Bloomberg — Ningún mercado de deuda de América Latina se está beneficiando tanto del sentimiento de “Sell America” del último año como Chile, donde los inversionistas extranjeros están comprando bonos locales al ritmo más rápido de la historia, mientras un nuevo gobierno de derecha se prepara para asumir.
Las tenencias de deuda soberana en pesos por parte de no residentes crecieron más del doble hasta un récord de US$14.000 millones en noviembre —el último mes del que se dispone de datos— desde US$6.600 millones a fines de 2024. Este aumento supera con creces cualquier cifra registrada en otros mercados de la región.
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El salto se produce tras una pausa de cinco años en la posesión extranjera de deuda chilena local, un período en el que el país intentó sin éxito en dos ocasiones reescribir su Constitución promercado tras una ola de protestas contra la desigualdad y los deficientes servicios públicos.
Esa crisis de identidad en lo que alguna vez fue el ejemplo del libre mercado en América Latina parece haber quedado atrás tras la elección en diciembre del ultraconservador José Antonio Kast como presidente. Con el aumento de los precios del cobre y la intención del mandatario electo de recortar el gasto, Chile vuelve a estar de moda.

“El retorno combinado de tasas y tipo de cambio hizo que los bonos locales de Chile ofrecieran una relación riesgo-retorno atractiva en un entorno positivo para los mercados locales de América Latina”, dijo Anders Faergemann, gestor sénior de carteras en Pinebridge Investments en Londres. “Vimos una oportunidad en el CLP, ya que estaba subvaluado comparado con la mejora de los fundamentales”.
El regreso de los inversionistas internacionales también contribuyó a que el rendimiento que exige el mercado para mantener deuda chilena en dólares frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos cayera el mes pasado a su nivel más bajo en 18 años. Al mismo tiempo, el índice bursátil de referencia subió a un récord y el peso alcanzó un máximo de dos años la semana pasada.
Ajuste fiscal
El peso se apreció un 11,6% frente al dólar el año pasado y mantuvo su impulso en los primeros 16 días del año con un repunte adicional del 2,2%. La moneda se ubica actualmente en torno a 880 pesos por dólar, su nivel más fuerte desde enero de 2024.
“El peso chileno se rezagó frente a otras monedas de América Latina durante el verano de 2025, pero desde entonces ha recuperado terreno gracias al renovado foco en la consolidación fiscal, que fue reafirmado en el discurso de victoria de Kast tras las elecciones”, señaló Faergemann.
Kast se comprometió a recortar el gasto público en US$6.000 millones durante sus primeros 18 meses en el cargo, el mayor ajuste fiscal en Chile desde 1975. Esto ocurre en un contexto de creciente preocupación por los déficits presupuestarios en vecinos de la región como Colombia y Brasil.
Todo ello ha convertido a Chile en el país más destacado de la región. En Brasil, las tenencias de deuda local por parte de no residentes aumentaron un 15% en los primeros 11 meses, mientras que en México cayeron un 6%. Colombia tuvo un año más positivo, con un aumento del 60% en las tenencias extranjeras después de que el gobierno vendió el equivalente a US$6.000 millones en bonos en pesos directamente a Pimco y llevó a cabo un Total Return Swap, una compleja operación con títulos locales como colateral.
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“Desde una perspectiva global, Chile destaca como un crédito grado de inversión sólido, con fundamentales fuertes e importantes vientos de cola”, dijo Andrés Pérez, economista jefe para América Latina en Banco Itaú.
Alrededor del 11,4% de la deuda local emitida por el gobierno chileno en septiembre pasado estaba en manos de inversionistas extranjeros, el nivel más alto desde el segundo trimestre de 2022 y frente a apenas el 8% a fines de 2024. Esto se compara con el 10,1% de la deuda local de Brasil en poder de inversionistas internacionales en noviembre, ligeramente por encima del 10,2% al término del año anterior. En México, la propiedad extranjera cayó al 11,2% en el mismo período, el nivel más bajo desde 2009 y por debajo del 13,7% registrado al cierre de 2024.
Boom del cobre
Es poco probable que el aumento de la demanda por deuda chilena se revierta en el corto plazo.
El precio del cobre —que representa cerca de la mitad de las exportaciones chilenas y una parte significativa de los ingresos fiscales— alcanzó un máximo histórico la semana pasada y acumula un alza del 44% en el último año. Esto está contribuyendo a fortalecer el peso y a reducir el déficit de cuenta corriente, que se ubicaba cerca del nivel más bajo en cuatro años al tercer trimestre de 2025.
“Los inversionistas extranjeros seguirán comprando bonos locales chilenos sin cobertura y las recientes ganancias deberían mantenerse, lo que reducirá efectivamente la volatilidad del mercado chileno y reafirmará la positiva relación carry-volatilidad”, dijo Faergemann. “Si bien las ganancias más evidentes ya se han materializado, Chile representa los grandes temas de mercados emergentes de cara a 2026 en términos de búsqueda de historias atractivas de carry-volatilidad y de beneficiarse de la mejora de las tendencias de los términos de intercambio vinculadas al entorno de crecimiento global positivo”.

Los rendimientos de los bonos locales en pesos a cinco años han caído 29 puntos básicos desde noviembre y ahora rinden un 5,08%, niveles que no se veían desde septiembre de 2021.
“Si los precios del cobre se mantienen elevados, los ingresos vinculados a la minería deberían superar lo previsto”, dijo Pérez. “Mayores ingresos junto con recortes de gasto deberían traducirse en menores necesidades de financiamiento y, en última instancia, en menores costos de endeudamiento”.
El presupuesto de 2026 contempla actualmente ventas de deuda por US$17.400 millones este año, de los cuales el 70% será en moneda local y el 30% en moneda extranjera. Pero las promesas de Kast de reducir el déficit fiscal podrían dar lugar a menos emisiones.
“Si baja el supply, las tasas deberían caer aún más”, dijo Mariano Álvarez, gestor de renta fija en LarrainVial.
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