejecutivo formado dentro de la compañía. La transición, planificada con antelación, apunta a reforzar el foco estratégico de largo plazo y el desarrollo de inteligencia artificial.
MercadoLibre en Brasil
Desde JPMorgan destacaron recientemente un cambio en el entorno competitivo en Brasil que podría resultar favorable para MercadoLibre. A partir del 6 de enero de 2026, Shopee aumentó la tarifa fija para vendedores individuales (CPF) a 7 reales por artículo vendido, desde los 4 reales anteriores, manteniendo además la comisión estándar del 2%, un 2% adicional por transacción y un 6% en gastos de transporte para quienes participan del programa de envíos gratuitos. Por el momento, no se anunciaron cambios en la estructura de comisiones para vendedores corporativos (CNPJ).
Para el banco, esta decisión tiene dos implicancias relevantes. Por un lado, las tarifas de MercadoLibre se vuelven relativamente más competitivas, lo que podría allanar el camino para un crecimiento más rápido del GMV, aunque JPMorgan aclara que no está claro qué proporción del volumen de Shopee proviene de vendedores individuales. Por otro, y quizás más importante, el movimiento es interpretado como una señal de moderación en el apetito competitivo de Shopee.
JPMorgan también plantea que el aumento de tarifas podría formar parte de una estrategia de formalización de la base de vendedores por parte de Shopee, en línea con procesos que MercadoLibre ya atravesó en el pasado al intensificar su logística gestionada. Sin embargo, el banco advierte que no se trataría únicamente de una campaña de formalización, dado que se observaron incrementos de precios en otros países.
MercadoLibre en Venezuela
El banco estadounidense también revisó recientemente la exposición de MercadoLibre a Venezuela, a raíz de los últimos acontecimientos geopolíticos en el país. Si bien la operación sigue activa, fue desconsolidada a fines de 2017.
JPMorgan señala que, aun en un escenario de estabilización económica y monetaria que habilitara una eventual reconsolidación, el impacto sería limitado: con la información disponible, estiman que Venezuela aportaría hoy menos del 0,5% del volumen total de la compañía.
Históricamente, Venezuela llegó a ser un mercado relevante para MercadoLibre. En 2013 representó el 18% de los ingresos reportados y el 24% de la contribución directa, aunque esas cifras estuvieron infladas por el uso del tipo de cambio oficial. En los once meses de 2017, último período informado antes de la desconsolidación, el país explicó el 4,5% de los ingresos y el 4% de la contribución directa, además del 7,8% de los artículos vendidos en la plataforma consolidada.
La desconsolidación se produjo en noviembre de 2017, cuando la compañía determinó que ya no cumplía con los criterios contables de control, en un contexto de default selectivo, controles de capital, suspensión del mercado de divisas y deterioro macroeconómico. Desde entonces, los ingresos, ganancias y flujos de caja de Venezuela no se consolidan en los estados financieros de MercadoLibre.
En los años posteriores, la operación venezolana se redujo significativamente. El número de empleados pasó de 72 en 2017 a 25 en 2024, y el volumen de artículos transaccionados cayó de 21,3 millones en 2017 a apenas 4,3 millones en 2021.
Según estimaciones citadas por JPMorgan, la autorización para listar precios en dólares habría impulsado una recuperación, con un crecimiento anual compuesto cercano al 25% hasta 2025, alcanzando unos 10,5 millones de artículos, todavía muy por debajo de los niveles previos y equivalentes a apenas el 0,4% de las ventas totales de la plataforma.
El banco también destaca que MercadoLibre podría contar con activos inmobiliarios relevantes en el país. Antes de la desconsolidación, la compañía había adquirido cuatro propiedades comerciales por unos 4.000 metros cuadrados, y no se descarta que haya continuado con esta práctica, dado que los controles de capital impedían la distribución del flujo de caja generado localmente.













